
Hablábamos ayer de Apocalipsis, la adaptación al cómic que se ha hecho de The Stand, la novela más vendedora del maestro del terror Stephen King. El año pasado se comenzaron las conversaciones para llevarla a la gran pantalla en forma de trilogía. Lo último que se ha sabido es que se había cambiado el proyecto a una miniserie de televisión dirigida por Ben Affleck. La cosa es que ya en 1994 se había realizado esa misma miniserie con guión del propio King quien, además, la producía y participaba en la misma como actor con un pequeño papel.
Fue un gran proyecto como lo demuestra el que estuviera repleto de caras conocidas. Está protagonizado por Gary Sinise (el teniente Dan de Forrest Gump), Rob Lowe, Molly Ringwald y Corin Nemec (estrellas en incontables películas para adolescentes), Laura San Giacomo (famosa por Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo), Miguel Ferrer (que, extrañamente, siempre hace de tipo duro) y Jamey Sheridan (que por el nombre no les dirá nada, pero si le ven la jeta lo ubicarán enseguida en papeles igual de poli malencarado que de gangster malote). A ellos se unen el veteranísimo Ray Walston, que ha hecho de todo y casi siempre con malas pulgas, un Ed Harris desaprovechado, y todo un surtido de cameos. Los directores John Landis y Sam Raimi, la gran Kathy Bates, el baloncestista Kareem Abdul-Jabbar y, en definitiva, todos los secundarios que han visto ustedes en alguna serie de televisión norteamericana
El resultado, sin embargo, es discreto. a pesar de estar filmada en los noventa, la misma época en la que está ambientada la novela, la serie de televisión tiene un aroma ochentero que tira de espaldas. Cardados horteras, hombreras, colorines y un tufo kitsch que no da yuyito en absoluto. Los efectos especiales son de risa y el malo, por su aspecto y su histrionismo, resulta involuntariamente cómico. Además, sus transformaciones una castaña de cuidado. Lo peor de todo es que, a pesar del lento desarrollo de la historia, hay aspectos que no quedan lo suficientemente explicados. El fin del mundo no se ve como sería necesario, no se captan las motivaciones de los personajes ni los porqués de algunas situaciones. Se diluye la profundidad que se le quiere dar al mensaje.
Es casi un espectáculo televisivo familiar. La muerte tiene una presencia prácticamente anecdótica, se han pulido todos los aspectos violentos y sexuales del relato, y el final es patentemente diferente al de la novela y el cómic. Pero con todo la miniserie de televisión contiene algunos hallazgos visuales, como el uso recurrente de un cuervo que observa toda la acción y que simboliza la amenaza del personaje más destructivo de la historia, y es un entretenimiento lo suficientemente sabroso para aquellos que conozcan la obra original de Stephen King y que hayan disfrutado con su lectura en cualquiera de sus formas. Son también los que más, aunque no exclusivamente, le extraerán todo el zumo. En YouTube se puede ver completa y servidor, siempre diligente en su vocación de ofrecer lo mejor a todos ustedes, les enlaza el primer capítulo justo ahí abajo. Ojito, son quince y están en inglés.
Fue un gran proyecto como lo demuestra el que estuviera repleto de caras conocidas. Está protagonizado por Gary Sinise (el teniente Dan de Forrest Gump), Rob Lowe, Molly Ringwald y Corin Nemec (estrellas en incontables películas para adolescentes), Laura San Giacomo (famosa por Sexo, Mentiras y Cintas de Vídeo), Miguel Ferrer (que, extrañamente, siempre hace de tipo duro) y Jamey Sheridan (que por el nombre no les dirá nada, pero si le ven la jeta lo ubicarán enseguida en papeles igual de poli malencarado que de gangster malote). A ellos se unen el veteranísimo Ray Walston, que ha hecho de todo y casi siempre con malas pulgas, un Ed Harris desaprovechado, y todo un surtido de cameos. Los directores John Landis y Sam Raimi, la gran Kathy Bates, el baloncestista Kareem Abdul-Jabbar y, en definitiva, todos los secundarios que han visto ustedes en alguna serie de televisión norteamericana
El resultado, sin embargo, es discreto. a pesar de estar filmada en los noventa, la misma época en la que está ambientada la novela, la serie de televisión tiene un aroma ochentero que tira de espaldas. Cardados horteras, hombreras, colorines y un tufo kitsch que no da yuyito en absoluto. Los efectos especiales son de risa y el malo, por su aspecto y su histrionismo, resulta involuntariamente cómico. Además, sus transformaciones una castaña de cuidado. Lo peor de todo es que, a pesar del lento desarrollo de la historia, hay aspectos que no quedan lo suficientemente explicados. El fin del mundo no se ve como sería necesario, no se captan las motivaciones de los personajes ni los porqués de algunas situaciones. Se diluye la profundidad que se le quiere dar al mensaje.
Es casi un espectáculo televisivo familiar. La muerte tiene una presencia prácticamente anecdótica, se han pulido todos los aspectos violentos y sexuales del relato, y el final es patentemente diferente al de la novela y el cómic. Pero con todo la miniserie de televisión contiene algunos hallazgos visuales, como el uso recurrente de un cuervo que observa toda la acción y que simboliza la amenaza del personaje más destructivo de la historia, y es un entretenimiento lo suficientemente sabroso para aquellos que conozcan la obra original de Stephen King y que hayan disfrutado con su lectura en cualquiera de sus formas. Son también los que más, aunque no exclusivamente, le extraerán todo el zumo. En YouTube se puede ver completa y servidor, siempre diligente en su vocación de ofrecer lo mejor a todos ustedes, les enlaza el primer capítulo justo ahí abajo. Ojito, son quince y están en inglés.


























