
Pues sí, el polémico guionista irlandés vuelve a encargarse de una de sus últimas obras más estimables. Donde dijo digo, dice Diego, y se desdice de eso de que la historia estaba agotada. O ha visto que la franquicia vendía más de lo que él se pensaba en manos de otros autores, o está espantado del disparate en el que están convirtiendo con su creación, o las dos cosas, pero Garth Ennis vuelve al terrorífico mundo apocalíptico de Crossed para situarlo ahora en su Gran Bretaña natal. Lo hace, además, recuperando el tándem con el dibujante original y el que mejor ha puesto imágenes a los horrores de ese mundo dominado por los más bajos instintos, Jacen Burrows, cuyo estilo más realista, con todas sus limitaciones, es el que mejor ha encajado en Crossed.
Pero no es en este episodio, Crossed Psicópata, el tercero de la serie si no contamos la tontería aquella que hicieron en 3D. Recapitulemos. Garth Ennis crea una miniserie de diez números en la que una epidemia mundial convierte al ser humano en una bestia capaz de las mayores atrocidades entre carcajadas de alegría. Crossed encogía el corazón, pero la historia iba más allá y se convertía en un trasunto de road movie, un viaje iniciático en el que hasta había cabida para la poesía. Crossed era mucho más profundo que el caca-culo-pedo-pis de The Boys. Después llegó una segunda miniserie, Crossed Valores Familiares, que en manos del dibujante Javier Barreno y del guionista David Lapham, autor del celebrado Balas Perdidas, se convirtió en un innecesario movimiento menos imaginativo y peor dibujado. La historia perdía toda originalidad y devenía facilona en su empeño por romper tabúes.
Crossed Psicópata vuelve a ordeñar la vaca de manera torpona y formulaica para contarnos una vez más el hombre es un lobo para el hombre y que el aparentemente amigo es más peligroso que la amenaza exterior. Lo peor de Crossed Psicópata, lo que lastra a este cómic, es la sensación de que se ha convertido en un mero pretexto para ver quién se inventa la más gorda. Poco importa lo que haya detrás, lo fundamental es mostrar destripamientos a cada cual más repugnante, el cruzar barreras de perversiones sexuales para que el lector continúe contemplando torturas entre la fascinación y el horror. El dibujo, en esta ocasión de Raúlo Cáceres, es tan sucio y burdo como el guion de David Lapham, que repite. Eso sí, Crossed Psicópata satisfará a los coleccionistas de las emociones más fuertes. Lo mejor de Crossed Psicópata es que después de él por fin regresa Garth Ennis. Ojalá lo haga con la hondura de su primera entrega.
Pero no es en este episodio, Crossed Psicópata, el tercero de la serie si no contamos la tontería aquella que hicieron en 3D. Recapitulemos. Garth Ennis crea una miniserie de diez números en la que una epidemia mundial convierte al ser humano en una bestia capaz de las mayores atrocidades entre carcajadas de alegría. Crossed encogía el corazón, pero la historia iba más allá y se convertía en un trasunto de road movie, un viaje iniciático en el que hasta había cabida para la poesía. Crossed era mucho más profundo que el caca-culo-pedo-pis de The Boys. Después llegó una segunda miniserie, Crossed Valores Familiares, que en manos del dibujante Javier Barreno y del guionista David Lapham, autor del celebrado Balas Perdidas, se convirtió en un innecesario movimiento menos imaginativo y peor dibujado. La historia perdía toda originalidad y devenía facilona en su empeño por romper tabúes.
Crossed Psicópata vuelve a ordeñar la vaca de manera torpona y formulaica para contarnos una vez más el hombre es un lobo para el hombre y que el aparentemente amigo es más peligroso que la amenaza exterior. Lo peor de Crossed Psicópata, lo que lastra a este cómic, es la sensación de que se ha convertido en un mero pretexto para ver quién se inventa la más gorda. Poco importa lo que haya detrás, lo fundamental es mostrar destripamientos a cada cual más repugnante, el cruzar barreras de perversiones sexuales para que el lector continúe contemplando torturas entre la fascinación y el horror. El dibujo, en esta ocasión de Raúlo Cáceres, es tan sucio y burdo como el guion de David Lapham, que repite. Eso sí, Crossed Psicópata satisfará a los coleccionistas de las emociones más fuertes. Lo mejor de Crossed Psicópata es que después de él por fin regresa Garth Ennis. Ojalá lo haga con la hondura de su primera entrega.
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