martes, 28 de febrero de 2012

Soy un viajero en el tiempo

Cuando yo era un crío iba a una clase con casi cincuenta alumnos más de varios cursos diferentes todos mezclados. Cuando llovía el aula se llenaba de goteras, se iba la luz y nos mandaban a casa. A la hora del recreo los chavales salíamos a la calle a jugar y a pegar gritos. En aquel tiempo íbamos caminando a todas partes y los fines de semana salíamos a pasear al sol y a mirar escaparates sin comprar nada. Cuando yo era un crío llevábamos nuestras propias bolsas al mercado y teníamos que devolver los envases vacíos de vidrio para que nos los rellenasen. Por aquel entonces tuve que dejar de comprar El Guerrero del Antifaz porque mi padre se quedó sin trabajo y me hacía mis propios juguetes dibujando a Spiderman, recortándolo y pegándolo sobre un cartón. Cuando yo era un crío pasaba horas y horas enteras escribiendo sin parar cosas que leía sólo sólo yo. Justo cuando empezaba a entrar en la edad de recordar todo aquello con nostalgia empiezo a vivirlo de nuevo otra vez.

17 Comentarios:

PAblo dijo...

Leches, ¿otra víctima de la puñetera crisis? Espero que encuentres curro pronto si lo has perdido como creo entender.

Impacientes Saludos.

Nemo dijo...

No he dicho eso. Lo que he dicho es que vuelvo a hacer dibujos de Spiderman.

PAblo dijo...

Ah, pues yo he entendido lo otro. Pero, entonces, ¿si vuelves a dibujar a Spiderman es que también vuelven a gustarte los superhéroes?

Por otro lado, me alegro porque mantengas el trabajo, claro.

Impacientes Saludos.

Nemo dijo...

Me gustan los superhéroes. Los superhéroes son buenos. Salvan al universo.

Jose dijo...

y castigan a los malos. Los niños necesitan saber eso, duermen más tranquilos.

David dijo...

mmmmm....

Rosa M.R.V. dijo...

Mi superheroe era mi padre, no tenia que recortarlo.

¿Por otro lado, mucha ironia suelta o es percepción mia?

Anónimo dijo...

Yo también imagino que es ironía, o un simple - por lo breve - ejercicio de escritura. No creo que seas tan viejo.
A mí los superheroes me aburren.
luchino

Nemo dijo...

Ni pizca de ironía. Soy demasiado viejo para permitírmela.

David dijo...

Sí. Y escribes las entradas desde el ordenador de la auxiliar de recepción cuando se va a tomar un café.

David dijo...

de la auxiliar de recepción del asilo, claro (estas prisas)

Rosa M.R.V. dijo...

Como dirias tu en tus momentos ... emmm digamos bordes ... ni viejo ni pollas. Por mucho que hables del guerrero del antifaz, no es un comic de tu epoca.

Nemo dijo...

El primer tebeo que me compré con mi dinero fue Frente al Peligro, número 4 de El Guerrero del Antifaz, 13 pesetas, 1973, tenía 6 años. Fue en el kiosko de la esquina de mi calle, entre la droguería y la empresa de transportes. A partir de ahí todas las semanas hasta que por decisión propia dejé de comprarlo. El kioskero me preguntó por qué ya no le compraba y se lo expliqué. Él se lo dijo a mi madre, y mi madre avergonzadísima volvió a darme dinero para seguir la colección, pero yo no acepté. Nunca conseguí los tres primeros.

Rosa M.R.V. dijo...

EL Guerrero del Antifaz, nace por los años cuarenta, el original, hasta principios de los sesenta. Luego reeditaron, a principios de los setenta, que es cuando tu los leias, por eso digo que no son de tu epoca, no eres sesentón ni cincuentón eres cuarentón, darling.

Nemo dijo...

Jo, gracias por la información, no tenía ni idea. Así que los años cuarenta... qué curioso... vaya, vaya...

Rosa M.R.V. dijo...

Vete a hacer puñetas.

Sigrid dijo...

Yo leía los tebeos que me prestaban,los que había en casa de mis primos, de mis amigos. Sobre todo el Jabato y el Capitán Trueno. También nos prestábamos libros y heredé toda la ropa de mis primas mayores. No por necesidad real ni tampoco por tacañería, supongo que era la austeridad de padres vividores de posguerra. El otro día leí en el periódico que en Vigo muchas familias pertenecientes antes a la clase media, esa que está dejando de existir, van a comer los fines de semana a un comedor de una asociación benéfica. Los que lo atienden, se hacen pasar por camareros y a los niños se les dice que están en un restaurante, que van "a comer fuera". Quizás los tiempos salvajes que vivimos nos hagan replantearnos algunas rabias, algunas certezas, el valor real de algunas cosas. Y dibujar mucho más.