domingo, 19 de febrero de 2012

Panini presenta Kull: El Reino de las Sombras

Por fin se edita en España de la mano de Panini otro de los proyectos de la editorial norteamericana Dark Horse basado en los personajes creados por el escritor texano Robert E. Howard, autor de (adivinenlo) Conan el Bárbaro. El rey Kull es un claro antecedente del personaje más famoso de Howard y, de hecho, el primer cuento de Conan era una reescritura de un relato previo de Kull. Los que no profundicen más allá verán en el monarca de Valusia otro remedo del héroe howardiano: un ser elemental y vital que desdeña toda sofisticación y se bebe la vida a largos tragos. Pero Kull es una interesante rareza dentro del canon que se mantiene a medio camino entre Conan y otra figura básica en la bibliografía de Howard: el puritano Solomon Kane.

Kull es un hombre que ya en su juventud ha conseguido todo por lo que ha luchado sin saber si realmente lo desea, la corona del reino más poderoso de su tiempo, y que se siente abrumado por el peso de la responsabilidad. Se trata, pues, de un personaje más próximo a perderse en elevadas meditaciones sobre la condición humana y en reflexiones metafísicas sobre las clásicas cuestiones de quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Kull no desdeña la acción ni soslaya el enfrentamiento entre civilización y barbarie, entre el buen salvaje y el ladino cosmopolita, pero es también un hombre que se cuestiona más allá de lo que ven sus ojos y tras las cicatrices de cuyo pecho anida un anhelo de trascendencia.

La adaptación del relato de Howard de El Reino de las Sombras corre a cargo del guionista Arvid Nelson y del dibujante Will Conrad junto con el colorista José Villarrubia. Y hemos de decir que han hecho un trabajo insuperable que no ha visto una calidad similar desde los extraordinarios episodios dibujados para Marvel por el recientemente fallecido John Severin. El dibujo de Conrad retoma la tradición de Severin para su Kull y la pone al día recordándonos también episodios clásicos como los que dibujaron Mike Ploog y Jess Jodloman como complemento a la revista The Savage Sword of Conan. Por su parte, el guión de Nelson apasionantemente adapta la historia y la expande con inteligencia apuntando en nuevas direcciones dirigidas por la sensibilidad y el amor por el personaje.

No faltan, sin embargo, las soluciones que se plantearán polémicas para los estudiosos del personaje más quisquillosos. Por una parte, el hecho de que muestren a un Kull casado; por otra, el aspecto ambiguamente nubio que han dado al secundario Brule y a los pictos en general. Todo está medido, pensado y justificado. La ambientación es exacta, gloriosa y deslumbrante. La caracterización de cada figura cuidada al detalle y conseguida con pleno esplendor. El mundo precataclísmico de la Era Thuria mezcla el Barroco y el Renacimiento con espectacularidad consiguiendo un escenario mucho más sofisticado que el mundo Hyborio de Conan a la vez que esconde horrores ancestrales propios de una era no soñada en los albores de la humanidad. Una gloriosa delicia que por fin aparece en nuestro país y de la que en Estados Unidos ya se han editado otros dos arcos argumentales con desiguales resultados.

3 Comentarios:

PAblo dijo...

Joer que ganas...Se me había pasado esta entre tantas novedades. A ver si le echo un ojo que tiene muy buena pinta.

A propósito, el otro día vi en la tele la adaptación cinematográfica de "Solomon Kane" y me pareció un bodrio soberano.

Impacientes Saludos.
(Creo que no soy un robot, aunque a estas alturas no lo tengo muy claro...).

Nemo dijo...

El segundo arco argumental me parece bastante patoso en guion y aún más en dibujo. El tercero tiene mejor aspecto y además adapta una historia original de Howard, pero me da pereza leerlo y en los foros le están dando bastantes palos. De hecho parece que Dark Horse se está planteando la continuación del personaje porque no alcanzan las ventas esperadas.

Y sí, la peli de Solomon Kane no es ninguna maravilla, pero está muy lejos de ser la basura de adaptación que hizo Milius con Conan.

PAblo dijo...

A la peli de Millius la salva la nostalgia aunque hay que reconocer que ha envejecido bastante mal. De todos modos, tampoco se la puede considerar un canon cinematográfico de la obra howardiana que es todavía una asignatura pendiente.

El gran error de la peli de Solomon Kane es para mí la elección del protagonista y el batiburrillo confuso de movimientos cristianos que se monta...

No sé...Es una pena que Clint Eastwood ya no se anime a estas cosas porque para mí tenía el físico perfecto para encarnar a Kane.

Impacientes Saludos.

(Ya he visto que lo de la verificación antirobot no es solo cosa de tu misantropía sino que debe ser una imposición de Blogger).