Un disco que se abre con un tema como Gone, que parece un número perdido de los Who en su plenitud de los 70, ya hace que la sangre se ponga a hervir. Es Memorabilia, el quinto trabajo de Biscuit en casi veinte años de carrera, unos veteranos de Vilanova i la Geltrú con un sonido fantástico y una profesionalidad a prueba de bombas. Biscuit regurgitan lo mejor del rock and roll entre melodías de aromas sixties y trallazos de los primeros Jam de Paul Weller. Constructores de hitazos de power pop como los Hoodoo Gurus en su cenit, las canciones se suceden sin conceder tregua al oyente. En I Was Right parecen The Replacements versioneando a los Flamin’ Groovies, endurecen a los Byrds de Fifth Dimension en Stonewall y el único respiro entre el vendaval de riffs es el eco de los Kinks en Graham, Nick & Tim, aunque lo rematen como si fuera My Generation. A Memorabilia no le cabe otra cosa que superlativos. Cancionzacas con estribillos exultantes, armonías de campanillas, intercambio de juegos vocales deslumbrantes y guitarrazos máximos. No se puede pedir más. Si fuesen americanos, REM y sus amiguetes ya les habrían montado un disco de homenaje. Y si se decidiesen a aparcar el inglés venderían tanto como M Clan. Pero está claro que estos caballeros son, como decía Tom Petty, nuevos tradicionalistas.
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