sábado, 18 de febrero de 2012

Mark Lanegan: Blues y Funeral

Nunca le he visto las excelencias a Mark Lanegan en ninguna de sus encarnaciones. Desde Screaming Trees a sus aventuras con Isobel Campbell de Belle & Sebastian, lo suyo me parece descaradamente obvio. Es demasiado evidente que quiere impresionar y pone todos los huevos en el mismo cesto. Vamos, hombre, si hasta formó un dúo que se llamaba The Gutter Twins. Me recuerda un poco a la estrategia de los también excesivos Killing Joke en los 80, cuando cogió fuerza esto del siniestrismo musical. The Birthday Party me parecían mucho más autenticos, con unos planteamientos mucho más sutiles. Y creo que es eso precisamente lo que le falta a Mark Lanegan, sutileza. Desde el mismo título de su nuevo disco en solitario, Blues Funeral, ya parece una caricatura de Johnny Cash. O sea, muy bien, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar: voz de ultratumba, murder ballads, mucho sufrimiento interior y eco a cascoporro. Lanegan parece dispuesto a recoger la antorcha de manos de Tom Waits y de Nick Cave, pero primero va a tener que componer un buen puñado de canciones bastante mejores.


Entre toneladas de sonido enfermizo Blues Funeral cuela unos leves toques de electrónica que al single y tema que abre el álbum, The Gravedigger’s Song (no me digan que el titulito no es obvio) no le sientan nada mal. El impresionismo presente a lo largo de todos los cortes se resuelve dignamente en Bleeding Muddy Water (otro que tal). Y finalmente el pastiche de Sisters of Mercy disfrazado de alt rock americano que es Gray Goes Black (y van tres) tiene su gracia. Lo malo es que esas son las tres primeras canciones de Blues Funeral. Lo demás se arrastra pesada e innecesariamente replicando la fórmula hasta el hastío. Hay un alivio a medio camino en la rítmica Quiver Syndrome y la solvente balada Harborview Hospital, pero eso no hace ni medio disco salvable. Dirán que la música de Mark Lanegan no es complaciente. Al contrario. Está perfectamente diseñada para hacer las delicias de adolescentes vestidos de negro, atormentados por demonios imaginarios y dispuestos a hacerse cortecitos en los antebrazos con cuchillas de afeitar. Yo me voy a desempolvar mis discos de The Gun Club.

2 Comentarios:

Rosa M.R.V. dijo...

Cuanta flor, parece mi cursiblog, aunque me lo he trabajado que conste.

Jero dijo...

A mí "The Gravedigger's Song" me parece un temazo. Entre su publicación como single y la aparición del disco lo he reescuchado montones de veces alimentando mis expectativas. Luego el disco me ha parecido bastante plomo: un chasco.