lunes, 13 de febrero de 2012

Lana Del Rey: aunque la mona se vista de seda

Es fácil detestar a Lana Del Rey. Por la hiperpromoción omnipresente en todos los medios sin haber publicado una nota apenas. Por el cambio de chaqueta que supuso comenzar una carrera como Lizzy Grant para luego saltar del caballo en marcha y presentarse rebautizada con un cuidado estilismo de muñequita retro. Por su aspecto de conejita del Playboy calientabraguetas que no quiere que se note y que le hace sospechar que a uno le quieren vender una burra coja. Por el coitus interruptus que ha sido el parto de su primer disco (no el primero en realidad, pero sí su debut bajo el apelativo de Lana Del Rey) hasta hacerse casi una prioridad imperiosa para todo aquel que quisiera dárselas de estar a la última. Una vez con el disco entre las manos lo que importa es lo que continen sus surcos, y si no que se lo digan a Moby Grape, otros que, a pesar de su apabullante calidad, murieron víctimas de una patosa campaña publicitaria.


Lo que se conocía del primer disco de Lana Del Rey la presagiaba como una Nancy Sinatra del siglo XXI. Una seductora mezcla de Florence & the Machine y de las bandas sonoras de David Lynch ejemplificada en el corte que abre el álbum y le da título, Born to Die, de lo mejor del lote junto con los ambientes misteriosos de los temas que ya editados como singles, Video Games y Blue Jeans. Una versión más digerible de Anna Calvi. Pero, ay, el resto es un camino ya transitado que se nos quiere vender como lo último y lo más. No se ha escatimado en gastos de producción para dotar a Lana Del Rey de todos elementos necesarios para que suene modernísima sin parecerse demasiado a Beyoncé, o para ser la Jennifer López indie y ser aceptada tanto en la radiofórmula como en Pitchfork. Sin embargo, debajo de tanta imagen, de tanta campaña, de tanto dinero en el estudio de grabación, resultó que faltaba lo fundamental: canciones. La edición especial con 15 cortes es un soberano peñazo de marca mayor francamente insoportable. Peor que lo último de Colplay, a lo que, de una manera oblicua, Born to Die me recuerda.

1 Comentarios:

Jero dijo...

Yo escuché hace unos días un par de temas (tal vez tres) y me llegó y me sobró. Toda esta atención mediática sólo puede provenir de un despacho lleno de tipos trajeados y máquinas registradoras haciendo "k-ching!" 60 veces por minuto...