Cada vez estoy más convencido de que lo más interesante del panorama musical actual se encuentra en las bandas de nuestro país. Mientras que la mayoría de las formaciones de allende nuestras fronteras se dedican a invocar a los espíritus tras una coartada artística, los grupos españoles se concentran en componer cancionzacas. Es el caso de El Fin del Mundo en Mapas, el debut de Maronda, el proyecto del valenciano Pablo Maronda y de Marc Greenwood, bajista de La Habitación Roja. Catorce cortes inmaculados en algo más de cuarenta minutos de canciones concisas, sin devaneos, con los arreglos justos, centradas en guitarras delicadas y cuidadas voces con unos gloriosos aires lisérgicos circa 1966 que aparecen inesperadamente como un torrente de alegría entre las melancólicas melodías. Y es que ese es precisamente el punto de inflexión de El Fin del Mundo en Mapas, un desbordante sentido de la melodía digno del mismísimo Pete Dello y sus Honeybus. Cada tema es un jubiloso canto al amor en todas sus manifestaciones en donde la dulce voz de Pablo encaja como un guante. Un arrebatado romanticismo que le hace entonar sin ningún pudor “Ella es tan guapa… no tiene perdón de Dios” o “El mundo es perfecto contigo”. El disco de Maronda te da ganas de cantar con ellos, de bailar solo o acompañado, de montar tu propia banda y de abrazarlos hasta compartir su calor y su dolor. Hacen del aroma del pop psicodélico sesentero español con ecos de Los Brincos y de Los Pasos algo totalmente actual. Uno de los mejores discos que me he echado últimamente a los oídos y todo un descubrimiento. Insensibles, abstenerse.
1 Comentarios:
Impresionable suena bien.
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