Estos zapatos son un poco incómodos para caminar, pero a la vez tienen algo especial. No sé, quizá sea porque pienso que me los han dejado los Reyes. Ni siquiera sabía que eran un regalo. Estaban encima de mis otros zapatos, que había dejado cuidadamente alineados, muy juntitos, a los pies de mi cama. Me cuesta un poco hacerme a ellos, pero sé que nos llevaremos bien. Son un poco viejos ya, pero son unos buenos zapatos. Lo sé. Sigo caminando, dispuesto a avanzar paso tras paso. Con ellos. Tengo que andar, tengo que aprender a caminar con ellos. Son demasiado duros y su suela se me resiste, pero no me preocupa, sólo quiero caminar, no perderme en cualquier sitio. Volver. O no volver. Volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver volver. Volver cuando todo haya cambiado, cuando todo sea diferente todo sea diferente todo sea diferente sea diferente cuando todo sea diferente diferente diferente a todo. Diferente a lo de ahora. Me cuesta andar con estos zapatos. También lo sé. Pero siempre tú siempre tú siempre tú siempre lo sé lo sé. No me apetece caminar con estos zapatos tan duros y a veces me enfado y doy patadas a las piedras perdón ¿lo ves? Tengo que camisí quiero quiero quiero quiero quiero quiero quiero quiero quiero quiero quiero quiero sí sí, vivir sí sí sí. No quiero parar. La suela, cuesta ablandarla. Tengo sueño y quiero dormir. Quizá sea lo mejor. Dormir mientras tú miras ¿de acuerdo? Déjame dormir aquí. Este camino no tiene fin. Mi casa está tan lejos y se tarda tanto en llegar…
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