Un tebeo no es un periódico. Tampoco es, aunque se le parezca, una novela. Ni siquiera es una película, por mucho que tengan puntos en común. Un tebeo, es una perogrullada pero a menudo se olvida esto, se origina de dos componentes fundamentales e indivisibles: un guión y un dibujo. Son su óvulo y su espermatozoide, y ambas partes de la fórmula son igualmente imprescindibles. Habrá quien cargue las tintas en un platillo de la balanza y soporte un dibujo mediocre si se sustenta en una buena historia. Habrá quien las cargue las tintas en el otro platillo y le dé más igual un relato insulso si viene respaldado por unos pinceles magistrales. Pero un tebeo bueno, uno bueno de verdad, no sólo equilibra la balanza, sino que la hace rebosar de oro puro.
Yo no quiero que un tebeo me muestre las dificultades de la mujer en el mundo islámico. Para eso leo un periódico. Tampoco me interesa que me cuente la vida, frustraciones y obsesiones de su autor, para eso prefiero leer una novela. Hasta me trae al pairo que un tebeo se interne en un relato negrísimo de crímenes, intrigas y mujeres fatales. Eso lo disfruto más en el cine. A un tebeo le pido que no sea eso. Lo que quiero es que un tebeo sea otra cosa. Que vaya allá a donde estos géneros no pueden llegar. Que me lleve a terra incognita con historias que me maravillen, me emocionen, me estremezcan. Que las ponga en imágenes con poder, con autoridad, un estilo que no podrá ser alcanzado en ningún otro medio. Un tebeo tiene que ser un descubrimiento.
Príncipe Valiente, The Spirit, Little Nemo, Crossed, The Walking Dead, Kamandi, Conan, Watchmen, Planetary, Red Rocket 7, Locas, Terry y los Piratas, Bringing Up Father, Strangers in Paradise, Daytripper, Peter Petrake, Comanche, Corto Maltés, Valentina, Sahrazad, Alack Sinner, Mafalda, Alvar Mayor, Mortadelo y Filemón, El Guerrero del Antifaz, El Jabato, Luther Arkwright, Rosalie Blum, Paracuellos, El Vecino, El Héroe, Mis Problemas con las Mujeres, Cody Starbuck, Den, Torpedo, Peter Pank… Nunca, jamás, never de los neveres, podrán ser contados de otra manera. Por mucho que se haya intentado y mejor que se hubieran estado quietecitos. Eso es lo que le pido a un tebeo. Este año, como ya les dije, me han gustado de verdad muy pocos tebeos.
Yo no quiero que un tebeo me muestre las dificultades de la mujer en el mundo islámico. Para eso leo un periódico. Tampoco me interesa que me cuente la vida, frustraciones y obsesiones de su autor, para eso prefiero leer una novela. Hasta me trae al pairo que un tebeo se interne en un relato negrísimo de crímenes, intrigas y mujeres fatales. Eso lo disfruto más en el cine. A un tebeo le pido que no sea eso. Lo que quiero es que un tebeo sea otra cosa. Que vaya allá a donde estos géneros no pueden llegar. Que me lleve a terra incognita con historias que me maravillen, me emocionen, me estremezcan. Que las ponga en imágenes con poder, con autoridad, un estilo que no podrá ser alcanzado en ningún otro medio. Un tebeo tiene que ser un descubrimiento.
Príncipe Valiente, The Spirit, Little Nemo, Crossed, The Walking Dead, Kamandi, Conan, Watchmen, Planetary, Red Rocket 7, Locas, Terry y los Piratas, Bringing Up Father, Strangers in Paradise, Daytripper, Peter Petrake, Comanche, Corto Maltés, Valentina, Sahrazad, Alack Sinner, Mafalda, Alvar Mayor, Mortadelo y Filemón, El Guerrero del Antifaz, El Jabato, Luther Arkwright, Rosalie Blum, Paracuellos, El Vecino, El Héroe, Mis Problemas con las Mujeres, Cody Starbuck, Den, Torpedo, Peter Pank… Nunca, jamás, never de los neveres, podrán ser contados de otra manera. Por mucho que se haya intentado y mejor que se hubieran estado quietecitos. Eso es lo que le pido a un tebeo. Este año, como ya les dije, me han gustado de verdad muy pocos tebeos.
6 Comentarios:
- Bastante de acuerdo con el primer párrafo.
- Respecto al segundo, a mí sí me interesa que los tebeos sean todo eso que enumeras. Eso y algo más, el plus del matrimonio de dibujo y guión que la narración secuencial exclusivamente puede aportar. Que no seamos los aficionados quienes le limitemos sino el talento de los autores porque las posibilidades del medio son enormes. De acuerdo con esos matices, entonces.
- Toda transposición de medios es imposible, siempre se perderá algo, pero como ya le comento a Jero en un comentario anterior yo sí soy partidario que se intente. Dará otras cosas... Obras buenas, malas o maestras pero distintas y que aportarán al menos al menos debate y darán a conocer los originales. Podrán ser contados de otra manera y po tanto darán otra cosa aunque se parta de esa base.
En ese sentido, nunca vienen mal pero para los ojos de los que las hemos conocido directamente en viñetas lo habitual será que pierdan esas versiones la batalla ante el original. Así que en esa parte disiento aunque sí estoy de acuerdo en que la sensación es que ha habido menos tebeos buenos que otros años y ninguno magnífico (al menos de los originales).
Impacientes Saludos.
Hay muchas líneas discutibles, desde mi punto de vista, en este post. Pero hay algo que me llama mucho la atención : estoy de acuerdo con el hecho de que el tebeo sea tebeo, vale, con el ritmo de lectura que acompaña guión e imagen, historia y viñeta. Bien. Para ti no hay viaje hacia otras formas o "versiones" como el cine, por ejemplo. Pero hace poco hablabas de lo mucho que te gustaría que algunas novelas clásicas, de las que has disfrutado, hiciesen ese viaje hacia el comic. ¿No es esto un tanto contradictorio? ¿Hay puntos de partida en los géneros que producen una mayor "convertibilidad"? ¿Mejor de novela a comic que de comic a cine? ¿Por qué? :-)
Lo que dice PAblo...
No limites el medio. Deja que un tebeo te cuente lo que quiera... y luego tú verás si está bien o mal. El ejemplo que planteas con lo de relatos de crímenes, intriga y mujeres fatales. Otros te dirán que los prefieren en novela y no en cine.¿y se van a perder los clásicos del cine negro?
Por esa regla de tres, quita Comanche de la lista... Que ya están las pelis de Ford, Mann y Delmer Daves.
Así que el segundo párrafo falla (bueno es tu opinión y eso; pero errónea, claro).
De lo de este año. No llevo la cuenta de novedades y demás (ya casi ni en el cine; procuro leer o ver o escuchar lo que me interesa, lo de cuándo ha salido, pues bueno...).
Os contesto individualmente, pero creo que todas las respuestas son intercambiables y os atañen.
Verás, Pablo. Estoy muy cansado de tebeos que van de novela gráfica (ouch!) pésimamente dibujados en los que el autor se dedica al onanismo mental. Y de tebeos que son relevantes por el mero hecho de tratar temas que antes no se habían tratado en los cómics, pero que como obra en sí tampoco son tan válidos. Y de adaptaciones fílmicas que te hacen salir del cine de mal humor. Y de ahí nace esto.
Mozza (¿pillas el juego de palabras?) me parece que el cómic es un medio tan flexible que puede soportar maravillosamente el que películas y grandes obras de la literatura se traduzcan a su lenguaje. Sólo hay que saber hacerlo bien. Pero la grandeza, la riqueza de matices de, pongamos, Spirit es imposible trasladarse a cualquier otro medio.
Dave, este articulillo es de lo más subjetivo que he escrito, por eso se titula así. Por supuesto que hay grandes cómics negros, yo mismo he incluido Alack Sinner, pero son minoría. Seguramente no lo conocerás, pero la línea Panini Noir está llena de decepcionantes historias, y Criminal, con todo lo bueno que es, pide a gritos otro dibujante. Hay pocas obras maestras en ese género en cómic. Y no, no quito Comanche. De ese genial tebeo no saca nadie una película decente. Ni John Ford. He dicho.
Y gracias.
Hola.
Estoy de acuerdo en que pocos comic buenos he conseguido leer este año.
Comanche es cojonudo, ya que Hermaan es muy grande, pero has leido Blueberry entero?
Ahi si que vería que los grandes del western no pudieran llegarle ni a la suela los zapatos.
Un saludo.
No, de Blueberry sólo he leído cosas sueltas por prejuicios. Cuando era un chaval me saturaba su omnipresencia, el total desorden en su publicación y el abuso de interjecciones en inglés que me sacaban totalmente de la historia. Tengo algunos álbumes, pero espero una buena edición en integrales.
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