A mitad de leer el integral de Ladrones de Imperios caigo en la cuenta de que lo que de verdad me gustaría sería que hubiese buenas adaptaciones al cómic de novelas clásicas. Querría ver versiones de Los Miserables en BD. O de Germinal, de Madame Bovary, de Quo Vadis, Miguel Strogoff, Guerra y Paz, Sinuhé el Egipcio, Salambó... Los dibujantes franco-belgas se han especializado en las epopeyas históricas y en Francia han llevado a la bande dessinée a todos los grandes del folletín: Dumas, Salgari, Victor Hugo, Stevenson, Walter Scott, Verne, Dickens... Obras que por aquí seguimos esperando.
Cuando era niño me encantaban las Joyas Literarias Juveniles de Bruguera, lástima que estuvieran tan abreviadas. Dos páginas de novela y una de tebeo ilustradas por grandes dibujantes como Alfonso Cerón Núñez, José Duarte Minarro, Jesús Redondo, Luis Casamitjana, Ángel Pardo… Así me enganché a la literatura y por eso nunca me gustaron ni Astérix ni Tintín. Cuando iba con el colegio a la biblioteca, mis amigos leían cómics de esos personajes. Yo buscaba los Cuentos de la Alhambra y el Lazarillo. Eran los tiempos en que los libros se llamaban "Oliverio Twist de Carlos Dickens". Ahora Julio Verne se llama Jules, toma ya.
Qué buena sabía cada página entonces. Qué placer era descubrir por primera vez cada libro. Irme a la cama con una pila de ellos, escoger uno y leer hasta la madrugada. Recuerdo los veranos en la casa de mis abuelos, las tardes en las que todo el mundo dormía la siesta. Recuerdo leer a la luz de la luna en la reja de la ventana. No existía para mí nada más que aquel libro. Me perdía en mi mundo de fantasía soñando con crear algún día algo como aquello, escribiendo aventuras en mi cabeza sobre la marcha. Qué alegría era empezar un libro bien y darme cuenta en el primer párrafo de que ese iba a ser uno de los buenos. Qué inmensa tristeza el acabarlo. Entonces, cuando apenas había leído nada, cada libro nuevo era un universo que me tenía durante toda la lectura con un nudo en la garganta. La emoción de leer se estrena pronto.
Cuando era niño me encantaban las Joyas Literarias Juveniles de Bruguera, lástima que estuvieran tan abreviadas. Dos páginas de novela y una de tebeo ilustradas por grandes dibujantes como Alfonso Cerón Núñez, José Duarte Minarro, Jesús Redondo, Luis Casamitjana, Ángel Pardo… Así me enganché a la literatura y por eso nunca me gustaron ni Astérix ni Tintín. Cuando iba con el colegio a la biblioteca, mis amigos leían cómics de esos personajes. Yo buscaba los Cuentos de la Alhambra y el Lazarillo. Eran los tiempos en que los libros se llamaban "Oliverio Twist de Carlos Dickens". Ahora Julio Verne se llama Jules, toma ya.Qué buena sabía cada página entonces. Qué placer era descubrir por primera vez cada libro. Irme a la cama con una pila de ellos, escoger uno y leer hasta la madrugada. Recuerdo los veranos en la casa de mis abuelos, las tardes en las que todo el mundo dormía la siesta. Recuerdo leer a la luz de la luna en la reja de la ventana. No existía para mí nada más que aquel libro. Me perdía en mi mundo de fantasía soñando con crear algún día algo como aquello, escribiendo aventuras en mi cabeza sobre la marcha. Qué alegría era empezar un libro bien y darme cuenta en el primer párrafo de que ese iba a ser uno de los buenos. Qué inmensa tristeza el acabarlo. Entonces, cuando apenas había leído nada, cada libro nuevo era un universo que me tenía durante toda la lectura con un nudo en la garganta. La emoción de leer se estrena pronto.
10 Comentarios:
Esto es nostalgia mal entendida. Esas ediciones estaban troceadas, masacradas, y las traducciones, a saber...
¿Qué tiene que ver la literatura para que no te gusten Astérix o Tintín?
Venga, venga... menos joyas literarias juveniles y mejores obras en cualquier medio (sea o no adaptación).
Lo que más gracia me hace es que el post está tan bien redactado y en el último párrafo te sale una vena emotiva tan chula, que casi me la cuelas. Pero no señor... Buena entrada en la forma, pero en el fondo no pienso lo mismo. Prefiero Charles Dickens a Carlos Dickens. Lo de Julio me da igual (me regalaron sus obras completas y estoy como más acostumbrado a su nombre (ysq).
Ala. Un saludito.
Ah! La versión educada de mi anterior comentario es: nostalgia mal entendida.
La real: te haces viejo (pero no te preocupes; es un caso generalizado).
Dave, quiero el divorcio.
Ja,ja...
Si es lo que dice mi bisabuela.
Que la gente de ahora no aguanta ná...
Aunque me sienta como si estuviera inmiscuyéndome en una discusión de pareja, voy a opinar (saliéndome por la tangente): ¿más adaptaciones, Fran? ¿Para qué quieres unos Miserables en tebeo si ya tienes el ladrillo de Hugo? Yo cada vez estoy más harto de encontrarme en el cine con adaptaciones de novelas, comics o lo que sea, y menos películas nacidas como guiones originales (conste que lo dice uno cuyas pelis favoritas de todos los tiempos son, prácticamente todas, adaptaciones). A mí me fascinan las historias, pero antes que que me cuenten una que ya conozco de una manera nueva (y, a poder ser, novedosa), prefiero que se aproveche esa misma energía creativa para contarme algo desconocido. Así (por poner un ejemplo cualquiera; habría miles), la adaptación de "Ciudad de cristal" de Karasik y Mazzuchelli está muy bien, pero el libro original de Auster ya era todo lo bueno que podía ser. Por eso prefiero, como tebeo, "Asterios Polyp", que es formalmente igual de audaz, pero además me regala otra historia, otros personajes, etc.
¿Es una pregunta retórica?
No.
Pues pensaba que había respondido a eso precisamente con el post.
Ah, que se me olvidaba, échale un ojo -antes que a lo de "El Cuervo" que mencionas- a las adaptaciones que han hecho autores españoles de clásicos literarios últimamente y han venido publicando Astiberri y ¿SM?. Hay algunas cosas curiosas de Olivares y Rubín que están bien.
Por lo demás, la entrada si te ha quedado bastante nostálgica pero que quieres es lo que tiene que te expulsen de los paraisos y pierdas la inocencia que ya todo tiene un regusto a ya leído/visto/oído que no hay por donde coger nada. Es lo que tiene darse un atracón del árbol del conocimiento.
Por otro lado, que sepas que se podía leer los Astérix y Tintines sin prejuicios. Yo los leía junto a los Verne, Salgari y Rider Haggard y sin problemas. Eran, como se dice ahora, experiencias de lectura diferentes y ambas muy enriquecedoras (de hecho a veces leía la joya literia juvenil y luego probaba con el libro o viceversa).
Impacientes Saludos.
(Ah, Jero, no estoy de acuerdo contigo. Hay que versionar a los clásicos y adaptarlos a otros medios que por eso son clásicos y resistirán las malas adaptaciones. Sobre este planteamiento no quita que valore también las obras originales, pero es que cada vez resulta más complicado eso de ser original...Para mí que está un poco sobrevalorada la originalidad esa).
Impacientes Saludos.
Ostris que me olvido lo más importante.
A ver si haces las paces con David, que haceis una bonita pareja y aunque tengáis vuestras cosillas el amor todo lo puede. ;-D
Impacientes Saludos.
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