miércoles 25 de enero de 2012

(Every home shoud have a) Television & Marquee Moon

Los que dicen que Malcolm McLaren se inventó el punk poniendo patas abajo a los Sex Pistols le conceden demasiado crédito a lo que no es más que un timador. Los que piensan que los Ramones fueron la primera banda de aquel movimiento se olvidan de que sólo eran un puñado de chavales con devoción por Phil Spector y escaso conocimiento de cómo dominar sus instrumentos. Y probablemente ninguno de estos opinadores haya visto jamás un pelo de Richard Hell. Su peinado encrespado, sus camisetas pintadas a mano, sus vaqueros rotos cogidos con imperdibles y su actitud nihilista serían pronto copiadas por el tahúr de McLaren y compartidas por los ficticios hermanos neoyorkinos que, es significativo, conservaron sus melenas hasta el final. Después de todo seguían una línea que partían de los New York Dolls, a su vez una versión bastarda de los Rolling Stones, hijos putativos de Muddy Waters. No eran tan revolucionarios.

A principios de los años 70 confluyeron en los seminales Television el talento como teórico y catalizador de Richard Hell y la brillantez de los guitarristas Richard Lloyd y, sobre todo, el introvertido Tom Verlaine. Con Hell a los mandos, Television sólo grabaron un single, Little Johnny Jewel, dedicado a su ídolo Iggy Pop, por si hicieran falta más pistas. Antes habían publicado otro 45 rpm como The Neon Boys y posteriormente comenzarían a dar forma a su primer larga duración antes de que Richard cogiese sus canciones y se marchase a comenzar una carrera en solitario entre la poesía y Johnny Thunders. El resto de la banda se encerraron en el estudio con el prestigioso productor Brian Eno, pero nadie quedó satisfecho con la experiencia y ese primer disco tuvo que esperar hasta el convulso 1977 para ser totalmente rehecho sin Eno y ver por fin la luz.
Marquee Moon fue una extraña obra maestra, su propia versión de la psicodelia, de extensos números de guitarras angulosas que trazaban un puente entre la destrucción del punk, las observaciones urbanas de Lou Reed y el virtuosismo de Richard Thompson. La impronta de Richard Hell queda de manifiesto en la temática y la imagen de Marquee Moon, portada icónica de Robert Mapplethorpe incluida, y junto al resto de la escena neoyorkina dio forma al recién nacido punk de aquella ciudad. Se trata de un disco fundamental que dejó una huella que va de coetáneos y amigos como Patti Smith, los primeros Blondie y Talking Heads, y que se extiende hasta el presente con bandas como Franz Ferdinand. Sus canciones destilaban furia, pero el pulso, la tensión que yacían debajo mostraban unas inquietudes mucho más sofisticadas. Eran guitarrazos potentes, pero también unos solos que abrían nuevos caminos en la música rock.

Si hay un disco de la época que sea impecable y esté compuesto por temas en los que no falta ni sobra una nota, es este. Una obra de esas que apabullan por su calidad consistente de punta a punta. Contiene temas pegadizos como Friction, el vacilón Prove It y el impecable riff rítmico de See No Evil. Hay misterio en Torn Curtain y clasicismo en el himno Guiding Light. Y siempre encontramos unas guitarras sorprendentes, innovadoras, deslumbrantes. Pero si hubiera que introducirse en Marquee Moon, la mejor puerta está en la seductora Venus y en el emblemático tema que le da nombre. Después de él Television sólo grabaron otro disco casi tan grande como el primero y siguieron cada uno por su lado. La preceptiva reunión llegó en 1992 y luego fueron mencionados para su eterna gloria en una canción de Amaral. Los que fuesen capaces de entender la letra tal vez los conozcan de eso.

1 Comentarios:

Cinemagnific dijo...

Discazo. A mi el segundo que sacaron también me gusta, aunque no fue lo mismo. Nunca me cansaré de escucharlo.