jueves 26 de enero de 2012

American Horror Story: el rey está desnudo

De un tiempo a esta parte es cosa común la idea de que el talento ha abandonado las salas de cine para instalarse en la pequeña pantalla. Uno de los variados ejemplos que se muestran para ilustrar dicha teoría es la reciente American Horror Story, una puesta al día del mito de la casa encantada en la que se han cometido una serie de crímenes a lo largo de su historia y donde no se sabe qué es real y qué una visión. Y no es que la serie emitida en España por la Fox añada muchas novedades a los elementos inquietantes al uso: hay niños, deformidades, enfermedades mentales, látex, sótanos oscuros, sexo desviado y un espantoso misterio anclado en el pasado. Muchos misterios, de hecho. Nada que no aparezca en un vídeo clip de Marilyn Manson, como se encargan de dejar bien claro los títulos de crédito.

Lo que pasa es que hay muchas cosas que a mis ojos no acaban de funcionar. Si empiezo a enumerar inconsistencias no paro. Partiendo de la premisa de la típica mansión antigua que afecta a todos sus ocupantes, la familia protagonista que se instala en ella acepta todas las situaciones absurdas que se presentan a su alrededor como algo normal. Su casa se convierte en un tócameroque en donde todo el mundo entra y sale a su antojo. Un vecindario de pirados en los que nadie de la familia parece capaz de ver nada raro. El padre guapetón exuda masculinidad, pero reacciona como un cretino sin criterio cada vez más desquiciado. El comportamiento de su hija es incomprensible. Y la sola cara de Jessica Lange, que parece haberse especializado en papeles de perturbada incordiante tras una juventud como sex symbol, ya da mal rollo de por sí. Pero por mucha fantasía que ofrezca, una serie de televisión necesita que el espectador se la pueda tragar.

Todos los elementos del American Gothic están presentes en American Horror Story. Cogiendo de aquí y de allá se convierte en una prima primo hermana de El Resplandor con elementos de Poltergeist, apuntes de La Semilla del Diablo y hasta de Frankenstein. Es como un Locke & Key en serie de televisión alargado porque sí. Al final se resuelve bien, sí. Todo queda hilado yendo adelante y atrás en el tiempo, cerrando líneas, explicando quién es quién, y como está relacionado con lo qué está pasando. Pero tarda demasiado y hay demasiadas insensateces en medio. Añadan a eso un final blando y predecible después de tanta pirueta tremendista y alguna pasada de rosca que da la risa floja, y acabarán pensando que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Una historia americana de terror con fantasmas que en lugar de meterte miedo te dan la lata. Yo también convivo con un geniecillo en mi casa, pero se conforma con esconderme calcetines y fundas de almohada. Los de American Horror Story amenazan con matarte, pero de hastío con su insoportable cháchara. Porque el verdadero peligro que atenaza a la familia, y ahí está la inevitable moraleja de la serie, anida dentro de cada uno de ellos. Todo pecado lleva su penitencia y todos tenemos que pagar por los nuestros.

3 Comentarios:

David dijo...

¿Y la de Black Mirror que recomiendan Jero y Mikel? Ese hizo esa de zombies que te gustó según le he leído a Jero.

Pero bueno, como no estabas hablando de la serie, sino del horror de la institución familiar y que no hay nada nuevo bajo el sol a estas alturas, pues nada...
Un saludito.

PAblo dijo...

"Todo pecado lleva su penitencia y todos tenemos que pagar por los nuestros".

Leches, que místico te has puesto...

Impacientes Saludos.

Bruno dijo...

A mi me pareció muy floja, de no ser por la criada no habría por donde cogerla xD

Tiene sus momentos salvables desde luego, pero en general es como bien comentas un refrito que coge cosas de aquí y allá, sin aportar nada nuevo. El final mejor ni mentarlo.

Lo mejor de la serie para mi son los títulos de crédito, así que...