Lo mejor de 2011. Ja. Hay que ser soberbio para pensar que puede uno desde un blog incógnito predicar qué ha sido lo mejor del año. Como si fuera uno capaz de abarcar todo lo que se ha producido culturalmente durante el año que hoy acaba. Como si le interesase algo más allá de su estrechez de miras. No hablemos ya de música africana o cine asiático. En El País de los Sueños no tienen cabida el flamenco o La Liga de la Justicia, pongamos por caso. Sería más preciso y menos petulante titular esta entrada como Lo que Más Me Ha gustado de lo que He Llegado a Conocer. Y, en fin, tampoco sería muy acertado porque este año no me ha gustado prácticamente nada.
No ha habido nada en la producción cinematográfica de 2011 que haya sido la gran revelación. Se me quedan infinitas películas por ver simplemente porque no me han conseguido despertarme de la pereza que me da ir a verlas. Y se me quedan tantas otras por reseñar porque la idea de darles vueltas para escribir algo mínimamente coherente sobre ellas me aburría soberanamente. Con decirles que lo que lo que más me ha interesado ha sido El Perfecto Anfitrión (más que nada porque me entretuvo el rato que la estuve viendo) y El Origen del Planeta de los Simios (por puro fanatismo nostálgico) creo que sobra para que me entiendan.
En otras listas podrán encontrar quien les diga que 2011 ha sido un año deslumbrante en cuestión de cómics. Para mí ha habido bien poco que se pueda comparar con las reediciones de clásicos que tan buen sabor de boca me dejan y que se pueda considerar a su altura dentro de 20 años. Lo mejor estuvo en la extraordinaria puesta en escena de La Compañía, la segunda parte de Parker de Darwyn Cooke; en Los Años Dulces de Jiro Taniguchi, que me dieron paz, y principalmente en El Héroe de David Rubín. Ahí sí hay una historia en la que sumergirse y unos dibujos para contemplar a ojos llenos.
Musicalmente el año estuvo lleno de grandes canciones y álbumes aburridos. Si hay un centenar de canciones que harían un maravilloso potpourri, pocos discos consiguieron formar una obra redonda que se pudiera escuchar de un tirón. Fuera de nuestras fronteras las bandas, aupadas por una prensa especializada siempre voluble, se han vuelto autocomplacientes, más interesadas en los arreglos sorprendentes que en componer verdaderas canciones. Destacaría Bella, el disco de Teddy Thompson, un trabajo de arrebatador clasicismo que ha pasado injustamente desapercibido en todas las listas.
Lo más interesante, sin embargo, ha venido de los artistas españoles. Cuatro solistas: músicos a medio camino entre el cantautor y el pop-rock y que suelen colaborar entre sí, como Fernando Alfaro, Nacho Vegas y Abraham Boba. Y sobre todo El Inicio, el Desencanto y el Círculo de Confianza, el gran tercer trabajo de Copiloto. Y otros cuatro grupos: el delicado disco de Manel, la confirmación de unos cada vez más sofisticados Vetusta Morla, el apabullante retorno de Sidonie, y otra vez quisiera destacar a una banda poco considerada, Mucho, con su potentísimo disco de debut. Rock de toda la vida con un barniz moderno, el que más satisfacciones me ha dado durante 2011.
En el campo de los blogs el panorama ha sido un erial. Los grandes blogs de referencia se han acomodado. Unos han ido publicando cada vez más esporádicamente, otros se han restringido a unos artículos meramente formulaicos, predecibles, establecidos con frases comunes y de escasa reflexión. Como si la cantidad importase más que la calidad, se ha dejado de lado el estilo para rellenar párrafos de recomendaciones sinceras, pero poco atractivas y escasamente convincentes. Han florecido, eso sí, los blogs fast-food, escritos con los pies y con un millón de amigos, que no aportan nada nuevo ni en contenido ni en estilo, pero que satisfacen el onanimo de la camarilla. Y es que la crisis no solamente ha sido económica. Lo mejor de 2011 es que le hemos sobrevivido. Au revoire, que dijo Voltaire.
No ha habido nada en la producción cinematográfica de 2011 que haya sido la gran revelación. Se me quedan infinitas películas por ver simplemente porque no me han conseguido despertarme de la pereza que me da ir a verlas. Y se me quedan tantas otras por reseñar porque la idea de darles vueltas para escribir algo mínimamente coherente sobre ellas me aburría soberanamente. Con decirles que lo que lo que más me ha interesado ha sido El Perfecto Anfitrión (más que nada porque me entretuvo el rato que la estuve viendo) y El Origen del Planeta de los Simios (por puro fanatismo nostálgico) creo que sobra para que me entiendan.
En otras listas podrán encontrar quien les diga que 2011 ha sido un año deslumbrante en cuestión de cómics. Para mí ha habido bien poco que se pueda comparar con las reediciones de clásicos que tan buen sabor de boca me dejan y que se pueda considerar a su altura dentro de 20 años. Lo mejor estuvo en la extraordinaria puesta en escena de La Compañía, la segunda parte de Parker de Darwyn Cooke; en Los Años Dulces de Jiro Taniguchi, que me dieron paz, y principalmente en El Héroe de David Rubín. Ahí sí hay una historia en la que sumergirse y unos dibujos para contemplar a ojos llenos.
Musicalmente el año estuvo lleno de grandes canciones y álbumes aburridos. Si hay un centenar de canciones que harían un maravilloso potpourri, pocos discos consiguieron formar una obra redonda que se pudiera escuchar de un tirón. Fuera de nuestras fronteras las bandas, aupadas por una prensa especializada siempre voluble, se han vuelto autocomplacientes, más interesadas en los arreglos sorprendentes que en componer verdaderas canciones. Destacaría Bella, el disco de Teddy Thompson, un trabajo de arrebatador clasicismo que ha pasado injustamente desapercibido en todas las listas.
Lo más interesante, sin embargo, ha venido de los artistas españoles. Cuatro solistas: músicos a medio camino entre el cantautor y el pop-rock y que suelen colaborar entre sí, como Fernando Alfaro, Nacho Vegas y Abraham Boba. Y sobre todo El Inicio, el Desencanto y el Círculo de Confianza, el gran tercer trabajo de Copiloto. Y otros cuatro grupos: el delicado disco de Manel, la confirmación de unos cada vez más sofisticados Vetusta Morla, el apabullante retorno de Sidonie, y otra vez quisiera destacar a una banda poco considerada, Mucho, con su potentísimo disco de debut. Rock de toda la vida con un barniz moderno, el que más satisfacciones me ha dado durante 2011.
En el campo de los blogs el panorama ha sido un erial. Los grandes blogs de referencia se han acomodado. Unos han ido publicando cada vez más esporádicamente, otros se han restringido a unos artículos meramente formulaicos, predecibles, establecidos con frases comunes y de escasa reflexión. Como si la cantidad importase más que la calidad, se ha dejado de lado el estilo para rellenar párrafos de recomendaciones sinceras, pero poco atractivas y escasamente convincentes. Han florecido, eso sí, los blogs fast-food, escritos con los pies y con un millón de amigos, que no aportan nada nuevo ni en contenido ni en estilo, pero que satisfacen el onanimo de la camarilla. Y es que la crisis no solamente ha sido económica. Lo mejor de 2011 es que le hemos sobrevivido. Au revoire, que dijo Voltaire.















