Me gusta el foie, pero no me interesa conocer a la oca
lunes 27 de junio de 2011
Work in progress 1
domingo 26 de junio de 2011
Radio El País de los Sueños 26-06-2011
viernes 24 de junio de 2011
El Inquieto Roque, más inquieto todavía
En la Historia del pop rock hay una tradición de finos artesanos que han grabado sus canciones en solitario sin mayor ayuda que la de su propio genio. Es la manera en que grandes personajes como Todd Rundgren y genios menos conocidos como Emitt Rhodes han parido maravillas imprescindibles de la música popular. El valenciano Roque Esteban es un músico con nombre artístico de ratoncito de cuento que puede codearse sin complejos con gigantes de la talla de los citados. A Estas Alturas, el álbum de debut de El Inquieto Roque, fue el protagonista de uno de los mejores discos del pasado 2010 en El País de los Sueños, pero Roque Esteban no es en absoluto un recién llegado al mundo de la música. Su extensa carrera engloba diversos proyectos desde dos discos al frente de Los Relevos junto a su hermano Pepe, hasta aventuras paralelas como Cokeroque y sus indiosincráticas versiones, pasando por The Beaters, una banda de homenaje a los Beatles. Estamos hablando del hombre que tocó junto a Neil Innes en el Beatlesfest, de un artista perteneciente a una promíscua melée en la que músicos como Coke Belda, Pepe Murgadas y los hermanos Esteban se entrecruzan en varias formaciones a lo largo de dos décadas.Tras ese primer disco autoeditado, El Inquieto Roque ha sido fichado por la discográfica Rock Indiana para entregar un segundo trabajo en el que no se ha quedado estancado. Al contrario, Plan B presenta a un creador, enroquecido (discúlpenme el juego de palabras) netamente setentero, con las guitarras aserrando en primer plano desde el comienzo, y con divertidos toques de rock progresivo en los teclados, los justos para dar color sin caer en la pretenciosidad. Esto es mucho más que power pop. Si en los créditos de A Estas Alturas dejaba bien a las claras sus influencias, tampoco las oculta en la contraportada de Plan B, donde exhibe algunos de sus discos favoritos para dejar constancia de su buen gusto. Son, entre otros, vinilos de Teenage Fanclub, Extreme, The Rembrands, Redd Kross, Del Amitri… En definitiva, de creadores de excelentes canciones de aroma clásico extraordinariamente arregladas, exquisitamente ejecutadas y plagadas de voces y estribillos matadores. Este segundo trabajo refleja también la estructura de A Estas Alturas con un preludio y un epílogo, pero en esta ocasión nos enfrentamos a una obra más globalizadora, con una unidad temática (el viaje como metáfora, la constatación de ser la continuación del disco anterior, el amor como búsqueda a veces frustrada, pero sin perder nunca la esperanza) y letras recurrentes (curiosas alusiones a priori tan alejadas del mundo del rock como la ciencia y la tecnología, segundas oportunidades y su Plan B). Pero sobre todo destaca en esa foto trasera la imagen central de Jason Falkner. Y es que la gran influencia aquí, como queda bien claro desde un principio, son los enormes Jellyfish.
Así, los dos primeros números, Vuelo a Ningún Lugar y Viaje Sin Ti, comienzan con la pompa de los mejores Queen. Son apabullantes en su exuberancia de ideas y diversos movimientos. A partir de ahí los primeros Posies (Sin Ti Soy el 50%) se encuentran con el Paul McCartney de Ram (Tú Das Sentido). Roque salpica gotitas de los Who setenteros (Iniciativa Dharma), se transmuta en Eric Carmen y Wally Bryson cuando estaban al frente de The Raspberries (M.M.R. y Nada Será Igual, respectivamente), rescata el sonido de su primer disco (Hombre Prospecto) y hasta emula a la banda sonora de The Wonders (No lo Quisiste Ver). Todas las canciones una detrás de otra son inagotables, derrochan buen hacer y dejan alternativamente con la boca abierta y con una sonrisa de reconocimiento. El Inquieto Roque ha hecho un trabajo más elaborado, más rico y complicado que en A Estas Alturas sin perder por ello la brillante inmediatez que caracterizó a su debut ni las letras aparentemente naif que tras esa falsa sencillez revelan un esfuerzo por conectar con su audiencia y contagiar su joie de vivre.
Pero eso no es todo. Muy pocas bandas nacionales o foráneas poseen un juego de voces tan fantástico y versátil. Y no sólo en el estudio, donde Roque se encarga de todo lo que suena en el disco, aunque en esta segunda entrega disponga de colaboraciones muy puntuales por parte de su banda de directo, los sospechosos habituales que mencioné al principio, sino también en vivo. Sus actuaciones son de una calidad apabullante y reproducen su sonido con fidelidad, y con el plus añadido de su bonhomía y sentido del humor. Como Cheap Trick recreando el Magical Mystery Tour, sólo que mucho mejor. Háganse con los dos discos de El Inquieto Roque ya, y si toca en algún lugar cercano a ustedes, no se lo pierdan. Ganarán en calidad de vida. Y ya que estamos, échenle un vistazo a los agradecimientos de Plan B. Allí Roque Esteban menciona a un tal Fran G. Lara que estoy seguro de que en estos momentos debe de sentirse en las nubes. Todo fan soñó siempre aparecer en el disco de su artista favorito. Gracias a usted, maestro.
Calificación: 5
jueves 23 de junio de 2011
Vecinos, barbas, lampiños y un caracol
Mi vida como un caracol
Tengo un surtido de aceitunas. Adoro las aceitunas. Y pongo unas cervezas en el congelador. Mientras se enfrían me salto todas las normas canónicas y me empujo un gin tonic de Fever Tree y Bombay, según me han recomendado, con la corteza de un limón. Preparo un tartar de bacalao, unas anchoas que he comprado, mejillones, y una debilidad personal: ensaladilla rusa. Mientras escarbo en la nevera buscando unas albóndigas que hice con carne picada, verduras y pimientos asados, me tropiezo con una lechuga que me ha regalado un vecino rumboso. La ha cultivado él mismo. Es una lechuga borde, basta, carnosa y llena de barro. Como yo. Un caracol asoma los cuernos entre sus hojas. Añadan sentimental a aquello que les dije antes de maniático y caprichoso. No sé qué hacer con el caracol. Me da una pena tremenda tirarlo a la basura sin más, y busco en la despensa un tupper lo suficientemente grande para alojarlo. Lo pavimento de hojas de lechuga, las salpico de agua y con los últimos resquicios de compasión que quedan en mi corazón de madera, deposito al caracol sobre el lecho de su nuevo hogar. Pero es un bicho obstinado y se empeña en explorar los límites de su encierro. Se sale una y otra vez de la seguridad de la casa que le he montado. Finalmente, mientras dispongo los platos sobre la mesa, le espeto como si me pudiera entender: “Y tú si fueras listo, te quedarías ahí y dejarías de intentar saber qué hay más allá. Podrías ser feliz en ese cubículo el resto de tus días”. Dos segundos de silencio, me abruma una tristeza infinita y mi cena de semifiesta se desmonta encima de mí como un castillo de naipes.
domingo 19 de junio de 2011
Esta noche, de ocho a doce...
lunes 13 de junio de 2011
Radio El País de los Sueños 2.0
Escúchenla en directo aquí.
Ya lo saben.
sábado 11 de junio de 2011
La nueva entrega de Neil Young Archives: A Treasure

Así que cuando Neil Young presentó a sus patrones un disco de country avant la lettre y este le fue rechazado, el canadiense salió a la carretera con una banda de rednecks a pasearse por todos los garitos de la América profunda interpretando la música más tradicional, conservadora incluso, que había confeccionado hasta la fecha. Esa gira fue el preludio a Old Ways, con los violines y los banjos volando con fiereza y no con el sirope de aquel disco de estudio. En eso consiste el nuevo volumen de Archives, en una recopilación de aquellos conciertos de 1984 y 1985 con un sonido prístino. En A Treasure se encuentran un buen puñado de inéditos conocidos por los degustadores de bootlegs como, entre otros. la oda a su hija Amber Jean y la mil veces revisitada en mil otras formas diferentes It Might Have Been. Hay también radicales reinterpretaciones de clásicos como Are You Ready for the Country, versiones countrificadas de temas de Reactor, y grandes sorpresas como la relectura de Flying on the Ground Is Wrong de Buffalo Springfield. El patillas y su banda se lo pasan bomba y se nota, así que para sus seguidores y para los aficionados a la música con raíces en general, A Treasure es una golosina en la que el tour de force final con la lacrimosa Nothing Is Perfect y la tremendísima Grey Riders por sí mismo merece ya el precio de entrada. Sólo se echa a faltar la densa y apasionada Interstate, un número que también floreció durante esos conciertos. Sobre todo en vista de lo rácana de la selección, doce canciones en menos de una hora.
Calificación: 3
martes 7 de junio de 2011
Guillemots: Walk the River
Calificación: 2
lunes 6 de junio de 2011
You can call me Al, dice Rubalcaba
domingo 5 de junio de 2011
Buck Rogers: otro pionero reeditado
Los orígenes del comic de ciencia-ficción están en Buck Rogers, un Rip Van Winkle moderno que se duerme en 1929 y se despierta 500 años más tarde en una Norteamérica dominada por los mongoles, nada menos. Ya saben, el peligro amarillo que tanto obsesionaba en la época, los ladinos orientales ejemplificados en Fu Manchú. Rápidamente, Rogers se une a la resistencia acompañado de, cómo no, la bella Vilma Deering, y se convierte en un héroe que vivirá peripecias sin respiro. Comenzada a publicar como tira diaria en los periódicos norteamericanos en el mismo 1929, el guión corría a cargo de Phillip Nowlan. Unas historias pueriles para nuestros parámetros actuales, sí, en las que las explicaciones resultan rocambolescas, pilladas por los pelos, o directamente inexistentes. Pero todo encaja, y estas aventuras fueron fuente de emoción constante y acelerada para tantos lectores. Ni se les ocurra pensar por un momento en la narración descomprimida. El dibujo de Richard Calkins resulta primitivo, no evoluciona ni se preocupa por la experimentación, y aún así está lleno de encanto y capacidad narrativa. Una fantasía directamente inspirada en la literatura pulp y en sus maravillosas ilustraciones. Un comic que en su momento era rompedoramente futurista y ahora nos parece casi steam-punk, con sus cachivaches de latón llenos de tornillos y remaches, y sus astronautas con aspecto del Barón Rojo, el aviador de la Primera Guerra Mundial. La labor pionera de Buck Rogers propició multitud de imitaciones, la más inmediata sería Flash Gordon de Alex Raymond. Ahora mismo está siendo reeditado en los Estados Unidos en bonitos tomos por Hermes Press, la misma editorial que está desempolvando The Phantom y ha anunciado Johnny Hazard para ya mismo. Acaba de aparecer el quinto volumen con las tiras correspondientes a los años 1935 y 1936, además de un tomo con las páginas dominicales a color de 1930 a 1933. Una obra que ni esperen por estos lares, ni la lean con los ojos de hoy en día. Si se animan, se lo pasarán bomba. No hay nada como un clásico.Calificación: 3
sábado 4 de junio de 2011
La Materia Oscura de Parade
Antonio Galvañ, alias Parade, el profesor chiflado de Murcia, regresa con su mezcla de pop, música clásica y electrónica para entregar Materia Oscura, otra colección de tonadas falsamente ingenuas salpicadas de letras que revolotean entre las alusiones científicas, la ciencia-ficción vintage y lo abiertamente friki. Una vez más, como desde su debut en 1998, lo suyo es grabar discos en su casa con ayuda de un ordenador y maquinitas varias. El plato fuerte de Materia Oscura está al comienzo con la irónica No Más Rocanrol, en la que hace una declaración de intenciones sin levantar la voz, pero con unas guitarras que aúllan bajo la superficie. Detrás siguen doce rayotes más que redondean un disco muy entretenido, aunque a veces demasiado infantil, que deja la duda de si las mejores canciones están al principio o por saturación las últimas canciones se asemejan peores. Y es que Materia Oscura suena como si el Paul McCartney de McCartney II se hubiera dejado de chorradas y hubiera decidido hacer canciones de verdad, y revela que la verdadera influencia de Parade se halla en el tecnopop español de los ochenta con el punto de mira puesto en un lugar intermedio entre La Mode y El Aviador Dro. Pero es mejor que tengan cuidadín con las sobredosis de glucosa. La banda sonora para las novelas de Asimov en sus días blanditos, caballero.Calificación: 3
viernes 3 de junio de 2011
Podcast El País de los Sueños 03-06-2011
Me han preguntado varias veces si no me canso de escuchar esta misma sintonía todos los días. Me han preguntado también por qué la dejo sonar tanto rato. La respuesta a las dos preguntas es la misma. Es una canción que me gusta tanto que me cuesta estropearla poniéndome a hablar encima de ella. Cuando yo era un crío esta era la canción que servía de sintonía a un programa de radio que escuchaba por las noches. Ya ni siquiera recuerdo qué días lo hacían ni en qué emisora. Pero sí recuerdo que pensaba: El día que yo haga mi propio programa de radio, esa será la sintonía. Espero que te guste tanto como a mí porque, aunque no me puedes ver, cada día me pongo a bailar en el estudio cuando empieza a sonar. Y esto lo digo justo el día en el que cierra la emisora. Bocazas.
Rockpile, Abraham Boba, Copiloto, Noah & the Whale, Mucho, Edward O’Connell, Ellos, Drive-By Truckers, Damien Lott, Kate Rusby, Phosphorescent, John Grant, Russian Red, Ray LaMontagne, The Coral, Vetusta Morla, Rumer, Señor Mostaza, Teddy Thompson, Maga, Supersubmarina, Grinderman, Pulp y Richard Cheese.
Friska Viljor y vuelta a empezar
Calificación: 3
jueves 2 de junio de 2011
El País de los Sueños 02-06-2011 (blowin' my funky horn)
Hay pocas cosas que sean realmente importantes. Lo verdaderamente esencial, aquello de lo que no podríamos prescindir, podemos contarlo con los dedos de una mano. Creo que la felicidad está en saber discernir cuáles son esas cosas y aprender a disfrutar de ellas a fondo. Pocas cosas, pocas personas, pero intensas. Cada uno tenemos las nuestras. Ojalá descubras lo que es imprescindible para ti y sepas centrarte en ello. Este es el día en el que al locutor le dio por hablar más de la cuenta. Pero antes hay algo que querría compartir con todos ustedes.
Alojo el podcast en dos páginas distintas por diversos motivos. El principal es que no sólo publico el link aquí, sino también en la web Sigue al Conejo Blanco. El link allí dirige a iVoox, y aquí enlaza con Podomatic. Eso me permite ver qué página funciona mejor. Además, aunque Podomatic es más rápido, sencillo y hace páginas más vistosas, tiene una capacidad limitada. Cosa que no sucede en iVoox. Ambas páginas tienen su sistema de estadísticas y ayer me dio por consultarlas con resultados que me sorprendieron favorablemente. En Podomatic, como pueden ver, Radio El País de los Sueños ocupa el puesto número 17 entre los podcasts más escuchados rodeado de programas de otros países.
En iVoox las estadísticas me dan una alegría aún mayor. Radio El País de los Sueños se destaca como uno de los podcasts entre los más relevantes, acompañado de grandes programas de Radio 3 como 180 Grados y se sitúa en el séptimo puesto de los más escuchados dentro de la categoría de música indie y alternativa. Qué más puedo decir que gracias a quienes los escuchan y/o se los descargan. Qué valor. Pero ya está bien de autobombo.
Foxy Shazam, Mucho, Edward O’Connell, Noah & the Whale, Copiloto, Teddy Thompson, The Strokes, Nacho Vegas, My Little Cheap Dictaphone, Lucinda Williams, Ellos, Fernando Alfaro, Drive-By Truckers, Ray LaMontagne, Phosphorescent, Señor Chinarro, Supersubmarina, Señor Mostaza, Vetusta Morla y Beah House.
The Byrds, Buffalo Springfield y... Los Pájaros

Calificación: 4
miércoles 1 de junio de 2011
El País de los Sueños, podcast 01-06-2011
El primer programa del mes. Pensábamos que el verano ya estaba aquí, pero aún no es así. De modo que intentaremos crear un pequeño oasis de sol entre tantas nubes grises con unas cuantas canciones.
The Waterboys, Foxy Shazam, El Inquieto Roque, Teddy Thompson, Russian Red, Abraham Boba, Noah & the Whale, The Strokes, Ray LaMontagne, Drive-By Truckers, Edward O’Connell, Copiloto, Nacho Vegas, Señor Chinarro, Rumer, Vetusta Morla, Mucho, La Habitación Roja, Ellos, Damien Lott, The Coral y Señor Mostaza.
Exterminador: un telefilm de papel en Panini Noir
La baza de Exterminador reside en que está excelentemente bien escrito, con unos personajes atractivos, típicamente duros y despiadados, y en que Diggle se las arregla para sorprender unas cuantas veces las expectativas del lector. Como suele suceder en estos casos, el dibujo cumple con solvencia, ajustado, sin deslumbrar, con lucidos movimientos de cámara muy cinematográficos y sin distraer de lo que importa, que es la intriga. Parece que a Diggle se le da bien escribir cómics que quedarían muy bien en (la pequeña) pantalla. Desde luego, reúne todos los requisitos para llegar al público masivo, levedad argumental incluida.Calificación: 3