lunes 27 de junio de 2011

Work in progress 1

No creo haberles dicho que estoy escribiendo una novela. Aunque tal vez sería más adecuado decir que una novela me está escribiendo a mí. Debe de ser la misma novela que estoy empezando y abandonando una y otra vez desde que en el colegio aprendí el abecedario. Yo pensaba que estaba escribiendo un relato de amor, pero se ha transformado en una historia de violencia. Cada vez crece más, como un monstruo insaciable, y a veces pienso que no voy a saber encontrarme en medio del laberinto de personajes aborrecibles que he construido. Esta mañana estuve en la emisora discutiendo acerca del fallo del repetidor. Nos reímos de cómo estuvimos hablando solos, aunque maldita la gracia que tuvo. Armado de grabadora y sin guitarra, aproveché para terminar las dos canciones que empecé el viernes y bosquejé otras dos. Menos mal que el martes A les sacará brillo con esa forma intuitiva de tocar que tiene y eludiremos todo lo que suene a otra cosa. Cómo me gustaría contar con M, pero tengo miedo a repetir la historia, a caer en las mismas batallas de egos. Las cosas eran más sencillas con la vieja máquina de cassettes. Me hormiguea la piel con la irrefrenable ansiedad de crear y las eternas dudas sobre su futilidad. Además, siempre tengo sed y necesito un médico, cosas las dos que me preocupan más de lo que quiero demostrar. ¿Qué somos sin esperanza?

domingo 26 de junio de 2011

Radio El País de los Sueños 26-06-2011

Esta noche, de 20:00 a 24:00 horas, una nueva edición del programa de radio El País de los Sueños. Más de 60 canciones de David Bowie, Vetusta Morla, Lori Meyers, Pulp, The Flaming Lips, Blur, The Strokes, Radiohead y muchos más. Con la carismática locución de su seguro servidor. Pueden escucharlo en directo en el siguiente


Rectificación: Los consabidos problemas técnicos, es decir, que se nos ha caído la emisión y no sabemos qué pasa, nos impiden salir al aire tanto por los sintonizadores de radio como por internet. Rogamos acepten nuestras disculpas, permanezcan atentos a su pantalla amiga, etc.

viernes 24 de junio de 2011

El Inquieto Roque, más inquieto todavía

En la Historia del pop rock hay una tradición de finos artesanos que han grabado sus canciones en solitario sin mayor ayuda que la de su propio genio. Es la manera en que grandes personajes como Todd Rundgren y genios menos conocidos como Emitt Rhodes han parido maravillas imprescindibles de la música popular. El valenciano Roque Esteban es un músico con nombre artístico de ratoncito de cuento que puede codearse sin complejos con gigantes de la talla de los citados. A Estas Alturas, el álbum de debut de El Inquieto Roque, fue el protagonista de uno de los mejores discos del pasado 2010 en El País de los Sueños, pero Roque Esteban no es en absoluto un recién llegado al mundo de la música. Su extensa carrera engloba diversos proyectos desde dos discos al frente de Los Relevos junto a su hermano Pepe, hasta aventuras paralelas como Cokeroque y sus indiosincráticas versiones, pasando por The Beaters, una banda de homenaje a los Beatles. Estamos hablando del hombre que tocó junto a Neil Innes en el Beatlesfest, de un artista perteneciente a una promíscua melée en la que músicos como Coke Belda, Pepe Murgadas y los hermanos Esteban se entrecruzan en varias formaciones a lo largo de dos décadas.

Tras ese primer disco autoeditado, El Inquieto Roque ha sido fichado por la discográfica Rock Indiana para entregar un segundo trabajo en el que no se ha quedado estancado. Al contrario, Plan B presenta a un creador, enroquecido (discúlpenme el juego de palabras) netamente setentero, con las guitarras aserrando en primer plano desde el comienzo, y con divertidos toques de rock progresivo en los teclados, los justos para dar color sin caer en la pretenciosidad. Esto es mucho más que power pop. Si en los créditos de A Estas Alturas dejaba bien a las claras sus influencias, tampoco las oculta en la contraportada de Plan B, donde exhibe algunos de sus discos favoritos para dejar constancia de su buen gusto. Son, entre otros, vinilos de Teenage Fanclub, Extreme, The Rembrands, Redd Kross, Del Amitri… En definitiva, de creadores de excelentes canciones de aroma clásico extraordinariamente arregladas, exquisitamente ejecutadas y plagadas de voces y estribillos matadores. Este segundo trabajo refleja también la estructura de A Estas Alturas con un preludio y un epílogo, pero en esta ocasión nos enfrentamos a una obra más globalizadora, con una unidad temática (el viaje como metáfora, la constatación de ser la continuación del disco anterior, el amor como búsqueda a veces frustrada, pero sin perder nunca la esperanza) y letras recurrentes (curiosas alusiones a priori tan alejadas del mundo del rock como la ciencia y la tecnología, segundas oportunidades y su Plan B). Pero sobre todo destaca en esa foto trasera la imagen central de Jason Falkner. Y es que la gran influencia aquí, como queda bien claro desde un principio, son los enormes Jellyfish.


Así, los dos primeros números, Vuelo a Ningún Lugar y Viaje Sin Ti, comienzan con la pompa de los mejores Queen. Son apabullantes en su exuberancia de ideas y diversos movimientos. A partir de ahí los primeros Posies (Sin Ti Soy el 50%) se encuentran con el Paul McCartney de Ram (Tú Das Sentido). Roque salpica gotitas de los Who setenteros (Iniciativa Dharma), se transmuta en Eric Carmen y Wally Bryson cuando estaban al frente de The Raspberries (M.M.R. y Nada Será Igual, respectivamente), rescata el sonido de su primer disco (Hombre Prospecto) y hasta emula a la banda sonora de The Wonders (No lo Quisiste Ver). Todas las canciones una detrás de otra son inagotables, derrochan buen hacer y dejan alternativamente con la boca abierta y con una sonrisa de reconocimiento. El Inquieto Roque ha hecho un trabajo más elaborado, más rico y complicado que en A Estas Alturas sin perder por ello la brillante inmediatez que caracterizó a su debut ni las letras aparentemente naif que tras esa falsa sencillez revelan un esfuerzo por conectar con su audiencia y contagiar su joie de vivre.

Pero eso no es todo. Muy pocas bandas nacionales o foráneas poseen un juego de voces tan fantástico y versátil. Y no sólo en el estudio, donde Roque se encarga de todo lo que suena en el disco, aunque en esta segunda entrega disponga de colaboraciones muy puntuales por parte de su banda de directo, los sospechosos habituales que mencioné al principio, sino también en vivo. Sus actuaciones son de una calidad apabullante y reproducen su sonido con fidelidad, y con el plus añadido de su bonhomía y sentido del humor. Como Cheap Trick recreando el Magical Mystery Tour, sólo que mucho mejor. Háganse con los dos discos de El Inquieto Roque ya, y si toca en algún lugar cercano a ustedes, no se lo pierdan. Ganarán en calidad de vida. Y ya que estamos, échenle un vistazo a los agradecimientos de Plan B. Allí Roque Esteban menciona a un tal Fran G. Lara que estoy seguro de que en estos momentos debe de sentirse en las nubes. Todo fan soñó siempre aparecer en el disco de su artista favorito. Gracias a usted, maestro.


Calificación: 5

jueves 23 de junio de 2011

Vecinos, barbas, lampiños y un caracol

Dicen las noticias en la radio que a nuestros primos helenos los van a rescatar otra vez, pero que para eso tienen que encajarse un griego más profundo. O sea, que les van a bajar más los sueldos, les van a subir los impuestos y van a sufrir toda una serie de recortes sociales que han costado Zeus y ayuda lograr. Y dicen también que la oposición prefiere presentar suspensión de pagos en el país antes que apoyar unas medidas que estrechen más la soga alrededor del cuello de sus ciudadanos. Pues, oiga, para un lego como yo la cosa no deja de tener su lógica y cabrea una barbaridad. La verdad es que no sé lo que haría. Pienso que también lo mandaría todo a tomar por Hades. Uno cada vez paga más por todo y cobra cada vez menos. Y se supone que eso tiene que reactivar la economía y levantar un país. Pues a mí me suena a ahogarlo aún más. Cuando tienes lo mínimo para pagar el techo que te cubre y llevarte la musaka a la boca, no queda para nada más y nadie se atreve ni a respirar. Pero, oh, como caiga Grecia, el resto de los cerditos vamos detrás. Cuando las rizosas barbas de tu vecino veas afeitar, etcétera, hasta que te dejen más lampiño que si te hubieran hecho la depilación a laser. Y aquí ni nos quedan ya más pelos ni nos va a disciplina espartana. Joroña que joroña. Yo sólo quiero decirles que tal vez recuerden a mi inquilino, el caracol de anoche. El noble bruto ha optado por pasar de mi tupperware y de mi lechuguita, y sigue pegado al plato que he colocado sobre los aposentos que le improvisé, para evitar que se pasease por la cocina a sus anchas. Como Aquiles, el buen gasterópodo ha decidido que antes que una vida larga y oscura a mi sombra, prefiere vivir brevemente, pero a su modo. Eureka, hay una moraleja ahí, amigos.

Mi vida como un caracol

Les he contado ya en alguna ocasión que soy un tipo maniático. Lo que no les he dicho aún, pero seguro que se lo podían imaginar, es que también soy caprichoso. Mi visita vespertina a la gran ciudad despierta en mí una irrefrenable ansiedad pueblerina de tomar cañas y comer tapas. Así, cual turista cualquiera. Cuando era un chiquillo y hacía el mismo recorrido con mis padres seguíamos ese ceremonial. Me compraban un tebeo, nos metíamos en un bar y, acodados en la barra, dábamos cuenta de unos calamares y unas cervezas o de lo que se pusiera por delante. Supongo que es un ritual que se ha quedado embebido en mis genes y que de vez en cuando necesito airear. Hoy debe de haber llegado el día, así que primero he intentado hacerme con Fun Home, una (oh) novela gráfica que se me ha antojado y que necesariamente tiene que formar parte del festejo, pero no la encuentro en ninguna de mis librerías habituales. Luego no soy capaz de pensar en un local en el que encajen mis gustos tan puntillosos, así que me encamino al Mercadona más próximo dispuesto a agenciarme los ingredientes de mi cena especial de este miércoles. Me volveré a recluir en mi casa, en mi concha, en el capullo que construyo alrededor de mi cuerpo. I am an island, que dijo Paul Simon.

Tengo un surtido de aceitunas. Adoro las aceitunas. Y pongo unas cervezas en el congelador. Mientras se enfrían me salto todas las normas canónicas y me empujo un gin tonic de Fever Tree y Bombay, según me han recomendado, con la corteza de un limón. Preparo un tartar de bacalao, unas anchoas que he comprado, mejillones, y una debilidad personal: ensaladilla rusa. Mientras escarbo en la nevera buscando unas albóndigas que hice con carne picada, verduras y pimientos asados, me tropiezo con una lechuga que me ha regalado un vecino rumboso. La ha cultivado él mismo. Es una lechuga borde, basta, carnosa y llena de barro. Como yo. Un caracol asoma los cuernos entre sus hojas. Añadan sentimental a aquello que les dije antes de maniático y caprichoso. No sé qué hacer con el caracol. Me da una pena tremenda tirarlo a la basura sin más, y busco en la despensa un tupper lo suficientemente grande para alojarlo. Lo pavimento de hojas de lechuga, las salpico de agua y con los últimos resquicios de compasión que quedan en mi corazón de madera, deposito al caracol sobre el lecho de su nuevo hogar. Pero es un bicho obstinado y se empeña en explorar los límites de su encierro. Se sale una y otra vez de la seguridad de la casa que le he montado. Finalmente, mientras dispongo los platos sobre la mesa, le espeto como si me pudiera entender: “Y tú si fueras listo, te quedarías ahí y dejarías de intentar saber qué hay más allá. Podrías ser feliz en ese cubículo el resto de tus días”. Dos segundos de silencio, me abruma una tristeza infinita y mi cena de semifiesta se desmonta encima de mí como un castillo de naipes.

domingo 19 de junio de 2011

Esta noche, de ocho a doce...

... Vuelve el programa de radio El País de los Sueños. Pueden escucharlo en directo en La Mega Radio en el 107.1 de la FM valenciana. O haciendo click en el siguiente enlace: La Mega Radio.

lunes 13 de junio de 2011

Radio El País de los Sueños 2.0

¡Se separan las tierras de las aguas! ¡Se hunden las montañas y se alzan los continentes! ¡Los arcángeles descienden desde el cielo haciendo sonar sus trompetas! ¡Las familias se reconcilian y lloran de puro gozo! ¡Los dioses resoplan con envidia porque el programa de ondas radiofónicas favorito de pequeños y grandes vuelve a la parrilla de la programación española! ¡Radio El País de los Sueños reemerge cual Ave Fénix más reforzado que nunca! ¡Todos los domingos, de 20:00 a 24:00 horas en La Mega Radio, en el 107.1 de la FM en Valencia, 107.5 en Castellón y 98.7 en Gandía! ¡Jamás mejor locutor estuvo en mejor compañía!

Escúchenla en directo aquí.


Ya lo saben.

sábado 11 de junio de 2011

La nueva entrega de Neil Young Archives: A Treasure

Neil Young es un fulano con muy malas pulgas. Probablemente el único personaje con el que yo me podría comparar en lo tocante a rebeldía. Y encima él se lo puede permitir. ¿Y qué hace un tipo como Neil Young cuando su discográfica le dice que no haga algo? Exacto. Neil Young es el músico que nada más fichar con Geffen se desahogó con un disco de tecno hecho exclusivamente con sintetizadores y en el que todas las voces estaban filtradas por el vocoder. Eso tiene su explicación. Más tarde argumentaría que era su forma de intentar utilizar las máquinas para relacionarse con su hijo con parálisis cerebral. Y además, como se pudo comprobar en su Unplugged, trasladadas a un formato orgánico esas canciones eran deliciosas. Lo que ya tiene más socarronería es que cuando la discográfica se quejó de que su último disco era poco rockero, Young contestó entregando una colección de ¡rockabilly! Al final, en una de las piruetas más rocambolescas de la historia del rock and roll, la casa Geffen acabó demandando a su artista por ofrecerles música poco representativa de su estilo. Toma ya.

Así que cuando Neil Young presentó a sus patrones un disco de country avant la lettre y este le fue rechazado, el canadiense salió a la carretera con una banda de rednecks a pasearse por todos los garitos de la América profunda interpretando la música más tradicional, conservadora incluso, que había confeccionado hasta la fecha. Esa gira fue el preludio a Old Ways, con los violines y los banjos volando con fiereza y no con el sirope de aquel disco de estudio. En eso consiste el nuevo volumen de Archives, en una recopilación de aquellos conciertos de 1984 y 1985 con un sonido prístino. En A Treasure se encuentran un buen puñado de inéditos conocidos por los degustadores de bootlegs como, entre otros. la oda a su hija Amber Jean y la mil veces revisitada en mil otras formas diferentes It Might Have Been. Hay también radicales reinterpretaciones de clásicos como Are You Ready for the Country, versiones countrificadas de temas de Reactor, y grandes sorpresas como la relectura de Flying on the Ground Is Wrong de Buffalo Springfield. El patillas y su banda se lo pasan bomba y se nota, así que para sus seguidores y para los aficionados a la música con raíces en general, A Treasure es una golosina en la que el tour de force final con la lacrimosa Nothing Is Perfect y la tremendísima Grey Riders por sí mismo merece ya el precio de entrada. Sólo se echa a faltar la densa y apasionada Interstate, un número que también floreció durante esos conciertos. Sobre todo en vista de lo rácana de la selección, doce canciones en menos de una hora.

Calificación: 3

martes 7 de junio de 2011

Guillemots: Walk the River

A pesar de las buenas críticas, servidor de ustedes no los ve en su mejor momento. Su debut con Through the Windowpane fue un pequeño collar de diamantes en el que el número que lo abría, Little Bear, brillaba con especial fulgor, pero el giro radical hacia los sonidos nuevaoleros más sosones que dieron para su continuación, Red, los despojó de toda la sensibilidad de que habían hecho gala en aquel primer disco a pesar de contener su single de mayor éxito. Guillemots regresan ahora con un tercer álbum, Walk the River, que los coge a mitad de camino, sin una dirección concreta y sin ofrecer más que a tonadillas agradables, poco convincentes, arropadas con oficio y poco más. Ni un solo escalofrío, ni una sola melodía estratosférica que funda los corazones de hielo. A lo sumo, subidones formulaicos y demasiadas divagaciones. Walk the River no son más que canciones para dejar sonar de fondo y permitir que resbalen sin dejar huella. Si a algo me recuerdan es a una versión deslavazada de Mansun, en caso de que alguien se acuerde de ellos. Apuntaban alto, pero Guillemots se van a quedar en segundones.

Calificación: 2

lunes 6 de junio de 2011

You can call me Al, dice Rubalcaba

(Pérez) Rubalcaba, que para eso es químico, dice ahora que tiene la fórmula magistral para salir de este cenagal. Jo, macho, después de dos legislaturas así no te lo calles, dínoslo. Ah, no, que se lo guarda para cuando llegue el momento. Y dice también que quiere que le llamen Alfredo. A mí eso de que el jefazo se ponga populista y pida que se dirijan a él por su nombre de pila porque queda así como más cercano y digno de confianza y tal, desde José Antonio a Felipe me da un poco bastante de yuyitazo. En el fondo me suena mayestático. Juan Carlos. Isabel. Melchor. Alfredo. Mola. Más chungo me parece cuando encima le llaman por el diminutivo familiar, como amiguetes de toda la vida, en plan Paco Camps. Con lo moderniqui que quedaba lo de ZP hay que ponerse a la altura. Venga, Alfredo, lo que sea por la causa, a ver cuántos votos más arrastramos. Yo propongo que te llamemos Al. Tú puedes ser Chevy Chase y yo te hago de Paul Simon, que doy la talla. Porfa, porfi, porfita.

domingo 5 de junio de 2011

Buck Rogers: otro pionero reeditado

Los orígenes del comic de ciencia-ficción están en Buck Rogers, un Rip Van Winkle moderno que se duerme en 1929 y se despierta 500 años más tarde en una Norteamérica dominada por los mongoles, nada menos. Ya saben, el peligro amarillo que tanto obsesionaba en la época, los ladinos orientales ejemplificados en Fu Manchú. Rápidamente, Rogers se une a la resistencia acompañado de, cómo no, la bella Vilma Deering, y se convierte en un héroe que vivirá peripecias sin respiro. Comenzada a publicar como tira diaria en los periódicos norteamericanos en el mismo 1929, el guión corría a cargo de Phillip Nowlan. Unas historias pueriles para nuestros parámetros actuales, sí, en las que las explicaciones resultan rocambolescas, pilladas por los pelos, o directamente inexistentes. Pero todo encaja, y estas aventuras fueron fuente de emoción constante y acelerada para tantos lectores. Ni se les ocurra pensar por un momento en la narración descomprimida. El dibujo de Richard Calkins resulta primitivo, no evoluciona ni se preocupa por la experimentación, y aún así está lleno de encanto y capacidad narrativa. Una fantasía directamente inspirada en la literatura pulp y en sus maravillosas ilustraciones. Un comic que en su momento era rompedoramente futurista y ahora nos parece casi steam-punk, con sus cachivaches de latón llenos de tornillos y remaches, y sus astronautas con aspecto del Barón Rojo, el aviador de la Primera Guerra Mundial. La labor pionera de Buck Rogers propició multitud de imitaciones, la más inmediata sería Flash Gordon de Alex Raymond. Ahora mismo está siendo reeditado en los Estados Unidos en bonitos tomos por Hermes Press, la misma editorial que está desempolvando The Phantom y ha anunciado Johnny Hazard para ya mismo. Acaba de aparecer el quinto volumen con las tiras correspondientes a los años 1935 y 1936, además de un tomo con las páginas dominicales a color de 1930 a 1933. Una obra que ni esperen por estos lares, ni la lean con los ojos de hoy en día. Si se animan, se lo pasarán bomba. No hay nada como un clásico.

Calificación: 3

sábado 4 de junio de 2011

La Materia Oscura de Parade

Antonio Galvañ, alias Parade, el profesor chiflado de Murcia, regresa con su mezcla de pop, música clásica y electrónica para entregar Materia Oscura, otra colección de tonadas falsamente ingenuas salpicadas de letras que revolotean entre las alusiones científicas, la ciencia-ficción vintage y lo abiertamente friki. Una vez más, como desde su debut en 1998, lo suyo es grabar discos en su casa con ayuda de un ordenador y maquinitas varias. El plato fuerte de Materia Oscura está al comienzo con la irónica No Más Rocanrol, en la que hace una declaración de intenciones sin levantar la voz, pero con unas guitarras que aúllan bajo la superficie. Detrás siguen doce rayotes más que redondean un disco muy entretenido, aunque a veces demasiado infantil, que deja la duda de si las mejores canciones están al principio o por saturación las últimas canciones se asemejan peores. Y es que Materia Oscura suena como si el Paul McCartney de McCartney II se hubiera dejado de chorradas y hubiera decidido hacer canciones de verdad, y revela que la verdadera influencia de Parade se halla en el tecnopop español de los ochenta con el punto de mira puesto en un lugar intermedio entre La Mode y El Aviador Dro. Pero es mejor que tengan cuidadín con las sobredosis de glucosa. La banda sonora para las novelas de Asimov en sus días blanditos, caballero.

Calificación: 3

viernes 3 de junio de 2011

Podcast El País de los Sueños 03-06-2011

Me han preguntado varias veces si no me canso de escuchar esta misma sintonía todos los días. Me han preguntado también por qué la dejo sonar tanto rato. La respuesta a las dos preguntas es la misma. Es una canción que me gusta tanto que me cuesta estropearla poniéndome a hablar encima de ella. Cuando yo era un crío esta era la canción que servía de sintonía a un programa de radio que escuchaba por las noches. Ya ni siquiera recuerdo qué días lo hacían ni en qué emisora. Pero sí recuerdo que pensaba: El día que yo haga mi propio programa de radio, esa será la sintonía. Espero que te guste tanto como a mí porque, aunque no me puedes ver, cada día me pongo a bailar en el estudio cuando empieza a sonar. Y esto lo digo justo el día en el que cierra la emisora. Bocazas.

Rockpile, Abraham Boba, Copiloto, Noah & the Whale, Mucho, Edward O’Connell, Ellos, Drive-By Truckers, Damien Lott, Kate Rusby, Phosphorescent, John Grant, Russian Red, Ray LaMontagne, The Coral, Vetusta Morla, Rumer, Señor Mostaza, Teddy Thompson, Maga, Supersubmarina, Grinderman, Pulp y Richard Cheese.

Friska Viljor y vuelta a empezar

Hay que ver lo saludable que es de vez en cuando una dosis de pop sin complicaciones. Los suecos Friska Viljor (algo así como Cuerpos Saludables, tengo entendido, y toda una ironía por parte de estos muchachos en vista de lo que les gusta la juerga) se lo hicieron la mar de bien con su tercer disco, For New Beginnings, y en los círculos enteradillos If I Die Now se convirtió en un himno al optimismo. Jugando con el título de su anterior trabajo llega ahora The Beginning of the Beginning of the End para ofrecer más de lo mismo, pero mejor rematado. La cosa se mueve entre la aceleración urgente y nerviosa, los momentos más acústicos siempre con el entusiasmo por bandera, y remansos reflexivos en los que a mí me recuedan muchísimo a Beirut, el grupo de Zach Condon, sobre todo por el expansivo uso que hacen de la instrumentación. Tienen pinta de ser encantadores, derrochan un montón de ideas ingeniosas que proporcionan a sus canciones de ganchos a tutiplén, y son ideales para animar cualquier verbena alternativa. Eso sí, no cambiarán su vida. Si se los pierde, no pasa nada, pero si les presta atención a estos hits instantáneos, también puede encontrarles un hueco en su corazoncito de piedra. Y si escucha usted los primeros diez segundos de Larionov, la canción que abre el disco, y no se le mueve algo por dentro, es que tiene sangre de pez.

Calificación: 3

jueves 2 de junio de 2011

El País de los Sueños 02-06-2011 (blowin' my funky horn)

Hay pocas cosas que sean realmente importantes. Lo verdaderamente esencial, aquello de lo que no podríamos prescindir, podemos contarlo con los dedos de una mano. Creo que la felicidad está en saber discernir cuáles son esas cosas y aprender a disfrutar de ellas a fondo. Pocas cosas, pocas personas, pero intensas. Cada uno tenemos las nuestras. Ojalá descubras lo que es imprescindible para ti y sepas centrarte en ello. Este es el día en el que al locutor le dio por hablar más de la cuenta. Pero antes hay algo que querría compartir con todos ustedes.



Alojo el podcast en dos páginas distintas por diversos motivos. El principal es que no sólo publico el link aquí, sino también en la web Sigue al Conejo Blanco. El link allí dirige a iVoox, y aquí enlaza con Podomatic. Eso me permite ver qué página funciona mejor. Además, aunque Podomatic es más rápido, sencillo y hace páginas más vistosas, tiene una capacidad limitada. Cosa que no sucede en iVoox. Ambas páginas tienen su sistema de estadísticas y ayer me dio por consultarlas con resultados que me sorprendieron favorablemente. En Podomatic, como pueden ver, Radio El País de los Sueños ocupa el puesto número 17 entre los podcasts más escuchados rodeado de programas de otros países.



En iVoox las estadísticas me dan una alegría aún mayor. Radio El País de los Sueños se destaca como uno de los podcasts entre los más relevantes, acompañado de grandes programas de Radio 3 como 180 Grados y se sitúa en el séptimo puesto de los más escuchados dentro de la categoría de música indie y alternativa. Qué más puedo decir que gracias a quienes los escuchan y/o se los descargan. Qué valor. Pero ya está bien de autobombo.

Foxy Shazam, Mucho, Edward O’Connell, Noah & the Whale, Copiloto, Teddy Thompson, The Strokes, Nacho Vegas, My Little Cheap Dictaphone, Lucinda Williams, Ellos, Fernando Alfaro, Drive-By Truckers, Ray LaMontagne, Phosphorescent, Señor Chinarro, Supersubmarina, Señor Mostaza, Vetusta Morla y Beah House.

The Byrds, Buffalo Springfield y... Los Pájaros

Déjenme que les hable hoy de una banda que ni siquiera tiene contrato discográfico. Los Pájaros son una formación alicantina de Denia que nace de los restos de Píldora X, un grupo que a principios de los 90 manufacturó un puñado de discos de garaje norteamericano fantásticos. Su nueva aventura es la evolución lógica de aquellas influencias. Los jóvenes airados son ahora músicos maduros que se fundamentan en el árbol genealógico de The Byrds y Buffalo Springfield. Es decir, Los Pájaros, y su nombre ya es revelador al respecto, son primos hermanos de Roger McGuinn; Gene Clark; Crosby, Stills & Nash; Neil Young; The Flying Burrito Brothers; Gram Parsons y Poco. Guitarras acústicas, banjos, Rickenbackers y voces perfectamente empastadas para envolver unas letras terrosas impecables. Péguense una vuelta por su página en MySpace y descubrirán toda una lección para aquellos que dicen que este es un estilo de música que no funciona en español. Los Pájaros son espléndidos y reconstruyen el sonido de una era sin perder la originalidad ni el pie en el presente. A mí me tienen totalmente enganchado. Háganme caso por una vez, no me sean tozudos.

Calificación: 4

miércoles 1 de junio de 2011

El País de los Sueños, podcast 01-06-2011

El primer programa del mes. Pensábamos que el verano ya estaba aquí, pero aún no es así. De modo que intentaremos crear un pequeño oasis de sol entre tantas nubes grises con unas cuantas canciones.

The Waterboys, Foxy Shazam, El Inquieto Roque, Teddy Thompson, Russian Red, Abraham Boba, Noah & the Whale, The Strokes, Ray LaMontagne, Drive-By Truckers, Edward O’Connell, Copiloto, Nacho Vegas, Señor Chinarro, Rumer, Vetusta Morla, Mucho, La Habitación Roja, Ellos, Damien Lott, The Coral y Señor Mostaza.

Exterminador: un telefilm de papel en Panini Noir

Andy Diggle, el tipo que nos dio The Losers, y el dibujante español Víctor Ibáñez forman tándem para dar forma a Exterminador, la mejor entrega hasta la fecha de ese subsello que se ha dado en llamar Panini Noir, y que es la versión hispana de Vertigo Crime. Y no es que la historia sea un derroche de originalidad. Un veterano agente del FBI, un asesino a sueldo encargado de liquidar testigos protegidos, un capo mafioso, una traición y un ajuste de cuentas. Ni un ingrediente novedoso, todo muy simple. O tal vez no tanto, porque como sucede en estas historias, siempre hay algo más. Nadie es quien parece ser y todo el mundo tiene algo que ocultar.

La baza de Exterminador reside en que está excelentemente bien escrito, con unos personajes atractivos, típicamente duros y despiadados, y en que Diggle se las arregla para sorprender unas cuantas veces las expectativas del lector. Como suele suceder en estos casos, el dibujo cumple con solvencia, ajustado, sin deslumbrar, con lucidos movimientos de cámara muy cinematográficos y sin distraer de lo que importa, que es la intriga. Parece que a Diggle se le da bien escribir cómics que quedarían muy bien en (la pequeña) pantalla. Desde luego, reúne todos los requisitos para llegar al público masivo, levedad argumental incluida.

Calificación: 3