sábado 30 de abril de 2011

El País de los Sueños, podcast 27-04-2011

Aquí está de nuevo, fiel a su cita diaria, el programa de radio favorito de toda la familia en una nueva edición con un buen puñado de canciones que no suenan en ninguna otra emisora. Y, oiga, deberían hacerlo.

The Sails, La Familia, Dylan LeBlanc, Magic Theatre, Aaron Thomas, Señor Mostaza, Phosphorescent, Arcade Fire, Franz Ferdinand, Foxy Shazam, Kula Shaker, Señor Chinarro, Edward O'Connell, Ray LaMontagne, The Mummers, Beady Eye, Copiloto y Felt.

Steve Earle: I'll Never Get Out of This World Alive

Llevo tiempo esperando casi con ansia el nuevo trabajo de Steve Earle, uno de mis creadores favoritos, de los que metería en ese puñadito selecto de los cinco dedos de una mano. Deseaba, necesitaba, saber en qué punto se encontraba el autor de Hardcore Troubadour. Algo que raramente me pasa con otros músicos. En sus últimos discos me parecía que estaba haciendo eso que los sajones llaman “treading water”. Marear la perdiz, pasar el rato a medio fuelle buscando a dónde dirigirse. Ni The Revolution Starts Now, un disco bueno, pero parco en los himnos que tamaño título prometía, ni el desnudamente sobrio directo acústico en Montreux, ni el rácano y experimental Washington Square Serenade, ni la colección de versiones dedicada a su ídolo Townes Van Zandt, se acercaban a lo que para mí es la época dorada de Earle con álbumes como I Feel Alright y Trascendental Blues. Todos esos eran trabajos hechos con oficio, sí, pero desprovistos de las llamaradas en forma de canciones inolvidables que habían dotado de gracia fulgurante su carrera previa.

Y por fin arriba I’ll Never Get Out of This World Alive, el disco que acompaña a, y comparte título con, su primera novela. Producido por T-Bone Burnett, I’ll Never Get Out of This World Alive es también el nombre de la última canción que grabó Hank Williams, el padrino de la música country. Un álbum que se aproxima en sonoridad a otras cuchipandas del mismo Burnett para Elvis Costello. Estoy hablando de sus trabajos más enraizados en la americana: King of America y el reciente National Ransom. De hecho, Steve Earle no se introduce en absoluto en territorio virgen con este disco. Todo lo que suena en I’ll Never Get Out of This World Alive lo había ya tanteado en Train a Comin’, su álbum acústico de desintoxicación y regreso a los orígenes. También había probado los sabores más rurales en The Mountain al lado de la banda de Del McCoury, y había ido salpicando su obra desde entonces de los aromas irlandeses que aquí vuelven a aflorar.

Así, I’ll Never Get Out of This World Alive se compone de baladas tradicionales, sea shanties y alguna poco agraciada incursión en el territorio del Tom Waits más reciente y que Earle ya había explorado en Washington Square Serenade. Tampoco puede faltar el inevitable dueto que siempre incluye en sus discos, esta vez, cómo no, junto a su séptima esposa, la artista por méritos propios Allison Moorer. Pero con todo, el resultado es desigual y, una vez más, carente de melodías que arrebaten el corazón. La obra de Earle siempre es consistente, pero al igual que Bruce Springsteen, parece haberse acomodado, no artísticamente, pero sí personalmente, y levantar el pie del acelerador no les sienta bien a estos dos héroes de la clase obrera. I’ll Never Get Out of This World Alive, como todas las últimas obras de Steve Earle, está falto de mordiente, hambre, furia, puños apretados y, sobre todo, estribillos.

Calificación: 2

viernes 29 de abril de 2011

3 Relatos: La Historia Secreta del Hombre Gigante

Norma Editorial presenta en un tomo exquisitamente editado 3 Relatos: La Historia Secreta del Hombre Gigante, el último trabajo de Matt Kindt, autor de la premiada Super Spy. Se trata de la historia del Increíble Hombre Menguante al revés. Una metáfora acerca de un hombre que crece sin parar y eso le aisla del mundo y del resto de las personas. Pero también acerca de cómo su diferencia afecta a los que le rodean y de cómo esta circunstancia transforma sus vidas. El protagonista se convierte en una celebridad utilizada por todos en un mundo para el que no está hecho, en el que no encaja, pero que a su vez tampoco puede aceptarlo por cómo su presencia distorsiona a los que conviven con él.

El título original hace un juego de palabras entre los tres pisos a los que alude su talla y la historia de tres mujeres a través de las cuales se cuenta la vida del Hombre Gigante: su madre, su mujer y su hija. La primera pierde su vida por él y acaba perdiéndolo a él por su vida. La segunda lo ve marcharse con alivio. La tercera lo busca. Y como sucede siempre que alguien habla de otra persona, terminan hablando más de sí mismas que del objeto de su relato.

Lento y contemplativo, con un dibujo delicado en el que cada viñeta es una ilustración cargada de significado, y con un hermosísimo color en acuarelas tan humano como la historia que se nos cuenta, el texto y el dibujo de 3 Relatos: La Historia Secreta del Hombre Gigante encajan y se complementan dejando la impresión final de una historia muy triste, un tanto desmadrada, en algunos aspectos cercana a la reciente Un Dios Entre Nosotros, e intensamente filosófica. No en vano el desenlace retoma la conexión con El Increíble Hombre Menguante hasta crear el paralelismo final. Si para alguna obra se inventó el término Novela Gráfica, es para esta.

Calificación: 3

jueves 28 de abril de 2011

El País de los Sueños, podcast 26-04-2011

Primera edición del programa de radio post-vacaciones de Semana Santa. Día de despedida a todo un listado de canciones para ir dejando paso a las novedades que llegan pisando fuerte.

Rockpile, Band of Horses, Findlay Brown, Señor Mostaza, Teddy Thompson, Damien Lott, Jackdaw4, La Habitación Roja, Manic Street Preachers, José Ignacio Lapido, Beady Eye, La Familia, Lori Meyers, Tachenko, Maga, El Inquieto Roque, The Mummers, Fanfarlo, The New Pornographers y Edward Sharpe & The Magnetic Zeros.

My Little Cheap Dictaphone: The Tragic Tale of a Genius

Esto es algo rarito, y no me refiero sólo, pero también, al título del post. Una obra conceptual, una ópera rock en los tiempos que corren, y además hecha por un grupo belga. The Tragic Tale of a Genius es el tercer disco de My Little Cheap Dictaphone, una banda del país de la Grimbergen que siempre ha confeccionado discos cargados de teatralidad a base de canciones llenas de sentido del drama. Una descripción recargada, lo sé, pero no menos que su obra. Ampulosa, pero irresistible, The Tragic Tale of a Genius se basa en la vida de Brian Wilson para crear paisajes ricamente orquestales que en ningún momento llegan a acercarse a sonar como The Beach Boys. Al contrario. Unas veces se asemejan a unos Arcade Fire dentro del mainstream y con mayor tendencia a la grandilocuencia. Otras veces se acercan al Nick Cave de los noventa. Y siempre tienen un toque que no puedo evitar que me recuerde a Evanescence. Pero las composiciones de estos compatriotas de Jacques Brel se alejan de cualquier parámetro reconocible para buscar la originalidad sin dejar de lado las melodías. The Tragic Tale of a Genius es la obra maestra de My Little Cheap Dictaphone, un trabajo completamente formado, absolutamente imaginativo y totalmente recomendable.

Calificación: 4

miércoles 27 de abril de 2011

Podcast El País de los Sueños 20-04-2011

Programa especial monográfico dedicado a The Beatles. Un recorrido alternativo por la biografía del grupo más grande de la historia del rock and roll a través de algunas de sus canciones menos conocidas.

link: El País de los Sueños 20 de abril de 2011 (especial monográfico The Beatles)

Tomorrow Never Knows, Like Dreamers Do, Baby It’s You, Do You Want to Know a Secret, The One After 909, Things We Said Today, I’ve Just Seen a Face, Norwegian Wood, In My Life, Rain, Taxman, And Your Bird Can Sing, Strawberry Fields Forever, Penny Lane, A Day in the Life, I Am the Walrus, Across the Universe, Dear Prudence, Helter Skelter, Happiness Is a Warm Gun, I’ve Got a Feeling, Golden Slumbers, Carry that Weight, The End.

Además, la actualización de las Listas de Reproducción de Spotify

link: El País de los Sueños
link: Clásicos Top 50

Y en la barra de la derecha del blog, casi abajo del todo, el Jukebox Top 10 con links a YouTube de las canciones favoritas de la semana. Sobredosis de misantropía para sus oídos.

Bill Callahan: Apocalypse

No se podía haber escogido un título más apropiado para el nuevo trabajo de Bill Callahan. La inquietante turbulencia acústica de Apocalypse retrotrae a los ambientes ominosos de The Tindesticks, y amenaza con desencadenar el fin del mundo sin alzar la voz ni buscar estridencias sonoras. Como siempre, se trata de un trabajo depresivo, tristón e hiperauténtico, que aquí desprende además mala baba y algunos arranques eléctricos guiados por la voz densa y atmosférica de Callahan. No se le puede negar al ex-Smog el talento compositivo ni la expresividad interpretativa, pero todos sus discos padecen del mismo mal: a la larga su aridez acaba por hacerlos tediosos. Apocalypse no es una excepción, una sensación aumentada por unos devaneos jazzísticos que hacen de esta obra una entrega aún más correosa.

Calificación: 2

martes 26 de abril de 2011

Podcast El País de los Sueños 19-04-2011

Nueva edición del programa de radio, en esta ocasión una carrera de obstáculos contra todas las dificultades técnicas posibles y alguna imposible.

link: El País de los Sueños 19 de abril de 2011

Love, Foxy Shazam, The Coral, Kula Shaker, The White Stripes, Robert Plant, La Habitación Roja, Señor Chinarro, Edward O'Connell, Ray LaMontagne, Noah & The Whale, The Mummers, The Gaslight Anthem, Tachenko, Dylan LeBlanc y La Familia.

Código Fuente

Al director Duncan Jones parece que le gustan las historias claustrofóbicas con misterio y los problemas de identidad disfrazados de ciencia ficción. En su segunda película, Código Fuente, Jake Gyllenhaal es un militar en una misión experimental. Su mente viaja en el tiempo al cuerpo de un pasajero en un tren en el que en ocho minutos estallará una bomba. En ese tiempo tiene que localizar al terrorista e intentar detener la serie de atentados que se desencadenarán a partir de ese primero. El protagonista volverá una y otra vez a pasar por las mismas circunstancias aprendiendo en cada ocasión un poco más sobre su misión y sobre sí mismo.

A pesar de las apariencias, Código Fuente tiene mucho más en común con Moon, la anterior película del hijo de David Bowie, que con Atrapado en el Tiempo. Poco le importa jugar con las posibilidades de un protagonista viviendo un eterno día de la marmota. Lo que a Jones le interesa es mostrar una América obsesionada con el terrorismo y presentar de nuevo a un individuo manejado por un poder superior que hace de él un peón en el juego. Como thriller, Código Fuente es aceptable, aunque el final sea un tanto relamido. Duncan Jones sigue sin hacer una película redonda, sin embargo la valentía que subyace hasta ahora en su filmografía merece un aplauso.

Calificación: 3

lunes 25 de abril de 2011

El Bosque de los Suicidas

O Una Historia Japonesa de Fantasmas. Así se podría haber subtitulado el nuevo trabajo de El Torres y Gabriel Hernández. Influenciado evidentemente por la estética y la temática de las películas de terror japonesas, es su intento de trasladar al comic el mismo ambiente opresivo. Los autores de El Velo, al igual que en aquella obra hacían referencia a la serie de televisión Entre Fantasmas como punto de partida para su historia, aquí mencionan la película El Ring no tanto como inspiración sino como escenografía que les sirve de telón de fondo.

En un bosque a las afueras de Tokio se da el mayor índice de suicidios del mundo. El Torres no se lo saca de la manga, es un hecho real, oiga. Los cuentos sobre las almas errantes vagando por él abundan, claro. Un americano residente en Japón rompe con una relación de dependencia excesiva. La chica se suicida y su fantasma irá eliminando a todos aquellos alrededor de su ex-novio. Menos mal que el hombre se encontrará con la única persona que lo podría creer y ayudar, una guarda forestal con un pasado oscuro capaz de ver los espíritus de los suicidas. Típico, sí, pero excelentemente bien contado, con un juicioso uso de las acciones paralelas y con un dibujo a cargo de Hernández, como siempre, demoledor, totalmente original y sin ningún tipo de referente excepto, quizá, el de la técnica del grabado.

A partir de aquí el relato se convertirá en una suerte de El Exorcista a la japonesa, ambos caracteres luchando contra sus propios fantasmas interiores y exteriores en un crescendo que se va construyendo hasta el clímax final perfectamente escrito por El Torres, y con Gabriel Hernández como inmejorable partenaire. Si disfrutó con El Velo, en El Bosque de los Suicidas encontrará muchos puntos en común. Otra vez una protagonista femenina con la habilidad de comunicarse con los muertos y la pugna entre el bien y el mal. Tal vez en esta ocasión la historia sea más sencilla, pero también mucho más redonda, mejor formada y desarrollada, y definitivamente cerrada. El triunfo de dos españoles en los USA.

Calificación: 4

domingo 24 de abril de 2011

El País de los Sueños, podcast 18-04-2011

Nueva edición del programa de radio, esta vez en una semana festiva y abreviada.

link: El País de los Sueños, 18 de abril de 2011

Rockpile, The Ramones, Alex Turner, Robert Plant, Ray LaMontagne, The Gaslight Anthem, Edward O'Connell, Matt Costa, R.E.M., The Decemberists, Drive-By Truckers, The Mummers, La Habitación Roja, Tachenko, Noah & The Whale, Señor Chinarro y Foxy Shazam.

sábado 23 de abril de 2011

Telekinesis: 12 Desperate Straight Lines

Segunda entrega de la definición del músico indie americano que graba sus canciones en casa con un equipo barato. Telekinesis es Michael Benjamin Lerner, un one-man-band de Seattle con pinta de nerd. Hace lo que se puede esperar cualquier fan de todo aquello que no es comercial en los USA (es decir, ni hip-hop, ni metal, ni dance, ni country, ni AOR), algo que se acerca igual a Pavement que a Neutral Milk Hotel, al power pop que al surf de corte ramoniano. Lo-fi que cuando está enfocada queda graciosa, y cuando pretende sonar no convencional, pues eso, se queda en rara. Twelve Desperate Straight Lines es una chisporroteante descarga eléctrica que va de lo entusiasta a lo entretenidillo.

Calificación: 3

viernes 22 de abril de 2011

El País de los Sueños, Podcast 15-04-2011

Nueva edición del programa de radio. En este programa vas a escuchar canciones que no podrás escuchar en ninguna otra emisora. En este programa vas a encontrar música independiente, alternativa a los circuitos comerciales habituales, pero siempre de la mejor calidad. En este programa vas a descubrir canciones que se te van a quedar dentro para siempre. En este programa te va a sorprender música española y extranjera que no conocías y que habrías querido conocer. En este programa sonarán bandas que acaban de empezar y otras que llevan décadas en la carretera, pero que siempre podrás encontrar encima de un escenario. Lo único con lo que no te vas a encontrar en este programa es con los 40 Principales. No porque los evitemos, sino porque son ellos los que huyen de nosotros. Y todo eso, ya sabes, porque este es un programa bueno, bonito y barato.

link: El País de los Sueños, 15 de abril de 2011

Rockpile, Teddy Thompson, Iron & Wine, La Habitación Roja, John Grant, Tachenko, Damien Lott, Ron Sexsmith, Cherry Ghost, José Ignacio Lapido, Manic Street Preachers, Gregory & The Hawk, La Famiia, The Sails, Noah & The Whale, Ryan Adams, Aaron Thomas y Señor Chinarro.

jueves 21 de abril de 2011

Fernando Alfaro: La Vida Es Extraña y Rara

Menudo carrerón lleva Fernando Alfaro. De líder de los imprescindibles Surfin’ Bichos en los noventa, a fundar Chucho con la escisión de los primeros, hasta embarcarse en diversos proyectos en solitario al frente de Los Alienistas o bajo su propio nombre. Demostrado queda que Alfaro es un artista inquieto, además de un fino observador de sus contemporáneos y de lo que sucede a su alrededor. El título de su nuevo trabajo, La Vida Es Extraña y Rara lo deja bien a las claras. Un álbum con el que ha conseguido una nueva cima de melodías sensibles y letras inteligentísimas, reflexivas, muy personales y llenas de imágenes inusitadas como las que encontramos en El Dolor del Miembro Fantasma, y en la delicada meditación sobre el paso del tiempo y la mortalidad que es Extintor de Incendios. Tan variado que va desde los arreglos de cuerda al duduá, y de las citas musicales a algo tan lejano al lenguaje del rock and roll como el jazz atonal y el himno de la guerra civil inglesa al Tequila de los Champs. Tan primorosamente arreglado, con muchos más elementos de los que parece, pero sin que sobre ni uno, que igual remite a Paco Ibáñez que a Nick Drake, fusionando al cantautor de filiación francófila con el de tendencia anglosajona. En Los Héroes Podridos se atreve a combinar el clavicordio con el palmoteo, y en el single Camisa Hawaiana de Fuerza mezcla la bossa nova, las bandas sonoras de Alfonso Santisteban y los guitarrazos. Sin embargo esta conjunción de elementos dispares da lugar a una obra unitaria guiada por la temática del dolor y la inseguridad, y compuesta de hitazo tras hitazo tan tremendos como la desarmante Gol Psicológico. De quitarse el sombrero.

Calificación: 4

miércoles 20 de abril de 2011

El Planeta de los Simios (reboot)

Encuentre las siete pequeñas diferencias...

... y además...



... poco pan y mucho circo.

The Dears: Degeneration Street

The Dears han dejado de ser unos émulos de Morrissey. Ya son una máquina de pop-rock alternativo perfectamente engrasada y con una personalidad propia definida que hasta se atreve a explorar oblicuamente en el funk. Degeneration Street, su nueva entrega, los muestra enrockecidos, pero la suciedad no acaba de cuadrarles bien. Como buenos émulos de la ampulosidad de Scott Walker (a veces pasada de roca, como en Galactic Tides y 1854), lo mejor está en Thrones y en Lamentation, en los que evocan a Marc Almond via David Bowie (o viceversa), y en números más inmediatos que apuntan a single como Easy Suffering. El espíritu de The Smiths sólo asoma tímidamente (y disfrazado) en Yesteryear. Pero, en definitiva, The Dears siguen dando testimonio de que en Canadá también se hace otra música.

Calificación: 3

martes 19 de abril de 2011

Podcast El País de los Sueños 14-04-2011 (y más)

El programa de radio:
link El País de los Sueños, 14 de abril de 2011
Phil Seymour, The Strokes, Teddy Thompson, Damien Lott, Iron & Wine, Radiohead, The Mummers, Aaron Thomas, Drive-By Truckers, Cold War Kids, Anna Calvi, La Familia, Noah & The Whale, John Grant, Gregory & The Hawk, The Sails, Ryan Adams y Señor Chinarro.

Todos los podcasts:
link Radio El País de los Sueños
Programas entre el 1 y el 14 de abril de 2011.

Listas de Reproducción en Spotify:
link El País de los Sueños
Las canciones del programa de radio sin el fastidioso locutor. Novedades y más novedades.
link Clásicos Top 50
Una selección de temas entre los años 1936 y 1972

Y además, en la barra de la derecha del blog, casi abajo del todo, hay un Jukebox Top 10 con links a YouTube de las canciones favoritas de la semana.

¡Hala!

Vida en otro Planeta de Will Eisner

A vueltas con el cajón de sastre conocido como Novela Gráfica, erróneamente se ha atribuido a Will Eisner, uno de los maestros del género, la invención de dicha etiqueta. Lo que no se le puede discutir al creador de The Spirit es el haber popularizado un término que tan buenos beneficios está dando a las editoriales de tebeos de toda la vida. Norma se está encargando de publicar las obras completas de Eisner en España, y acaba de sacar en un bonito tomo en tapa dura Vida en Otro Planeta, uno de sus trabajos fundamentales más satisfactorios y divertidos. Desde que fuera impreso por entregas en la revista Creepy de Josep Toutain, había permanecido inédito en nuestro país durante un cuarto de siglo. Es todo un gustazo tener este tomo entre las manos ahora para poder volver a leerlo de un tirón.

A raíz de que en un observatorio astronómico norteamericano se reciba una señal del espacio exterior en forma de código que revela una forma de vida inteligente extraterrestre, se desencadena un terremoto de reacciones dentro de las sociedades científica y política mundiales. Pero no se trata de una reunión de urgencia de la ONU para ver cómo enfrentarse a este acontecimiento magno para la historia de la humanidad. A lo que asistimos es a oscuros tejemanejes por parte de dirigentes de primera y de quinta fila, dictatorzuelos, gangsters, espías y pillos de toda condición, que usan la información y se despedazan unos a otros para utilizarla en su propio beneficio. Personajes que en muchos casos remiten a unos modelos reales con los que el lector puede pasar un rato entretenido descubriendo quién es quién.

Eisner utiliza los códigos del relato de ciencia-ficción como marco para centrarse en dos de sus obsesiones principales: la reflexión sobre la condición humana y la experimentación estructural y formal. Esta obra nos recuerda a su Spirit por la mezcla de géneros, la ambientación entre penumbras que remite al cine negro, y el análisis de caracteres. Pero se trata de un trabajo mucho más duro y desesperanzado. Incluso su protagonista (aunque es esta una obra que podríamos llamar coral), un científico en principio ingenuo, es una especie de Denny Colt sin antifaz. Este personaje es el único que ve la ocasión del primer contacto con inteligencia extraterrestre como una oportunidad para dar un paso adelante para la humanidad, como la antesala a un mundo mejor. Para el resto de personajes es sólo una forma de conseguir sus mezquinos fines: mayor poder, más dinero. Sin importar los medios que se utilicen para ello, sean estos la violencia extrema, el engaño masivo, o el sexo como forma de manipulación.

Esta fábula disfrazada de intriga de ciencia-ficción es en realidad una sátira política y sobre la estupidez humana, en la que en ningún momento aparecen los extraterrestres. En el fondo, a nadie le importan. Para el autor no son más que una forma de retratar una sociedad corrupta, para sus personajes son un medio para lograr un fin egoísta, y los lectores se olvidan de ellos, más interesados en ver cómo se desenmañará la compleja trama de ambiciones y engaños en la que se ven envueltos todos. Eisner recurre a caracterizaciones complejas, aferradas a los modelos del género, pero rehuyendo los tópicos Un asesino a sueldo simpático, un héroe dispuesto a tragarse sus escrúpulos y, en definitiva, personajes con luces y sombras, cargados de matices. El autor no tiene esperanza en el ser humano, sabe que todo aquello que toque lo va a pervertir y opta por no dar segundas oportunidades.

Formalmente, el maestro rompe los moldes de la página, se salta la estructura de la viñeta y sus márgenes. Cualquier línea vale para enmarcar una escena. Los encuadres no dejan de ser en ningún momento inusitados. Desarrolla con destreza acciones paralelas en la misma página. Describe elipsis sin que apenas seamos conscientes. Revuelve la narración sin que por esta complejidad formal se pierda el hilo discursivo ni la coherencia. Con ojo certero y pluma afilada, Eisner describe una lúcida sátira sobre el ser humano. Una sátira con moraleja, porque Will Eisner es, en definitiva, y estoy de acuerdo en esto con Rafael Marín, un moralista. Como todos los grandes satíricos.

Calificación: 5

lunes 18 de abril de 2011

El Héroe de Ravid Rubín

Primero, lo que va primero. Estamos en abril y ya me aventuro a decir que a estas alturas del año va a ser muy difícil que aparezca una obra que sea capaz de arrebatarle a El Héroe de David Rubín el título de mejor comic de 2011. El artista gallego se enfrenta a su obra más ambiciosa. Una novela gráfica (ups!) en dos volúmenes, el primero de los cuales acaba de aparecer, en la que a través del relato de Los Doce Trabajos de Hércules homenajea a Jack Kirby y a los comics de la DC mientras reflexiona sobre la figura superheroica. El héroe como símbolo y ejemplo. Otra vuelta de tuerca, excelentemente narrada, al viejo axioma de que "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Pero también una mirada sobre el peso a veces excesivo de esa responsabilidad, y sobre el temor a que ese poder se descontrole.

Toda esta metaobservación, una forma elegante de decir "mirarse el ombligo", sería lo de menos si no fuera por la clase maestra que da Rubín de cómo se cuenta una historia. ¿Cuántos vistazos al mito fundacional del superhéroe hemos visto ya? Muchos, pero muy pocos con la imaginación y puesta en escena desbordantes de las que hace gala el dibujante. Rubín crea un mundo fascinante tomando elementos de los video juegos, las películas de acción tipo La Jungla de Cristal, la mitología, y la ilustración y estética japonesas, para conformar una Grecia clásica retro-steam-punk tremendamente atractiva en la que la Edad Antigua y lo rabiosamente actual casan a la perfección.

Del Rey Kirby toma el sentido de la maravilla y la acción trepidante, pero también denota influencias del gran Max a la hora de diseñar personajes y ambientes, del rudo trazo de Frank Miller en sus momentos más atropelladamente sucios, y del atrevimiento de Miguel Ángel Martín en su forma de conjugar la frialdad con el tremendismo y con un colorido de brillantes tonos pastel. La espectacular paleta de David Rubín no deja nada al albur, cada fondo está cuidadosamente pensado para configurar un ambiente, reforzado por la desaparición de los márgenes de la viñeta. Un dominio de la narrativa gráfica que va más allá con un poderoso uso del flashback y de los elementos simbólicos.

Y es que este héroe protagonista, Heracles, es un pastiche, como bien se lo recuerdan varias veces a lo largo del relato. Un personaje en conflicto con su hermano mellizo, un negativo de sí mismo. Heracles es el prototipo ario, rubio de ojos claros, irresistible a las mujeres. Es Brad Pitt, es Steve Rogers. Los villanos con los que rivaliza son morenos, a menudo contrahechos, con tendencia a las parafilias sexuales y a la homosexualidad, con penes infantiles. Este héroe es un elemento de dominación de un poder superior, a su vez peón en el juego de otro poder aún mayor, y su deterioro físico corre paralelo con su cuestionamiento interior sobre su función y su figura. Como Dorian Gray, su imagen pública como héroe cada vez brilla más mientras que el verdadero Heracles se va ajando.

Pero más allá de esto, El Héroe de David Rubín es un espectáculo deslumbrante, un comic profundo y a la vez con la sensación de perpetuo asombro de las historieteas de la época dorada a las que evoca. Un relato absorbente que devuelve al momento en que como niños descubrimos los tebeos y nosotros también nos preguntamos, como el chiquillo de la primera página, el mismo autor, si alguien igualaría alguna vez a Jack Kirby dibujando esas desbordantes peleas. Pues bien, David Rubín se le acerca. Y mucho. Complementa la edición de Astiberri el cuidado diseño del presente tomo al que sólo se le puede cuestionar la elección de un papel satinado que tal vez no sea el más acertado para este libro. Despampanante.

Calificación: 5

domingo 17 de abril de 2011

El País de los Sueños, 13-04-2011

Nueva edición del programa de radio.

link: El País de los Sueños, 13 de abril de 2011

Panic at the Disco, Brendan Benson, Señor Chinarro, The Sails, John Grant, Señor Mostaza, Gregory & The Hawk, Tachenko, Noah & The Whale, Copiloto, Iron & Wine, La Familia, Beady Eye, Damien Lott, The Low Anthem, La Habitación Roja, Ryan Adams y The Divine Comedy.

Nacho Vegas: La Zona Sucia

A mí me cansa la dicción mantecosa y relamida de Nacho Vegas. Esa pronunciación comodona, artificial, en la que parece preocuparle más silabear que esforzarse por cantar. Pero, oiga, a los 30 segundos de adentrarme en La Zona Sucia, su nueva entrega, una colección de canciones que parece una recopilación de lo mejor de Leonard Cohen o de versiones del Nick Cave más acústico, ya me he olvidado de todos esos prejuicios y estoy totalmente entregado. Vegas le ha tomado el relevo a verdaderos grandes como Serrat, es nuestro cantautor del siglo XXI. A veces se le escapa algún amaneramiento de esos que me ponen de los nervios (la forma en que arrastra las melodías desde el fondo de la garganta) pero temazos como Cuando Te Canses de Mí y La Gran Broma Final son incontestables. Y como letrista se le puede ubicar ya en el panteón entre gigantes como los mencionados, tanto de aquí como de fuera. No hay más que prestar atención al bisturí de Taberneros. No hay en La Zona Sucia estridencias ni cambios radicales de tono. Sólo algún repiqueteo country apenas apuntado y un único momento más turbulento en el que la sombra de los Bad Seeds está más presente, El Mercado de Sonora. Pero todo se mueve sobre un colchón de teclados, órgano y piano, que le sientan muy bien. Pocos artistas saben utilizar los coros infantiles de la manera en que lo hace Nacho Vegas, y darles ese ambiente entre ingenuo y siniestro. Y es que estas no son canciones para niños. Masterpiece.

Calificación: 4

sábado 16 de abril de 2011

Noah & The Whale: Last Night on Earth

De los primeros días de la primavera a la última noche en la tierra. De un título radiante con un sonido tristón, a una cabecera ominosa con músicas burbujeantes. Noah & The Whale han cambiado para su nuevo disco, Last Night on Earth, las orquestaciones por la electrónica. El resultado pierde en intensidad, pero gana en accesibilidad y no se mueve un ápice de la emoción. Tal vez la voz de Charlie Fink, siempre incierta, se manifieste incluso menos densa, pues estas son canciones más alegres que las de su anterior The First Days of Spring y hasta nos llevan a unos Blue Nile que se hubieran barrido de encima el letargo. El movido inicio con Life Is Life es inesperado, Tonigth's the Kind of Night y Old Joy tienen coros negroides y un entusiasmo cercano al de Bruce Springsteen, el boss de Nueva Jersey vuelve a asomar en Waiting for My Chance to Come, y el single L.I.F.E.G.O.E.S.O.N. hasta podría ser radiable. Aunque no se sacudan por completo la melancolía, todo en el nuevo optimismo encontrado en Noah & the Whale hacen de Last Night on Earth un disco disfrutable y divertido que se deja fluir agradablemente de fondo y que llega a llamar la atención en un buen número de momentos, pero que no contiene ninguno estremecedor y que definitivamente está lejos de la intensa experiencia de trabajos anteriores.

Calificación: 3

viernes 15 de abril de 2011

The Low Anthem: Smart Flesh

Oh My God, Charlie Darwin fue uno de los discos más celebrados de 2009 entre el circuito de connoisseurs. También en esta casa se le reconocieron sus méritos. Por lo tanto, mucho se esperaba de Smart Flesh, el nuevo trabajo de The Low Anthem. El cuarteto de Rhode Island han vencido la tensión entre su vertiente eléctrica y la acústica en favor de esta última, llegando a alcanzar tintes tradicionales, casi rurales, en tonadas tan sutiles que a veces dan la impresión de que fueran a desaparecer. Son canciones desnudas, susurrantes, llenas de gélido eco, o envueltas de coros en falsete, que dejan el alma vacía. Todo como muy auténtico. Tanto que hacia el final hasta es un esfuerzo titánico el aguantarse los bostezos. Eso sí, a los críticos exquisitos se les hará el culo pepsicola, seguro, pero servidor está un poco harto de sentirse timado.

Calificación: 1

jueves 14 de abril de 2011

El País de los Sueños Podcast 12-04-2011

Nueva edición del programa radiofónico con playlist renovada y más centrado. Cargado de buenos deseos para afrontar la semana, o simplemente intentado seguir adelante en espera de que llegue el fin de semana cuanto antes. Soportando una vida que no nos pertence hasta que llegue el tiempo libre y podamos recuperarla.

link: El País de los Sueños 12 de abril de 2011

John Grant, Copiloto, Gregory & The Hawk, Maga, R.E.M., La Familia, Elbow, Ellos, The Decemberists, La Habitación Roja, Sarah Blasko, Tachenko, Brendan Benson, Señor Chinarro, Ron Sexsmith, The Sails, Noah & The Whale, Ryan Adams, Panic at the Disco y Aaron Thomas.

miércoles 13 de abril de 2011

Señor Chinarro: Presidente

Los nostálgicos con cierta edad recordarán a Fernando Chinarro, aquel espléndido actor secundario que aparecía en todas las aventuras de Gaby, Fofó y Miliki, Los Payasos de la Tele. Antonio Luque debe de guardar un buen recuerdo de su infancia, porque bautizó a su banda como Señor Chinarro, y con ellos lleva desde 1994 publicando discos. Su nuevo trabajo es Presidente y nos lo devuelve más extrovertido que nunca. Luque siempre ha hablado alto y ha cantado entre dientes. Ahora por fin ha optado por la melodía y por dejar que se escuche su voz en números tan pegadizos y con tanto mordiente como Una Llamada a la Acción y Vacaciones en el Mar, otro título nostálgico-televisivo.

Ya venía apuntando maneras Señor Chinarro con sus anteriores obras, pero Presidente presenta la voz en primer plano por primera vez para que se escuche a Luque disparar contra todo lo que se mueva, ya sea con descaro, mala baba, o directamente recurriendo al insulto facilón irritante. Señor Chinarro Presidente resulta un disco divertido y en muchos momentos saltarín, con bastantes cimas y ningún desliz, de guitarras limpias, arreglos puros y las ya habituales letras costumbristas. Y es que Luque sabe construir números ligeros al lado de otros mucho más densos, y explorar tanto el lenguaje del pop-rock tradicional como el de la música más popular, casi-casi de verbena solidaria, reivindicativa, libertaria y de calimocho. ¿Me he dejado algún tópico?

Calificación: 3

martes 12 de abril de 2011

El País de los Sueños Podcast 11-04-2011

Esto es lo que sale cuando uno se va a hacer un programa de radio y se deja la cabeza en otra parte:

link: El País de los Sueños, 11 de abril de 2011

Teddy Thompson, La Familia, Iron & Wine, La Habitación Roja, John Grant, Tachenko, Divine Comedy, Damien Lott, Ron Sexsmith, Lori Meyers, Cherry Ghost, Señor Mostaza, Official Secrets Act, Señor Chinarro, The Pains of Being Pure at Heart, Deerhunter, Fanfarlo, Deer Tick, Edward Sharpe & The Magnetic Zeros, José Ignacio Lapido y Manic Street Preachers.

También están disponibles las nuevas ediciones de las Listas de Reproducción en Spotify:

link: El País de los Sueños (las canciones del programa sin el fastidioso locutor)
link: Novedades Top 50 (las favoritas de las recientemente publicadas)
link: Clásicos Top 50 (justo lo que dice el título, temas entre los años 30 y los 70 del pasado siglo)

Y para los que no tengan Spotify , o no lo quieran, también hay un Jukebox Top 10 con enlaces a YouTube al final de la barra de la derecha del blog. ¿Quién necesita Los 40 Principales?

La Familia: Esto Es Normal

Eso de los colectivos de músicos, mola. Una serie de artistas que se alían al margen de sus formaciones habituales para dar lugar a nuevas músicas tiene algo de necesidad imperiosa de creación que le da un toque atractivo. También puede tener un lado caprichoso que sólo dé lugar a experimentos vacuos muy divertidos para los involucrados, pero un latazo para los que los escuchamos desde fuera. A los músicos, y más los que se mueven en pequeños círculos cerrados que sólo se interrelacionan entre sí, les van estos mezclotes endogámicos. Siempre ha sido así y a veces las consecuencias, véase a The New Pornographers, son de lo más resultonas. Algunos componentes de varias bandas gallegas (Trem Fantasma, Igloo, The Blows, Maryland y Circular) han unido fuerzas para dar lugar a La Familia y foguearse con un disco de debut, Esto Es Normal, que entra en el territorio más clásico de la formación habitual del pop-rock (guitarra, bajo, batería y teclados). Ni crudos ni desnudos, La Familia crean temas muy aprovechables, muy bien ejecutados, con oficio y dignidad. Sin embargo tampoco hacen nada nuevo. Lo que se escucha en Esto Es Normal ya ha asomado previamente en la discografía de Wilco, la de los sevillanos Maga, o en el primer disco de Radiohead, pero en algunos momentos las canciones son impepinables. Polo Norte, Solución y, sobre todo, Hoy Me Siento Cowboy se meten dentro y acompañan durante mucho tiempo. Sería una pena que pasasen desapercibidos porque La Familia entrega en Esto Es Normal un puñado de canciones de primera.

Calificación: 3

lunes 11 de abril de 2011

Bill Pitcock IV (1952 - 2011)

La banda de Dwight Twilley siempre tuvo mala suerte. Sus tremendos discos de power pop cuajados de canciones como pedradas sufrieron bajo diferentes compañías con constantes retrasos y cancelaciones. Temas que deberían haber copado todas las listas de éxitos se veían lastrados por aparecer demasiado pronto o demasiado tarde. Todas las modas los cogieron con el paso cambiado. Demasiado inmediatos en la era del rock progresivo, demasiado tradicionales durante el escupitajo punk. Y sin embargo tanto Dwight Twilley como Phil Seymour escribian melodías arrasadoras, emocionantes, irresistibles. Pero la suerte siempre les dio la espalda. Para colmo de males, en 1993 Seymour sucumbía al cáncer. El pasado viernes la misma enfermedad se llevaba a la tercera pata del banco. Bill Pitcock IV era parte de The Dwight Twilley Band desde los comienzos. No nominalmente, pero su guitarra y, ocasionalmente, su bajo engalanaron todos los discos del grupo y las posteriores colecciones en solitario de sus miembros, así como sus actuaciones en directo. La suya era la imagen del rocker americano por excelencia, siempre con su chaqueta de cuero y sus gafas oscuras de sol. Y sus solos de guitarra sirvieron fielmente a las incomparables composiciones de sus compañeros. Bill Pitcock IV se merece un lugar en el panteón de los grandes músicos. Cool.

Con Dwight Twilley, Phil Seymour y Tom Petty:



Con Phil Seymour:

Los Años Dulces, de Jiro Taniguchi

Serendipia es la palabra. Casualidades felices, descubrimientos maravillosos por puro azar. O los caminos del Señor son inescrutables. Me llega cuando menos me lo esperaba, por un medio que no me esperaba, la última obra publicada en España del japonés Jiro Taniguchi. Y me cae encima en el momento adecuado. Todos hemos padecido alguna vez una serie de catastróficas desdichas minúsculas que por acumulación acaban dejándonos para el arrastre al final del día. Son los momentos en los que uno necesita un baño caliente, un colacao humeante, el abrazo de mamá, quedarse dormido en el sofá mientras lee. Todo eso y mucho más es Los Años Dulces, una adaptación en dos tomos de El Cielo Es Azul, La Tierra Blanca, una novela de la escritora también nipona Hiromi Kawakami. El primero de esos dos volúmenes acaba de plantarse en las tiendas de la mano de Ponent Mon en una edición exquisita. Al deleite de tener este objeto en la mano se añade la suave alegría que inunda el alma cuando uno se adentra en la historia que pone en imágenes Taniguchi. Su delicado dibujo, de fondos detalladísimos, cuenta con ritmo reposado la relación de amistad, y tal vez algo más, entre un maduro profesor y su ya casi cuarentona alumna cuando se reencuentran muchos años después. Es un relato de sugerencias que se regodea en cada instante, en cada pequeño placer cotidiano. No sólo ya en el texto, sino en lo que implica cada gesto, cada mirada perdida o que se cruza, cada sonrisa contenida. En la fina expresividad lírica sin estridencias, en suma, de cada dibujo. En Los Años Dulces no pasa nada y a la vez sucede la vida entera. Saboreamos la comida, sentimos el sol sobre la piel, la hierba bajo nuestros pies. Nos sumergimos en deliciosos paisajes en los que, como los mismos personajes, tenemos momentos epifánicos, revelaciones por las que al final nos embarga una inmensa sensación de paz. Sí, este librito llegó justo cuando más lo necesitaba. Los lectores que, como yo, por desconocimiento y/o por prejuicios se pongan en prevención ante el manga, pero que estén dispuestos a adentrarse en una obra sensible y a la vez de profunda carga psicológica, calmada y al mismo tiempo surcada de reflexiones, con Los Años Dulces pueden encontrar su puerta de entrada a la obra de un artista con mayúsculas, Jiro Taniguchi, cuyas páginas dejan con hambre de más, de mucho más, de cualquier cosa que haya hecho.

Calificación: 4

domingo 10 de abril de 2011

Marianne Faithfull: Horses and High Heels

Marianne Faithfull se ha convertido en la Billie Holiday del rock. Su oxidada voz no es hermosa, nunca lo ha sido y cada vez lo es menos, pero lo que le falta en timbre lo compensa con expresividad. Tampoco es ya hace mucho aquella mezcla entre ángel y bomba sexual que fue en los años sesenta cuando se paseaba del brazo de Mick Jagger. Los largos excesos y el inevitable paso del tiempo la han convertido en una plácida matrona que, sin embargo, graba discos como puñetazos apadrinada por la intelligentsia del showbiz moderno. Neko Case, Nick Cave, Rufus Wainwright, Teddy Thompson, Antony Hegarty, Sean Lennon, Jarvis Cocker, PJ Harvey, Damon Albarn, Beck, Billy Corgan, Daniel Lanois y muchos otros más han asomado en sus últimos trabajos. No hay en Horses and High Heels, su nueva entrega, cameos de jóvenes admiradores, aunque las guitarras de Lou Reed y Wayne Kramer (de MC5) contribuyan en momentos puntuales. La obra de la Faithfull, sin embargo, gana en tamaño a cada disco que entrega. En esta última colección encontramos trazas de Bob Dylan, de The Rolling Stones (¡claro!) y del cabaret de Kurt Weill que tanto le ha inspirado últimamente en sus composiciones originales. Además hay un puñado de versiones seleccionadas con gusto exquisito que Marianne Faithfull hace suyas y que la llevan por derroteros tan inesperados como el soul a lo Dusty Springfield. Cuajado de toch songs, Horses and High Heels funciona como un perfecto mecanismo de relojería emocional. Introducirse en él es emprender un viaje hacia lo insondable del que uno puede volver embriagado o incluso quedarse perdido para siempre.

Calificación: 4

sábado 9 de abril de 2011

Podcast El País de los Sueños 07-04-2011

En este programa vas a escuchar música que no podrás escuchar en ninguna otra emisora. En este programa vas a encontrar música independiente, alternativa a los circuitos comerciales habituales, pero siempre de la mejor calidad. En este programa vas a descubrir música que se te va a quedar dentro para siempre. En este programa te va a sorprender música española y extranjera que no conocías y que habrías querido conocer. En este programa sonarán bandas que acaban de empezar y otras que llevan décadas en la carretera, pero que siempre podrás encontrar encima de un escenario. Lo único con lo que no te vas a encontrar en este programa es con los 40 Principales. No porque los evitemos, sino porque son ellos los que huyen de nosotros.

link: El País de los Sueños 7 de abril de 2011

Manic Street Preachers, Cherry Ghost, The Divine Comedy, Arcade Fire, The Black Keys, John Grant, Florence & The Machine, El Inquieto Roque, Damien Lott, Lily Allen, Ellos, The Smiths, La Familia, Teddy Thompson, Fanfarlo, Edward Sharpe & The Magnetic Zeros, Señor Chinarro y José Ignacio Lapido.

Las Obras Completas de Robert Crumb

La editorial La Cúpula está poniendo otra vez en circulación poco a poco las obras completas de uno de los pesos pesados de su catálogo. Robert Crumb es una de las leyendas vivas del noveno arte, un artista que se curtió en los circuitos underground de los años sesenta del pasado siglo con un estilo minucioso, psicodélico y tremendamente expresivo. Un verdadero original que ha creado escuela y cuya sombra todavía pesa sobre tantos artistas hoy en día. Como un Frank Zappa del comic, Crumb es un genio inclasificable, demasiado cínico para los ingenuos niños de las flores, y demasiado libertario para los editores más establecidos, la medida de su talento la da el que haya sido un artista incómodo allá donde se posicionase.

La colección completa de las Obras Completas de Robert Crumb que publica La Cúpula consta de 16 volúmenes que repasan la extensa carrera de este proteico autor, desde las descacharrantes aventuras del Gato Fritz a las reflexiones disfrazadas de fino humor de Mr. Natural, de las desmitificadoras peripecias de Mode O’Day a las obsesiones sexuales del dibujante. No es necesario recurrir a biografías externas para conocer qué ha ido pasando en la vida de Robert Crumb. El mismo artista no tiene reparos en contar su propia historia, y de paso pintar un fresco de la sociedad norteamericana del último medio siglo, con desarmante valor no exento de ironía. Esta edición revisada y remasterizada presenta, además, un formato mucho más bonito y perdurable en la forma de libro en rústica con solapas que, como objeto, supone una versión mejorada sobre ediciones anteriores.

Si la parte del león del primer volumen estaba ocupada por una de sus obras más populares, Mis Problemas con las Mujeres, el tomo dos, recientemente aparecido, se centra en Si Yo Fuera Rey, una exhibición entre lo onírico y lo surrealista del interior de la mente del autor. Un ejercicio de autopsicoanálisis en el que no duda en reírse de sí mismo. Completan este librito otras historias autobiográficas que una vez más son la excusa para que Crumb salte de la sátira social con estilo semicaricaturesco, a profundos análisis de personajes escrutados bajo un prisma realista, pasando por mordaces relatos acerca de seres llenos de represión, frustración e ira, en el más puro estilo de Woody Allen, y que mueven tanto a la sonrisa como a la reflexión.

Imprescindible para entender no sólo la obra de Robert Crumb, sino también la evolución del comic y su momento presente, esta edición de La Cúpula contiene lo mejor del maestro de Pennsylvania. Un artista que sigue al pie del cañón como lo prueban obras más recientes en la misma editorial. La Cara Más Dulce y, sobre todo, su monumental adaptación del Génesis, universalmente aclamada, siguen demostrando que, lejos de acomodarse, Robert Crumb sigue deleitando a los aficionados, sorprendiendo a la crítica e incordiando a los bienpensantes.

Calificación: 5

viernes 8 de abril de 2011

The Sails: A Headful of Stars

Desde que escuché los primeros compases de I'm Only Bleeding supe que tenía que hacerme con A Headful of Stars, el tercer disco de The Sails, una one-man-band compuesta por el genio multiinstrumentista de Michael Gagliano. Entrar en el mundo de The Sails es como sumergirse de golpe en lo mejor de la Invasión Británica circa 1966. La citada I'm Only Bleeding abre fuego como si fuera un corte más (y de los mejores) de Revolver, la obra maestra de The Beatles. Pero la cosa no se queda ahí. Gagliano sabe transmutarse para cada canción sin perder ni su propia personalidad ni la impresión de entregar una obra unitaria. A Headful of Stars no es una colección de retales. Travel es un número trippy que hubieran envidiado The Stone Roses, Dogs es puro The Hollies, Yesterday & Today recupera el espíritu de The Beach Boys en la época de God Only Knows, y para In My Head son The Small Faces los llamados a escena. Lo suyo, sin embargo, no es un pastiche. Gagliano no se limita a hacer un ejercicio de nostalgia, ni a regurgitar replicada la música que se hiciera hace casi medio siglo a la manera de las bandas de garaje tan celebradas antaño por el Ruta 66. Al contrario, de una despampanante suma de influencias da lugar a una colección que ya hubieran querido para sí los mismísimos Oasis o nuestros Stay. La voz solista es potente; los coros, exquisitos; las guitarras resuenan como campanadas y hasta asoma el mellotrón con deliciosos recuerdos a Strawberry Fields Forever. Es el sonido de mediados de los sesenta llevado al siglo XXI con resultados espectaculares como sólo lo consiguieron Ocean Colour Scene con su primer disco. Con A Headful of Stars llega la cima de todo un maestro, Michael Gagliano, aka The Sails. Un disco absolutamente recomendable que no deberían perderse, se les pasará en un suspiro.

Calificación: 4

jueves 7 de abril de 2011

Panic at the Disco: Vices and Virtues

El mundo de Panic at the Disco siempre ha sido convulso. Despreciados por la crítica como grupo para niñas con su primer álbum, taparon la boca a todo el mundo con su siguiente trabajo en 2008, Pretty Odd, una rodaja tremenda de pop psicodélico con el que de golpe alcanzaron su Sgt. Pepper's. Tres años después llega su nueva entrega y supone un nuevo giro en su carrera. Los tiempos han sido difíciles. Pretty Odd cosechó entusiastas y merecidas críticas, pero bajó en ventas. Y eso no es bueno para la cohesión interna. Dos de los cuatro componentes, el guitarrista y el bajista, decidieron dejar la banda. Los otros dos han continuado adelante como dúo entregando una obra ecléctica que va del power pop al rock modernillo sin olvidar los toquecitos de electrónica de sus comienzos. El resultado, ay, no es bueno, sobre todo después del maravilloso Pretty Odd. La nueva encarnación de Panic at the Disco suena a otra banda indie americana más con aspiraciones a sonar en la radiofórmula. La música contenida en Vices and Virtues deviene predecible, con pocas sorpresas y definitivamente monótona. Todo lo que Panic at the Disco no eran antes.

Calificación: 2

miércoles 6 de abril de 2011

Penny Century de Jaime Hernández

El universo de los hermanos Hernández se va completando. Si hace poco teníamos la última entrega de Beto, Nuevas Historias del Viejo Palomar, nos llega ahora lo nuevo (en realidad no tanto) por parte de Jaime. Con la obra río de estos dos chicanos siempre me sucede lo mismo. Si leo a Gilbert, pienso que las rocambolescas andanzas de los habitantes de Palomar me interesan más. Si leo entonces a Jaime, creo que las disparatadas aventuras de sus Locas son las que más me convencen. Pero en vista de que el padre de Luba y el resto de su prole se está perdiendo últimamente por los cerros de Úbeda (o tal vez porque tengo entre mis manos ahora mismo Penny Century) estoy por decir que me es más satisfactorio el descacharrante mundo pop de Jaime Hernández.

Penny Century es otra recopilación de pequeños relatos en los que con su fragmentaria narración y sus obsesiones con la lucha libre y el rock and roll, Jaime nos desvela más pistas sobre el pasado, la biografía y la relación entre nuestras Locas favoritas, Hopey y Maggie, y su cohorte de personajes secundarios. Al que ya conozca la obra de Hernández, Penny Century le parecerá una golosina. Al que jamás se haya acercado a sus páginas, tal vez este no sea el mejor comienzo, pero seguro que le despertará el apetito. Jaime es un dibujante magnífico y personal, y sus guiones tienen vida propia. Sus personajes hablan, respiran, se mueven y reaccionan como seres humanos. En sus historias no pasa nada y en realidad sucede la existencia toda. Y su forma de narrar es fascinante. Adelante y atrás, interpolando, dejando pequeños detalles sueltos que no cobrarán luz hasta no haber visto el tapiz completo, aclarando otros que quedaron sueltos en tomos anteriores. Jaime Hernández se reafirma como uno de los grandes y Penny Century lo coge en plena forma.

Calificación: 4

martes 5 de abril de 2011

Ryan Adams & The Cardinals: III / IV

Control de calidad nunca ha sido un término que se le pudiera aplicar al torrencial Ryan Adams. Lo suyo nunca ha sido la edición juiciosa, sino el abrir las compuertas y dar salida a todo lo que hubiera ido grabando durante una temporada. Cuando el material reunido era de una calidad superior, salían productos como Gold. Cuando había estado menos inspirado, aparecían obras más dispersas (y aquí cada uno puede poner los títulos a los que más tirria les tenga). Por eso su nuevo trabajo al frente de The Cardinals aparece como un disco doble. Ryan Adams & The Cardinals III / IV resulta en un batiburrillo sello de la casa grabado en 2006, durante la prolífica época (cómo no) que dio lugar a un chorro de discos con esa formación en cuatro años. Nadie que conozca la obra del de Jacksonville se va a sorprender con lo que encuentre aquí dentro: el power pop con los dejes hardrockeros à la Cheap Trick que tanto parece haberle interesado últimamente (Breakdown into the Resolve, Icebreaker), punkarradas como las de Manic Street Preachers en The Holy Bible (No, Numbers), finas melodías derivadas de Ron Sexsmith con guitarritas byrdsianas (The Crystal Skull, Death and Rats), ajustadas herencias de Tom Petty (Wasteland), temas pegadizos (Ultraviolet Light) y excesivamente facilones (Stop Playing with My Heart), guiños nuevaoleros (Star Wars), maquetillas arregladas (Dear Candy), idas de olla (Kill the Lights), el inevitable relleno (Users, Kisses Start Wars) y un cálido dueto setentero con Norah Jones, que es lo que más se acerca a ser un clásico (Typecast). Para mantener la atención durante 21 canciones hay que parir un London Calling, y este III / IV no llega a eso ni mucho menos. No es que sea desdeñable, pero la política del todo vale demasiadas veces acaba en un anticlímax. Lo último de Ryan Adams demuestra un ímpetu que recuerda a los momentos de estadio y puño en el aire del The River de Bruce Springsteen, pero la E Street Band no está detrás. Durante unos años pareció que el ex-Whiskeytown iba a ser campeón de los pesos pesados, pero a base de saltarse entrenamientos se ha quedado en eterno aspirante.

Calificación: 3

El País de los Sueños Podcast 01-04-2011

La edición fin de semana del programa de radio con una selección de las mejores canciones escuchadas durante los últimos cinco días. Las 22 de El País de los Sueños.

link: El País de los Sueños Podcast 1 de abril de 2011

Rockpile, Copiloto, Señor Chinarro, Band of Horses, Beady Eye, Tachenko, La Habitación Roja, The Decemberists, La Familia, Ron Sexsmith, Lori Meyers, Jackdaw4, Standstill, Damien Lott, REM, Teddy Thompson, El Inquieto Roque, Burning, Maga, Señor Mostaza, Stay, Klaus & Kinski y The Mummers.

lunes 4 de abril de 2011

La broma extra de Los Muertos Vivientes

Según se aproximaba el número 75 de la colección en grapa estadounidense de The Walking Dead, el imprescindible comic de Robert Kirkman y Charlie Adlard conocido en nuestro país como Los Muertos Vivientes y publicado en tomos recopilatorios por Planeta DeAgostini, el propio Kirkman había estado bromeando en la sección de correo del lector con que en ese número se harían grandes revelaciones. En concreto había estado insinuando que se daría una explicación sobre el origen de la epidemia, que a Rick se le colocaría una sierra eléctrica en lugar de la mano amputada y que habría extraterrestres involucrados en todo el proceso. Era, evidentemente, un chascarrillo para celebrar la llegada de ese número simbólico que, además, coincidía (a propósito, desde luego) con uno de los momentos claves de la serie.

Cuando se publicó ese número en Estados Unidos y acababa con Rick siendo derribado por Michonne tras haber perdido totalmente la cabeza y haber amenazado a todo el que estaba a su alrededor, tal y como hemos visto en España en el tomo número 13, Demasiado Lejos, tras el cliffhanger que dejaba la historia en suspenso hasta el mes siguiente, había un salto de una página de publicidad y ocho páginas extras en color ilustradas por varios dibujantes que continuaban el relato en clave de comedia disparatada como un bonus para los seguidores fieles. Las páginas en color retomaban a Rick despertando en el hospital como al principio de toda la peripecia y de ahí se pasaba a las prometidas correrías con extraterrestres, superhéroes que remitían a Invincible, otra de las series de Kirkman en Image, y muchas otras ocurrencias más. Lo más gracioso del asunto es que hubo un buen número de lectores que se tomaron la cosa en serio y en subsecuentes números la página de correo del lector se llenó de preguntas, ánimos y quejas sobre el giro de la historia. Siempre fieles a nuestra vocación de servicio público, aquí ofrecemos las ocho páginas que se nos han escamoteado al recopilar el último volumen de Los Muertos Vivientes recientemente aparecido.

Haciendo click sobre las imágenes se pueden ver a un tamaño más decente. Relatamos lo que sucede para aquellos que no se defiendan lo suficiente con el inglés. Tres cuartas partes de la página 1 son exactamente iguales a las que se pueden encontrar en la página 69 de Demasiado Lejos, pero la última viñeta se ha redibujado para representar a Rick desapareciendo de la escena. En las siguientes páginas despierta en un hospital a la manera del inicio de la historia, pero dentro de una especie de nave futurista donde encuentra que le han acoplado una mano biónica y que tiene un pijama de superhéroe a su disposición. De esta guisa cae de la nave a tierra en medio de una batalla en la que los zombies están dando cuenta de Douglas y de Glenn. También se encuentra con sus compañeros que creía muertos, Axel, Tyresse y Martínez, convenientemente pijameados. Le cuentan que los extraterrestres los rescataban según morían para convertirlos en supersoldados a sus órdenes, pero que ellos se sublevaron.

Entonces interviene Michonne con su katana convertida en un sable láser a lo jedi, quien le explica que justo cuando ella le golpeó en la cabeza, Rick desapareció. Pocos días después llegaron los extraterrestres. Resultó que toda la plaga zombie era parte de un plan maestro urdido por los aliens para conquistar La Tierra. Los invasores llegaron en busca de agua, un elemento esencial para su supervivencia, y crearon la plaga para que los zombies exterminasen a la raza humana. Los supervivientes trabajan como esclavos recolectando el agua, pero se han sublevado y luchan por reconquistar el planeta. Entonces aparece el Gobernador, colaborador de los invasores y también convenientemente reestructurado. Aplasta el cráneo de Michonne y con Lori aferrada a sus rodillas declara que la rebelión no tiene esperanzas. En la última página le plantea a Rick que su única posibilidad es rendirse o morir. El desparrame acaba con un aclaratorio “No Continuará”. Una gamberrada, en fin, más gore de lo visto en la serie oficial, para divertimento de los seguidores, en la que Kirkman demuestra su sentido del humor. Espero que la disfruten.

domingo 3 de abril de 2011

El Submarino de Alex Turner

Parece como si Alex Turner dejase sus proyectos más personales para todas las aventuras paralelas al margen de Arctic Monkeys. El avance de lo que será el nuevo trabajo de los de Sheffield los muestra cada vez más inmersos en la tralla a lo Queens of the Stone Age. No en vano echan mano de nuevo a Josh Homme en las labores de productor. Sin embargo Submarine, la banda sonora de la película del mismo título, nos lo devuelve como el cantautor que realizó el disco de The Last Shadow Puppets, aquí desnudo de todo aquel ropaje orquestal. Melodías deliciosas con una voz más reconocible de lo que suena en su nuevo single, en algunos casos con pequeñas miniaturas, que resultan mucho más satisfactorias que lo que anda haciendo con su banda últimamente. Claro que a quien esto suscribe The Age of Understatement le pareció, como obra completa, lo más válido que ha parido este caballero.

Calificación: 3

sábado 2 de abril de 2011

El País de los Sueños (Podcast 30-03-2011)

Nueva edición del programa de radio.

link: El País de los Sueños, podcast 30 de marzo de 2011

Rockpile, Primal Scream, Band of Horses, Damien Lott, Twin Shadow, R.E.M., Tachenko, Klaus & Kinski, Bright Eyes, Cat Power, Señor Chinarro, La Bien Querida, Feist, Rilo Kiley, Neko Case, Standstill, Parade, Stay, The Mummers y Copiloto.

Stay: Passport to Freedom

Stay han estado teloneando a Beady Eye en su concierto en Madrid a petición del propio Liam Gallagher. Es fácil comprender por qué. El sonido de los barceloneses es una réplica del de Oasis, no tanto por imitación (ellos mismos reconocen no ser muy seguidores de los hermanos Gallagher) como por el hecho de que sus influencias parezcan ser las mismas, esto es, el binomio Beatles / Stones en una etapa intermedia entre 1966 y 1968, más todo lo que surgió a raíz de la escena de Madchester. De unos inicios basados en el rock pasado por la pista de baile de Primal Scream, con Passport to Freedom se han trasvasado a los guitarrazos pantanosos que culminan con la psicótica revisión del Tomorrow Never Knows del cuarteto de Liverpool que han realizado para un disco de homenaje con artistas patrios. Stay son una banda muy recomendable, tanto en su vertiente eléctrica como en la acústica, pero de todos modos no puedo evitar preguntarme por qué demonios no cantarán en español. Y la respuesta queda a medio camino entre la costumbre, la pereza y los prejuicios.

Calificación: 3

viernes 1 de abril de 2011

Thor: Relatos de Asgard

Qué mala suerte tiene el Thor clásico en nuestro país. Primero la ridícula Biblioteca Marvel, minúscula y en blanco y negro (y en Jack Kirby el color es, a mi entender, otro elemento narrativo definitivo), cuyos dos primeros volúmenes recogían las historietas que recopila este Marvel Gold Relatos de Asgard. Y ahora esta absurda remasterización del color. Qué falta de respeto para con un maestro como Jack Kirby, qué manera de redibujarlo, de darle volúmenes y luces donde no los había, qué forma de inventarse líneas con la paleta infográfica que tanto mal está haciendo y que ya llega a hastiar. Como si estas páginas no hubieran tenido bastante con los desmanes cometidos por el entintador Vince Colletta.

Esta era una oportunidad inmejorable, con la película sobre Thor en ciernes, de poner en la calle un gran clásico como este. Porque estas historias tienen encanto a raudales. La grandilocuente retórica shakespeareana que imprime Stan Lee a sus diálogos y que tan bien le sienta a los dioses de asgardianos, ese incomprensible Odín caprichoso, la nobleza de Thor, la dignidad de sus compañeros, como los Tres Mosqueteros con el contrapunto humorístico de ese Falstaff-Orson Welles. Y claro, el despatarrante arte de Jack Kirby, aquí totalmente sofocado por un color que chirría como si decidieran pintarrajear El Gabinete del Doctor Caligari.

¿Es culpa de Panini? No, ellos han reimpreso lo que les ha llegado. ¿Es culpa de La Casa de las Ideas (estúpidas)? Sin lugar a dudas. Con su mentalidad de cadena de montaje, que sigue manejando el arte como una mercancía, pareciera como si hubieran querido darle una bofetada más al legado de Jack Kirby. O como si sólo hubieran pensado en amasar más pasta de esta manera, lo que viene a ser lo mismo. Más insultante que lo que ha hecho Planeta con Roberto Alcázar, El Poderoso Thor: Relatos de Asgard es una sinfonía desafinada de reflejos a go-gó que difuminan líneas, las oscurecen, las tornan borrosas y meten sombras a troche y moche porque sí. Jamás pensé que la nariz de Thor tuviera tantos relieves y tantos brillitos. Menudo destrozo. Qué error, qué tremendo error.

Calificación: Maldita sea, no sé cómo resolverlo.