jueves, 29 de diciembre de 2011

Un mundo de Pulgarcitos

Seguramente ustedes conocerán el cuento popular de Pulgarcito, un pequeñuelo que se internó en el bosque y para no olvidar el camino de vuelta fue sembrando su recorrido con pequeñas miguitas de pan del bocata que su (seamos francos, bastante irresponsable) mamá le había preparado. Lo que no tuvo en cuenta Pulgarcito es que los hambrientos gorrioncillos que poblaban el bosque dieron cuenta de las miguitas de pan que él había ido dejando estratégicamente esparcidas, de manera que el ingenuo niño no supo encontrar la ruta de regreso a casa.

Esta mañana, cuando me dirigía a mis quehaceres cotidianos, me he cruzado con una señora de edad respetable, aunque no provecta, que salía de un portal. Detrás de ella se encaminaba un chiquillo que portaba alegremente entre sus manitas el cartel que anunciaba un circo. No sé si les unía algún parentesco, pues el chaval guardaba una prudente distancia, aunque parecía que seguía los pasos de la señora. Esta ha sacado un paquete de tabaco de su bolso y con dedos huesudos y nerviosos ha comenzado a desvirgarlo. Tras sus pasos ha ido dejando un rastro de diversos trozos de celofán, plásticos y papelitos diversos esparcidos por el suelo. El niño detrás de ella desgarraba coloridas tiras del cartel que llevaba consigo y las iba dejando también en su pos como un rastro.

Entonces me he dado cuenta. Se encaminaban hacia la parada del metro y seguramente eran nuevos en el barrio. Conocedores de la historia de Pulgarcito, habían decidido seguir la misma estrategia y marcar su recorrido de manera que luego pudieran encontrar fácilmente el camino de vuelta. Pero, ah, el ser humano aprende de la experiencia, y con mucha soltura habían decidido utilizar materiales inorgánicos de manera que ningún pajarillo fastidioso les borrase sus huellas. Y entonces me he acordado también de esos tipos que con grandes letras góticas se tatúan su propio nombre en el vientre, la espalda o los antebrazos. Seguramente será por si acaso se les olvida. Muy inteligente.