martes, 20 de diciembre de 2011

Pusieron a John Lennon en las películas (segunda parte)

En 2000 llegó otro telefilm. In His Life: The John Lennon Story, otra película que se centra en la adolescencia del músico, en sus orígenes en Liverpool y en los conflictos interiores y familiares que le llevaron a conformar su contradictoria personalidad. Parece que el máximo interés en las biografías de Lennon no reside tanto en sus años de éxito, bien conocidos, como en una búsqueda de explicaciones en la infancia y juventud del genio de cómo se formó su carácter. De nuevo es un producto que no se destina al público generalista, sino al que sabe de qué va el tema y está interesado en él. El resultado es frío, desapasionado y el actor que da vida a Lennon no construye un retrato bien logrado. Sin embargo, como todos, nos muestra a un pesonaje engreído, pendenciero, pero con talento. El clásico tipo que fastidia la clase, que puede ser un don nadie o un héroe de la clase trabajadora dependiendo de cómo se enfoque. La película acaba en 1963, cuando los Beatles están alcanzando el éxito masivo y muestra los compromisos que Lennon tuvo que asumir, cómo renunció a ser él mismo por ese éxito, y cómo fue eso precisamente lo que le llevó a sentirse tan frustrado y furioso. Ahí está el germen del final del grupo. Con todo, la mayor parte de estas películas no consiguen alejarse mucho de ser un tostonazo. Quieren abarcar demasiado y no saben contarlo. O igual es que la vida de Lennon no es tan apasionante.

Ese mismo año llega la mejor del lote, Two of Us. El punto de partida es de lo más interesante. Hecho verídico: según cuentan las crónicas en 1976 Paul McCartney está de gira por los Estados Unidos con sus Wings. Le hace una visita a Lennon en su hogar del edificio Dakota y comienzan a recuperar la amistad. Charlan, cenan, tocan juntos… Hasta que John se harta de que Paul se presente en su casa cada dos por tres con la guitarra y sin avisar. Ya no son los críos que se reunían en la casa de tía Mimi a ensayar, y John tiene un niño pequeño al que cuidar. De todos modos una de esas noches están viendo la televisión juntos y asisten divertidos a cómo en el programa Saturday Night Live bromean con ofrecerles 3.000 dólares si se presentan en el plató y hacen una actuación. La idea les hace gracia y deciden asistir, pero en el último momento les da pereza y la cosa queda ahí. Ficción cinematográfica: Michael Lindsay-Hogg, director de Let It Be, construye una recreación imaginaria sobre esos encuentros. John y Paul pasan el día juntos y la tensión inicial da paso a la recuperación de todo lo que tenían en común. Para los fans es una placentera película que muchas veces pinta una sonrisa en el rostro, una fantasía sobre la relación en privado de dos genios, lo que los une y lo que los separa. Para el resto del público es una obra de teatro en tres actos con dos personajes que intentan recuperar un vínculo perdido y que chocan con un muro tras otro. Deja de ser sobre Lennon y McCartney para ser un estudio sobre la amistad con grandes interpretaciones. Nada menos que Aidan Queen, que se parece a Paul McCartney como un huevo a una castaña, hace un trabajo prodigioso. Two of Us es una película centrada en lo fundamental, que no se atropella, profunda y sin caricaturas.

La adición más reciente es otra película para televisión. Lennon Naked llega en 2010 y se centra en la vida de John Lennon en sus momentos más convulsos, entre 1967 y 1971. Protagonizada por uno de los actores que da vida a uno de los múltiples Dr. Who televisivos, asistimos a la escalada en su adicción a las drogas, sus días ociosos retirado de las actuaciones en directo, la muerte de Brian Epstein, su hartazgo de los Beatles, sus excursiones más autoindulgentemente experimentales, el encuentro con Yoko, el divorcio de Cynthia, la terapia del grito primario que dio lugar a sus dos primeros álbumes canónicos en solitario, y sobre todo su esporádica relación con su padre. Eso es lo que realmente interesa al realizador de la película, colocar a Lennon delante de sus contradicciones y hacer un paralelismo entre sus traumas y su actitud ante su propio hijo. No es una película complaciente. El John de Lennon Naked es un personaje caprichoso, eternamente enfurruñado con el mundo. De nuevo coincide con otras visiones ofrecidas en anteriores biografías del artista al presentarlo como el joven gamberro con talento que puede acabar en la cumbre o tirado en una esquina. Su inteligencia dialéctica es capaz de colocar siempre a su interlocutor en un callejón sin salida, pero también queda de manifiesto que Lennon opta por tomar siempre el camino fácil y jugar a la contra porque es ahí donde se siente más cómodo. Con todo, Lennon Naked pretende abarcar tanto que por fuerza resulta un largometraje fragmentario y con personajes esquemáticos.

A todo esto podemos añadir dos producciones más muy similares y casi simultáneas. Chapter 27 es una película de 2007 que se focaliza en su asesino, Mark David Chapman, y en los tres días que pasó en Nueva York previos al asesinato de John. Con una brutal transformación por parte de su protagonista, Jared Leto, y una estructura que sigue la pauta de El Guardián entre el Centeno, la novela de J.D. Salinger con la que Chapman estaba obsesionado, el guión está basado el libro de entrevistas del periodista Jack Jones con el asesino en 1992. Chapter 27, un título que hace alusión a un supuesto último capítulo adicional de El Guardián entre el Centeno, penetra en la mente de Chapman y hace un minucioso recuento de aquellos días previos al asesinato de Lennon, pero aparte de la magnífica interpretación de Leto, como película no tiene mayor interés. Como dato curioso, el actor que interpreta a John se llama Mark Lindsay Chapman, precisamente. Más curioso aún es que fue el actor seleccionado en un principio para encarnar también al músico en John & Yoko: A Love Story, un largometraje que ya apuntamos ayer que contaba con las bendiciones y el control de la japonesa, pero cuando Yoko se enteró de su nombre lo vetó porque le daba “mal karma”.

Finalmente The Killing of John Lennon, rodada un año antes, pero no estrenada hasta 2008, aborda el mismo tema aún en más profundidad. Comienza con la vida de Mark David Chapman en Miami meses antes de que decidiese asesinar a Lennon y continúa hasta bastante tiempo después de su posterior encarcelamiento. Esto es quizá lo más destacable del film, asistir a todo el proceso de detención e interrogatorio mientras se protege a Chapman ante el temor a que se convierta en un nuevo Lee Harvey Oswald. Así, The Killing of John Lennon es otra película escrupulosamente minuciosa, que desde el primer fotograma se cuida muy mucho de señalar que cada palabra que se pone en boca de Chapman se ha extraído de sus declaraciones. Su objetivo es el mismo que el de Chapter 27, explorar en la personalidad del asesino y en sus motivos. En ningún momento se ensalza a Chapman, que queda expuesto como un pirado obsesivo y cargado de frustraciones, pero se recrea en exceso en las imágenes más truculentas de la muerte de Lennon. Tanto Chapter 27 como The Killing of John Lennon, más poética en cierto modo la primera, con más aspiraciones de documental la segunda, llegan a hacerse plomizas por momentos. Sin embargo también ofrecen aspectos interesantes para el aficionado, que llega a sentirse en algunos momentos fascinado como un mirón. Por otra parte, al tener también secuencias, diálogos y personajes secundarios prácticamente iguales resulta curioso hacer la comparación entre ambas.

11 Comentarios:

Jero dijo...

No he visto ninguna de las pelis que mencionas en esta doble entrada y a priori tampoco me interesa demasiado hacerlo (aunque tu reseña me ha resultado muy interesante). Los biopics de músicos, en general, me parecen productos indulgentes que tiran de nombre propio para atraer al melómano fetichista. Para acercarme a la vida de una estrella prefiero mil veces antes el formato documental: ahí están "No direction home" o "Living in the material world", bastante más representativos y cinematográficos que cualquier biopic al uso.

Sí me gustó bastante, quizás porque se escapa absolutamente de lo que digo en el párrafo anterior, el "I'm not there" de Todd Haynes. Y de hecho creo que es sólo así como se deberían afrontar las vivencias de los mitos de la música pop: como ficciones, alegorías, poemas visuales... Tengo pendiente "Last days" de Gus Van Sant (más por su director y su prota, Michael Pitt, que por basarse en la figura de Cobain, otro que me importa bien poco más allá de los álbumes que publicó con Nirvana), que me da que va a tirar por esa vertiente alegórica/experimental que sí me gusta.

Y creo que a Lennon, como icono (porque como persona sólo es eso, una persona, y aparte de su música tampoco creo que merezca ser recordado por nada más), sólo podría abarcársele desde esa óptica que huye de lo verídico para adentrarse en lo conceptual.

Pero vamos, es sólo una opinión...

Fran G. Lara dijo...

"No he visto ninguna de las pelis que mencionas en esta doble entrada y a priori tampoco me interesa demasiado hacerlo (aunque tu reseña me ha resultado muy interesante)."

Juajuajuajua!

Jero dijo...

Pues digo precisamente lo que pretendía decir: buena reseña, informativa (en un tema del que poco sabía), sobre algo que si antes podía tener dudas, ahora ya sé seguro que no veré.

Si ésa es tu reacción, al menos me conformo con haberte traído el mejor regalo del todos...

Fran G. Lara dijo...

Mmm... No exactamente.

Jero dijo...

Pos fale. Me resulte o no interesante tu próxima entrada, ya sé seguro cuál va a ser mi comentario.

Fran G. Lara dijo...

Es lo que más se acerca a la verdad.

David dijo...

Si no le importara a nadie, no estaríamos por aquí.
Bueno, yo sobre esta entrada no iba a decir nada, pero aprovechando y ya que estamos... Joder! Qué robo a mano armada lo de George de Scorsese. 84 euros! Pero si me costó como 100 la caja de Chaplin con todos sus largos. ¿Y un dvd, un libro y un cd que estará lleno de canciones que ya tengo va a costa 84 euros?
Me he quedado alucinado.
Bueno, más mi hermana... que mi hija se había empeñado en lo del amigo invisible entre la familia, sin gastar más de veinte euros (participan los niños) y pensando que al ser un dvd iba a rodar los veintitantos eurillos se ha quedado un poco alucinada (le habían recomendado ese regalo mi otra hermana y mi chica).
Resultado. Mi hermana llama a mi mujer... yo me pasaba del presupuesto establecido, claro. Pero que ya lo había comprado y ya está.
Lo que pasa es que yo le he dicho a mi chica..."mira, si quieres cogerme algo, el dvd de George estaría bien. Igual me lo cojo yo"... Pensando también que serían unos veintitantos o treinta euros como mucho. Y entonces mi mujer me ha confesado lo ocurrido, claro.
Así que le he llamado a mi hermana para que lo cambie, que me compre algo por 10-20 euros y que se quede el resto para ella;
Por una parte lo deseo, claro. Por otra... en fin... mi hermana ha dicho que verá lo que hace...
Así que ya me enteraré...
Creo que estos chascarrillos familiares te hacen cierta gracia.
Pero la gracia la tienen los que ponen esos precios.
Joder! Pero si la discografía remasterizada estaba a 200 (aún no la tengo)...ahorro un poco más y por el precio del documental de Scorsese (que espero que me haga arrodillarme extasiado por ese precio) me compro otra vez la discografía de los FAB.
En fin...

Fran G. Lara dijo...

Jo, Dave, eso de no poder mandar mails hace que te pongas a lavar la ropa en público.

David dijo...

Ja,ja,ja.. Tienes toda la razón. Esto te lo quería haber comentado por mail; era más propio...pero tenía tantas ganas de "desahogarme". Y como ahora mi hermana cambie de idea y no me lo regale (buuuaaaaaa!!!; yo no voy a pagar eso; es un TIMO)

Anónimo dijo...

The killing of J.L me gusto mucho mas que Chapter 27. Es, con mucha distancia, mejor la actuación del chico Jonas Ball que la del cantante... Sobre actuada.

Fran G Lara dijo...

Son dos enfoques muy distintos, querido Anónimo, pero kudos para Jared Leto. Es clavado al asesino.