martes, 27 de diciembre de 2011

Más horrores de los 70

Ayer mismo les contaba aquí cómo un revulsivo tan revolucionario como el glam rock acababa siendo absorbido por la industria y convertido en papillas multilacteadas para el consumo fácil que traicionaba sus raíces en el rockabilly de los años 50, la original música del diablo con permiso del blues. Una de las bandas que nos tuvieron engañados al principio fueron Chicory Tip (jo, no me digan que los nombrecitos no molan), otra formación que arrasó con un cántico propio de hinchas de estadio de fútbol detrás del cual estaba el ladino Giorgio Moroder, especialista en aupar a grupos menores de cualquier estilo. Moroder es marionetista que movió los hilos del eurodisco (Donna Summer, Silver Convention, Amanda Lear), que compuso para los Teleñecos el megaexitazo Mah Na Mah Na, pero que también colaboró con David Bowie, Japan, Freddie Mercury, Blondie y The Human League. De Chicory Tip jamás se volvió a saber.


Si aún tienen estómago para más, aquí les ofrezco a Alvin Stardust, un fulano que le echó morro, se apropió del nombre del alter ego de David Bowie y de la imagen del Elvis Presley del 68 (uno de sus mejores momentos) y lo llevó todo al paroxismo. El círculo se cerraría años más tarde cuando Alvin Stardust sirvió de inspiración para la segunda mitad de la película Velvet Goldmine, el particular homenaje del director cinematrográfico Todd Haynes al glam rock. Si Gary Glitter les parece barato, aquí tienen la versión de saldo con tupé imposible incluido y más títulos balbuceantes.


A estas alturas ustedes, mis fieles lectores, que son gente avispada, ya se habrán dado cuenta de que debajo de todas estas cancioncillas se agazapa el mismo ritmillo machacón. El culpable de todo esto no es Marc Bolan, no. Aún antes de que el pequeño Marc Feld se cayese del caballo del folk alucinado y acortase el nombre a Tyrannosaurus Rex, en Massachusetts un cantautor cristiano llamado Norman Greenbaum decidía componer una loa a Dios con los viejos parámetros del blues, pero le salía un desparrame de psicodelia espacial, coros histéricos y ritmo vacilón. Fue el inicio de todo esto. Tómense un alka-seltzer.

5 Comentarios:

David dijo...

Es verdad que algunas de Marc suenan muy-muy parecidas (todas iguales, vamos). De estos tres temas, no sé si es bueno o malo, pero ninguno me ha terminado de enganchar (y no conocía a ninguno de los mencionados).

David dijo...

Me gusta la cabecera de Maxfield Parrish

Fran G Lara dijo...

Sin duda lo mejor que hay en el blog. Lástima que yo no haya hecho un blog para poner cabeceras bonitas.

Aintzane dijo...

Pues a mí me encanta poner cabeceras bonitas... Es más.. A veces creo que una cabecera puede servir de contrapunto, añadido o complemento de algunas entradas.

David dijo...

El de arriba soy yo, claro (no me había dado cuenta de lo del perfil).
Y por cierto, no me has escrito...
No te hagas de rogar (los mails me llegan, otra cosa es que no pueda responderlos;