Pues sí, el Sgt. Pepper’s de los Beatles fue un momentazo en la historia del rock, pero también fue el pistoletazo de salida para un montón de muermos que vinieron detrás. A los súbditos de Su Graciosa Majestad les dio por ponerse estupendos, olvidarse de Chuck Berry y pensar que eran músicos cultos. De ahí nacen multitud de óperas rock, discos conceptuales y el rock progresivo, que encima en España vino a llamarse rock sinfónico, lo que es aún más pretencioso. Y si no era esto, lo que les ponía era sofisticar el blues, meterle volumen, llamarlo hard rock y enfrascarse en duelos de 20 minutos de órgano y guitarra. Delicioso. En la otra orilla del Atlántico tampoco se quedaban cortos. Su concepto de la psicodelia eran interminables solos desafinados, y su idea de la vuelta a la sencillez eran un grupo de maulladores comeyogures con horchata en las venas.
Por supuesto a toda acción le corresponde una reacción y mientras los americanos intentaban devolver un poco de pasión a la música con el power pop (la versión anglófila de la nostalgia temprana por Rubber Soul y Revolver a base de buenos estribillos y guitarrazos), en las islas británicas se originó un nuevo estilo, el glam rock, que recuperaba el rockabilly de los 50 y les añadía ritmos machacones y, como dijo John Lennon, pintalabios. También, como sucede con cada revolución, ambas corrientes fueron absorbidas por el sistema, asimiladas y regurgitadas en forma de AOR la primera, y pegajosas canciones eurovisivas la segunda. La radio de mi infancia estuvo plagada de este tipo de tonadillas con títulos onomatopéyicos interpretadas por tipos con aspecto sanote, muchachas jamonas, y expresión de eterna felicidad.
Los reyes de esto fueron los escoceses Middle of the Road, y el nombrecito ya deja bien a las claras de qué iba la cosa. Tenían toda la pinta de grupo que anima las ferias de pueblo a los que se les ocurre la feliz idea de tintar sus versiones (porque este tipo de formación nunca compone nada, y si no que se lo digan a Suzie Quatro, Sweet, Mud, Smokie y tantas otras bandas de la cuadra de los productores Chinn y Chapman) del popular género glam que tan de moda estaba. El chiste, claro, se agota al cuarto de hora o cuando aparece otra banda similar con algo diferente. Pero mientras se hicieron omnipresentes en todas las radios y si te pilla distraído hasta te sorprendes a ti mismo tarareando el tema en cuestión y acompañando el ritmo con el pie. Eso sí, si piensan que esto es repulsivo, busquen la versión en español que hacían Los Mismos con Helena Bianco, una banda aún más desnatada que se especializaba en fusilar todo éxito de fácil digestión que asomase la nariz por las listas y reblandecerlo. Madre mía, pero si hasta he escrito tres párrafos sobre esto. Que alguien me pare.
Por supuesto a toda acción le corresponde una reacción y mientras los americanos intentaban devolver un poco de pasión a la música con el power pop (la versión anglófila de la nostalgia temprana por Rubber Soul y Revolver a base de buenos estribillos y guitarrazos), en las islas británicas se originó un nuevo estilo, el glam rock, que recuperaba el rockabilly de los 50 y les añadía ritmos machacones y, como dijo John Lennon, pintalabios. También, como sucede con cada revolución, ambas corrientes fueron absorbidas por el sistema, asimiladas y regurgitadas en forma de AOR la primera, y pegajosas canciones eurovisivas la segunda. La radio de mi infancia estuvo plagada de este tipo de tonadillas con títulos onomatopéyicos interpretadas por tipos con aspecto sanote, muchachas jamonas, y expresión de eterna felicidad.
Los reyes de esto fueron los escoceses Middle of the Road, y el nombrecito ya deja bien a las claras de qué iba la cosa. Tenían toda la pinta de grupo que anima las ferias de pueblo a los que se les ocurre la feliz idea de tintar sus versiones (porque este tipo de formación nunca compone nada, y si no que se lo digan a Suzie Quatro, Sweet, Mud, Smokie y tantas otras bandas de la cuadra de los productores Chinn y Chapman) del popular género glam que tan de moda estaba. El chiste, claro, se agota al cuarto de hora o cuando aparece otra banda similar con algo diferente. Pero mientras se hicieron omnipresentes en todas las radios y si te pilla distraído hasta te sorprendes a ti mismo tarareando el tema en cuestión y acompañando el ritmo con el pie. Eso sí, si piensan que esto es repulsivo, busquen la versión en español que hacían Los Mismos con Helena Bianco, una banda aún más desnatada que se especializaba en fusilar todo éxito de fácil digestión que asomase la nariz por las listas y reblandecerlo. Madre mía, pero si hasta he escrito tres párrafos sobre esto. Que alguien me pare.
2 Comentarios:
Ja,ja...
Vale. Pues va confesión al canto.
Estos días estaba por youtube enganchado a la versión de viviendo al lado de Alice de Smokey. Y también me puse algunas veces el Take good care of my baby.
Y mándame un mail con tu teléfono (que no sé a que esperas; antes de las 7:30 a ser posible; que me voy a ver la peli "de" Brad Bird..
Hemos llegado tarde y ahora iremos a la sesión de 22:30... Si llegas por aquí, ya sabes. Y si no, mañana... cuando el señor quiera.
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