
No deja de tener su gracia que hace unos días me marcase tres párrafos para hablar de una chuchería como Timer y hoy apenas pueda rellenar unas líneas sobre una película argentina galardonada con todo un Óscar a la mejor película extranjera. El Secreto de Sus Ojos es en realidad dos historias en una. Está por un lado la obsesión de un agente de un juzgado, un Ricardo Darín que, como siempre, con su presencia imponente, con su voz, con el rictus de su rostro, llena la pantalla, y por otro su historia de amor con una compañera de trabajo. Un amor irresuelto, silencioso, contenido y ausente durante un cuarto de siglo hasta que se vuelven a encontrar. Juan José Campanella, director de El Hijo de la Novia y Luna de Avellaneda, pone en imágenes esta adaptación de una novela de Eduardo Sacheri en la que importan tanto la intriga criminal como la peripecia emocional de los personajes, el muro que imponen en sus corazones y el muro de la justicia controlada por la dictadura argentina contra el que chocan. A pesar de que a mí me chirríen los detalles de humor histriónico que parecen casi inevitables en el cine argentino, y la tendencia a murmurar ininteligiblemente de los actores de hoy en día, con lo que me quedo es que las obsesiones, sean las que sean, nunca se olvidan y al final uno tiene que cumplir su destino. Seas un canalla, un tipo enamorado, o las dos cosas.
3 Comentarios:
Una de las mejores películas que he visto en los últimos años. El plano secuencia del estadio (trampeado, ok) es un despiporre. Y la historia lo tiene todo: drama, crimen, romance, humor (que a mí sí me gusta, y mucho además), suspense, un interesantísimo contexto histórico... Una rotunda maravilla, en mi nada modesta pero siempre discutible opinión.
Mi film favorito de los últimos tres años junto a "Déjame entrar" (la sueca original of course) y el remake coeniano de "Valor de ley". Y eso que si bien el cine argentino no sería mi gran pasión de los remakes ya ni te cuento lo que opino por defecto... En fin, que contra cosas bien paridas no hay prejuicio que valga y saludos guzzeros.
Mmm... No sé, caballeros, me esperaba más. Pero creo que en realidad toda esa basura que he escrito es una excusa para soltar las dos últimas frases.
Publicar un comentario en la entrada