El presupuesto del que parte Negro Fluorescente no es nada novedoso, pero sí la manera de contarlo. MF Wilson construye con su guión una distopía regida por la pureza genética. En Singapur, donde las junglas exuberantes se juntan con las ciudades altamente tecnificadas, se halla un gueto para todos aquellos que no alcanzan el estándar. Los parias confinados allí hacen lo que sea para sobrevivir. Y eso implica todo tipo de delincuencia, violencia y drogas. Dos hermanos encerrados desde niños luchan para conseguir el dinero que les permita un tratamiento y volver a la zona privilegiada y encuentran la manera de salir en la forma de una chica producto de unos experimentos científicos.
El mundo de Negro Fluorescente es sucio y es duro, pero es también exótico y colorido. Es un tebeo de pura aventura. Mad Max entre la basura con divertidos toques de gore y cierto sentido del desparrame a lo Jack Kirby. El dibujante Nathan Fox, cuyo trabajo se ha visto antes en Pigeons from Hell, la adaptación al cómic del relato de Robert E. Howard, ya saben, el papá de Conan, publicado por Dark Horse, se luce con un trazo afín tanto en ambiente como en espíritu y estilo a Paul Pope. Esa es la mejor baza de Negro Fluorescente, gracias también en gran parte al inteligente uso del color por parte de Jeremy Cox.
Norma Editorial ofrece esta Novela Gráfica en gran tamaño y con una impecable presentación, cuidadísima hasta en los más mínimos detalles. Negro Fluorescente es la puesta en imágenes de un mundo futuro eficazmente diseñado por Wilson hasta culminar en un final reflexivo de lo más adecuado, pero de alguna manera la trama, tal vez demasiado ambiciosa, se pierde a mitad de camino. Si no fuera por el eficacísimo arte de Fox sería difícil que consiguiera mantener el interés hasta el final.
El mundo de Negro Fluorescente es sucio y es duro, pero es también exótico y colorido. Es un tebeo de pura aventura. Mad Max entre la basura con divertidos toques de gore y cierto sentido del desparrame a lo Jack Kirby. El dibujante Nathan Fox, cuyo trabajo se ha visto antes en Pigeons from Hell, la adaptación al cómic del relato de Robert E. Howard, ya saben, el papá de Conan, publicado por Dark Horse, se luce con un trazo afín tanto en ambiente como en espíritu y estilo a Paul Pope. Esa es la mejor baza de Negro Fluorescente, gracias también en gran parte al inteligente uso del color por parte de Jeremy Cox.
Norma Editorial ofrece esta Novela Gráfica en gran tamaño y con una impecable presentación, cuidadísima hasta en los más mínimos detalles. Negro Fluorescente es la puesta en imágenes de un mundo futuro eficazmente diseñado por Wilson hasta culminar en un final reflexivo de lo más adecuado, pero de alguna manera la trama, tal vez demasiado ambiciosa, se pierde a mitad de camino. Si no fuera por el eficacísimo arte de Fox sería difícil que consiguiera mantener el interés hasta el final.
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