jueves, 27 de octubre de 2011

Magazine: No Thyself

Magazine son una de mis bandas favoritas de todos los tiempos. Su música, inteligente y cerebral sin perder por ello pasión, era la definición del afterpunk. A finales de los 70 y principios de los 80 ofrecieron un reguero de canciones misteriosas y oscuras que eran la alternativa al efectismo de Bauhaus, al impresionismo de Killing Joke, al siniestrismo de The Birthday Party. El grupo fue la vía de escape de Howard Devoto, recién salido de los seminales Buzzcocks, pero en Magazine también militaron luminarias como el tremendo guitarrista John McGeoch, que iría a parar a los Banshees de Siouxsie Sioux, y el carismático bajista Barry Adamson, más tarde en los Bad Seeds de Nick Cave.

El primer disco de Magazine fue una ráfaga de melodías energéticas e inquietantes. El segundo destilaba los mismos sonidos oscuros que refinarían Joy Division. Sus dos últimos trabajos resultaron un festín de tonadas jubilosas con un poso que dejaba muy mal rollito. Rosas con espinas, caramelos envenenados, Magazine dejaron cuatro álbumes magistrales y se disolvieron. Luego Devoto grabó un par de discos más con un nuevo proyecto, Luxuria, antes de dedicarse a otros menesteres. La sorpresa surgió cuando, sin anuncio previo, la formación clásica de Magazine se reformó después de tres décadas fuera de juego para retomarlo donde lo habían dejado. El fruto de esa reunión es un puñado de actuaciones en directo, una gira en ciernes y un nuevo disco de estudio, No Thyself, que desde los primeros compases se anuncia como una obra que no podría venir de nadie más.

Las idiosincráticas composiciones de Howard Devoto, sus baladas retorcidas, su voz tan expresiva aunque limitada al rango de Tom Verlaine, sus letras incisivas, los teclados de Dave Formula, anclados en un estilo que le pertenece solamente a él y cuyo único referente sería Mike Garson, el colaborador de David Bowie en Aladdin Sane y Outside, siguen ahí. Noko, el otro 50 % en Luxuria con Devoto, se mete en los zapatos del fallecido McGeoch con unas guitarras clavadas, y el nuevo bajista replica a la perfección las líneas de Adamson, quien después de los conciertos en directo decidió volver a concentrarse en su trabajo en solitario.

Y eso es lo malo de No Thyself, que no dice nada que no hubieran dicho antes, que no aporta nada a su legado, que a veces hasta cae en el autoplagio. Incluso después de todo este tiempo algunas letras chirrían. Es el caso de algunas sentencias en las que Howard Devoto lleva sus referentes intelectuales demasiado lejos, los hace parecer forzados y con la molesta sensación de que alardea. Por si eso no fuera suficiente está también el irritante sermón con el fondo de On Broadway dedicado a dos iconos que acabaron del mismo modo, Ian Curtis y Kurt Cobain, en el que servidor se queda con la impresión de que el autor por un lado se deja llevar por la nostalgia y por el otro se esfuerza por ponerse a la altura de la modernidad. No Thyself es sólo un regalo para los fans. Excelente, eso sí, pero yo seguiré volviendo mucho más a menudo a su obra entre 1978 y 1981.

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

Para mi es un discazo teniendo en cuanta que han pasado 30 años desde el anterior trabajo, el sonido burbujeante y atemporal sigue ahí (esos juegos guitarra-bajo-teclados) y demuestra que Magazine sonarían modernos en cualquier decada. Vale, algunas canciones flojean y Devoto sobreactúa cantando, pero al menos exploran nuevos territorios sonoros (Physics, Of course Howard). ¡ Que maravillosa sorpresa, ojala no sea el ultimo hurra! JON