miércoles, 12 de octubre de 2011

Los 20 años de Nevermind

Un bebé de pocos meses flota en una piscina en pos de un billete de un dólar enganchado en un anzuelo. Veinte años después los supervivientes de la banda que había tras la portada de ese disco lo reeditan en versión deluxe. Una caja de cuatro CD’s y un DVD que no añaden nada significativo a la grandeza original de Nevermind. El gran revulsivo, la bofetada definitiva al rock corporativo, se ha convertido en el gancho del que sigue colgando el billete para que más bebés continúen nadando en la piscina. El círculo se cierra. En 1991 un prematuramente anquilosado Michael Jackson era el número uno en las listas de ventas. Aquellos que buscaban una alternativa al pulimentado sonido de la época tenían que mirar hacia bandas como Guns N’ Roses, rockeros caprichosos recién salidos de la peluquería rodeados de modelos del Playboy. No había mucho con lo que se pudieran identificar.

La llegada de Nirvana supuso un cambio en las reglas. Eran tipos salidos de la calle. Gente con aspecto normal, pero no anodino. Eran como los chavales que compraban los discos y se hacían con su primera guitarra eléctrica. Permitían soñar. El pelotazo de Nevermind que desbancó a todos los figurones replanteó la escena del rock and roll lo mismo que lo hizo el punk en 1977, y como todas las revoluciones, con el tiempo acabó siendo absorbida por el sistema y formando parte de él. Nevermind no inventa nada. Como todos los grandes, crea una papilla que da nueva forma a elementos preexistentes. La dinámica calma/tormenta de los Pixies, los pegadizos riffs hard rock de Boston, la brutalidad cazurra de Black Sabbath, las melodías abrasivas de Cheap Trick, la angustia de John Lennon, la rabia y el aburrimiento en las pequeñas ciudades de provincias que retrataron los Stooges de Iggy Pop.

El propio Kurt Cobain admitió que lo único que pretendía era hacer algo a imagen y semejanza de Black Francis y los suyos. La diferencia estriba en que Nirvana llegaron en el momento justo, tenían la imagen y tenían Smells Like Teen Spirit. La baza triunfadora de Nevermind no es otra más que esa. Es un espléndido disco de pop con mayúsculas. Debajo toda la distorsión, de los guitarrazos, de la batería atronadora y los berridos, hay un rosario de singles inmediatos que siguen la estela de I Want to Hold Your Hand. No, no eran Sonic Youth. Del mismo modo, con el paso del tiempo Nevermind se ha convertido en un disco clásico, en un monumento lejano que es contemplado por los niños que nacieron con él con la misma distancia que se ve al Sgt. Pepper’s de The Beatles.

Nirvana pasaron de la alienación a ser asumidos. Hoy los vaqueros rotos se venden en Zara y la ropa con aspecto de ser de segunda mano se encuentra en la planta joven de El Corte Inglés. Furia existencial en edición de superlujo. De Sub Pop a Geffen. Toda una serie de contradicciones internas que Kurt Cobain no pudo, no supo, no quiso conciliar. Sólo faltaba un final trágico para que Nevermind alcanzase la categoría de mito. La gran ironía es que su gran himno se haya convertido en un estándar que hasta Paul Anka puede versionear en Las Vegas en una estupenda lectura swing. Pero sólo las canciones verdaderamente atemporales pueden soportar eso.

9 Comentarios:

Jero dijo...

Me gusta Nirvana, me gusta "Nevermind" y me gusta bastante más "Smells like teen spirit", pero lo cierto es que con todo lo bueno que puede decirse del LP de los de Seattle, no deja de parecerme una alegre serendipia cuyo éxito sin precedentes tiene más que ver con el zeitgeist de principios de los 90 que con la calidad intrínseca del álbum. Es verdad que "Nevermind" supura angustia existencial en cada nota y cada desgarro vocal de Cobain, pero también que ponerlo a la altura de los mejores Springsteen, Beatles, Dylan, Stones, Floyd, Queen, Bowie, etc. me parece un poco tomadura de pelo. Tanto es así que, si le quitas el single más famoso de aquella década, incluso diría que me pone más el "In utero"...

Jero dijo...

Ah, y mi versión favorita de Teen Spirit es ésta. Sin desmerecer a la de Anka, que es muy cachonda.

Fran G. Lara dijo...

Los Flying Pickets siempre hacen versiones demasiado respetuosas para mi gusto, pero en premio a un comentario que es capaz de meter las palabras serendipia y zeitgeist en la misma frase, ahí van otras dos lecturas favoritas de la misma canción:

Patti Smith
http://www.youtube.com/watch?v=M_ciiCyxOJA

Tori Amos
http://www.youtube.com/watch?v=wcHNZVrxEts

David dijo...

Buena entrada. La versión de Paul Anka no sé si la escuché por primera vez en aquel poste de versiones curiosas que hiciste (esa entrada sí fue tremenda!!!) Hace la tira de años que no he vuelto a escuchar este disco. Creo que desde que salió...

Fran G. Lara dijo...

Grasias por sus ánimos, amigou.

Alfonso dijo...

Es cierto que no podemos comparar a Nirvana con los mas grandes.
Todos se han hecho viejos, no me refiero a la edad, sino a lo superados que están. De todo ese genio, sólo quedan algunos momentos brillantes, salvo el caso de Bruce, del cual creo que tiene , o tuvo, más suerte que talento.
Talento que desbordó a Cobain hasta acabar con él, o quizás talento provocado por su afán auto-omnidestructivo.
Desde luego, Nirvana no tuvo tiempo.
Puede que hubiera llegado a formar parte de los grandes referentes o , puede que su propia naturaleza tuviera fecha de caducidad.
En cualquier caso fueron capaces de hacer creer que la rabia, la disconformidad, la deseperacion y la incomodidad se puedan agarrar con las manos por un momento.
La " patada en los huevos" sonora.
Cobain ni siquiera era un buen músico, era un genio, aunque no digo que fuera a serlo por los siglos de los siglos, como no lo han sido los que mencionas, ni los que no mencionas, tampoco.
Pienso que la calidad, la técnica, la producción, ect, pueden ser valoradas con cierta objetividad, pero el genio .... No , no creo que sea cuantificable.
No pretendo ningunear a ninguno de los que mencionas. Han sido enormes, y estoy de acuerdo contigo en lo desacertado de comparar.
Nirvana era otra cosa

Jero dijo...

Alfonso, eso que has dicho de Bruce me ha sorprendido: atribuirle a la suerte lo que ese señor hizo en la década de los 70 ("Greetings from Asbury Park", "The Wild, the Innocent & the E Street Shuffle", "Born to run" y "Darkness on the edge of town", ¡seguidos!) me parece... me parece una barbaridad, sinceramente. Los tres primeros álbumes de Springsteen le dan (en mi nada modesta pero siempre discutible opinión) sopas con onda a los tres editados por Nirvana en vida de Cobain.

Y sí, Kurt tenía "algo", pero probablemente a estas alturas hablaríamos en términos parecidos (al menos mucha gente lo haría) de Axl Rose si se hubiese volado los sesos después de entregar "Use your illusion 2".

Suena como si tuviese algo personal contra Nirvana. En absoluto. Pero creo que la muerte de su líder ha contribuido a sobrevalorarlos infinitamente. Hicieron dos discos muy buenos, como mucha otra gente a la que no se le da tanta cera, iniciaron una moda musical que tampoco resultó tan innovadora y luego se extinguieron. Pues vale.

Alfonso dijo...

Te confirmo que la semejanza que has perpetrado entre Cobain y Rose , me ha hecho daño.
A mi no me ha interesado el Boss porque no me ha llegado, no discuto su calidad, y no capto su talento o su genio creativo, no niego , tampoco que los tenga, sólo digo que yo no los aprecio.
Tu sabes que si en algún momento los grandes se han diferenciado de los demás, y te voy a admitir a Bruce, a mi pesar, también Nirvana se desmarcó de lo habitual, y sabes perfectamente que no era una pose , sino una posición.
No habían trucos de magia.
Fijate que incluso los foo figthers tienen su cosilla, su talentillo, aún sin Cobain siguen en la brecha con cierto saber hacer... Pero sin el genio.
Yo le daré un par de vueltas a Bruce y tu se las das a Nirvana desvinculándolos de los gunsanrouses, ok?
En otra ocasión hacemos otro Vs. Descabellado como este.
Te propongo Dylan vs. The Smiths, yo voy con Morrissey
Un saludo

Jero dijo...

Alfonso: tampoco dije que se parecieran, sólo que ambos (Axl y Kurt) tuvieron su momento de gran repercusión, y que Cobain tuvo la ¿fortuna? de quedar enmarcado en él sin poder degenerar más adelante. En todo lo demás te doy a razón: los Foo Fighters son graciosetes, sin más, y Nirvana eran espontáneos y auténticos, uno podía sentir el dolor de Cobain al interpretar una canción, y eso es lo que más valoro de su música.

El duelo que propones es un auténtico delirio, pero te voy a seguir el juego: con gran dolor de mi corazón por Morrissey, Marr y cía, yo elijo a Dylan. Porque, demonios, ¡ES DYLAN!