En los estertores del britpop las bandas de nuevo cuño dejaron de mirarse en Oasis para reflejarse en Radiohead y en Jeff Buckley. De aquella nueva hornada surgieron formaciones como Travis, Starsailor y Coldplay. Nada les queda a estos últimos de aquellas figuras a las que pretendían emular. Bien al contrario, en su nuevo disco se han pasado al synthpop ampuloso y con vocoder. Más allá del pecado original de colaborar con Rihanna, un movimiento perfectamente pensado, Coldplay renuncian deliberadamente con Mylo Xyloto a su público primigenio para conquistar a la gran masa consumidora, la que se descarga la música, pero abarrota los conciertos. Después de intentarlo con todas sus fuerzas por fin lo han conseguido gracias a Viva la Vida. Ya son megaestrellas. Ahora sólo tienen que seguir la estela. Aspiraban al público de U2 y son precisamente las canciones de este último trabajo que más suenan a la banda de Bono las que revelan sus intenciones. Están dispuestos a comerse el mundo sin que importe sacrificar lo que sea.
Seamos sinceros. Coldplay nunca han sido un grupo de álbumes. Lo suyo era la opción más práctica de presentar grandes singles. Sólo que ahora están diseñados para sonar en Los 40 Principales, con todo lo negativo que eso conlleva. Las canciones contenidas en Mylo Xyloto son como el título del álbum. Efectista, llamativo, pero vacío. Sin sustancia debajo. Todo muy brillante, muy pulido, perfectamente montado para arrasar en los estadios, para ser coreado por la multitud. Mucha producción y poca canción, como se lleva ahora. Papillas de digestión facilita y evacuación rápida. Para consumir y olvidar. Ni siquiera las (escasas) baladas marca de la casa están mínimamente trabajadas. Chris Martin lleva demasiado tiempo con Gwyneth Paltrow, se ve, y sus composiciones se han acostumbrado a la presencia de la actriz. Como en el caso de la espigada rubia, la música de Mylo Xyloto a primera vista parece muy mona y muy elegante, pero en casa, en zapatillas y sin maquillaje es de lo más vulgarita. Y encima no tiene chicha.
Seamos sinceros. Coldplay nunca han sido un grupo de álbumes. Lo suyo era la opción más práctica de presentar grandes singles. Sólo que ahora están diseñados para sonar en Los 40 Principales, con todo lo negativo que eso conlleva. Las canciones contenidas en Mylo Xyloto son como el título del álbum. Efectista, llamativo, pero vacío. Sin sustancia debajo. Todo muy brillante, muy pulido, perfectamente montado para arrasar en los estadios, para ser coreado por la multitud. Mucha producción y poca canción, como se lleva ahora. Papillas de digestión facilita y evacuación rápida. Para consumir y olvidar. Ni siquiera las (escasas) baladas marca de la casa están mínimamente trabajadas. Chris Martin lleva demasiado tiempo con Gwyneth Paltrow, se ve, y sus composiciones se han acostumbrado a la presencia de la actriz. Como en el caso de la espigada rubia, la música de Mylo Xyloto a primera vista parece muy mona y muy elegante, pero en casa, en zapatillas y sin maquillaje es de lo más vulgarita. Y encima no tiene chicha.
1 Comentarios:
Qué rabia, publicando reseña del mismo disco el mismo día. En fin, igual no somos tan originales como nos gustaría pensar y hablamos de "lo que toca" como unos vulgares cualesquiera...
Coincido con tu opinión en todo, salvo en que Coldplay no funcionan bien en LP's. A mí los dos primeros me gustan mucho en conjunto. Los veo equilibrados. El tercero era muy largo y el cuarto bastante irregular (ése sí fue más de singles). "Mylo Xyloto" es otra cosa. Otra cosa bastante peor.
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