Lo del cómic autobiográfico comienza a ser una plaga. Muchas de las autodenominadas novelas gráficas no son más que un mero paseo autocomplaciente en el que el autor exorciza sus obsesiones. No toda obra de profundis merece ser publicada, ni todo onanismo mental tiene interés para el público. Freddie y Yo de Mike Dawson parece especialmente el trabajo del típico nerd cargado de granos que emborrona los márgenes de su cuaderno durante las clases ausente a las explicaciones de su profesor. Y eso que yo era el único fan de Queen en mi colegio cuando tenía 12 años, así que me puedo identificar fácilmente con la historia que nos cuenta Dawson. El problema está en que la peripecia vital del dibujante (?) carece de toda garra, y tampoco acaba de entrar en la carrera de Freddie Mercury y los suyos. Además, y esto ya es una limitación más propia que de cómic en cuestión, los Queen que yo descubrí me llegaron a mitad de los años 70, mientras que Freddie y Yo comienza en 1984, con la edición del álbum The Works, justo cuando yo pienso que Queen perdieron todo viso de originalidad y con ello lo que los hacía mágicos. Mike Dawson conforma un relato pesado, latoso, en el que el único esfuerzo narrativo por su parte reside en el paralelismo que describe entre Mercury y George Michael, respectivas devociones del autor y de su hermana, con la que se lleva como el perro y el gato, para encontrarse al final con la participación del ex-cantante de Wham en el homenaje al vocalista de Queen tras su muerte, cerrando así el círculo. Pero hasta esa mínima chispa, nada original por otra parte, queda lastrada por un dibujo de mierda. Baste con que les diga que cuando iba por la página 200 comprobé con desesperación que todavía me quedaba un centenar más. Puedo entender los guiños y relacionarme con cada referencia porque se llama Freddie y Yo, pero si se llamase, por ejemplo, Ronnie y Yo me tocaría un pie. Si eso me pasa a mí, que soy un fan, imagine cómo se le quedaría el cuerpo a usted, que no soporta los gorgoritos de Bohemian Rhapsody y ni siquiera le hace gracia el vídeo de I Want to Break Free. Lo siento, porque este tebeo es una labor de amor, pero es peor que la cerveza de lata.Me gusta el foie, pero no me interesa conocer a la oca
lunes, 26 de septiembre de 2011
Freddie y Yo (y yo también)
Lo del cómic autobiográfico comienza a ser una plaga. Muchas de las autodenominadas novelas gráficas no son más que un mero paseo autocomplaciente en el que el autor exorciza sus obsesiones. No toda obra de profundis merece ser publicada, ni todo onanismo mental tiene interés para el público. Freddie y Yo de Mike Dawson parece especialmente el trabajo del típico nerd cargado de granos que emborrona los márgenes de su cuaderno durante las clases ausente a las explicaciones de su profesor. Y eso que yo era el único fan de Queen en mi colegio cuando tenía 12 años, así que me puedo identificar fácilmente con la historia que nos cuenta Dawson. El problema está en que la peripecia vital del dibujante (?) carece de toda garra, y tampoco acaba de entrar en la carrera de Freddie Mercury y los suyos. Además, y esto ya es una limitación más propia que de cómic en cuestión, los Queen que yo descubrí me llegaron a mitad de los años 70, mientras que Freddie y Yo comienza en 1984, con la edición del álbum The Works, justo cuando yo pienso que Queen perdieron todo viso de originalidad y con ello lo que los hacía mágicos. Mike Dawson conforma un relato pesado, latoso, en el que el único esfuerzo narrativo por su parte reside en el paralelismo que describe entre Mercury y George Michael, respectivas devociones del autor y de su hermana, con la que se lleva como el perro y el gato, para encontrarse al final con la participación del ex-cantante de Wham en el homenaje al vocalista de Queen tras su muerte, cerrando así el círculo. Pero hasta esa mínima chispa, nada original por otra parte, queda lastrada por un dibujo de mierda. Baste con que les diga que cuando iba por la página 200 comprobé con desesperación que todavía me quedaba un centenar más. Puedo entender los guiños y relacionarme con cada referencia porque se llama Freddie y Yo, pero si se llamase, por ejemplo, Ronnie y Yo me tocaría un pie. Si eso me pasa a mí, que soy un fan, imagine cómo se le quedaría el cuerpo a usted, que no soporta los gorgoritos de Bohemian Rhapsody y ni siquiera le hace gracia el vídeo de I Want to Break Free. Lo siento, porque este tebeo es una labor de amor, pero es peor que la cerveza de lata.
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5 Comentarios:
Qué conveniente (para mí) que lo destripes así. Como absoluto devoto del Sr. Bulsara, estuve a punto de llevármelo impulsivamente a casa en más de una ocasión (por mucho que el dibujo me atraiga menos que un travesti disfrazado de fallera), pero leyendo tu reseña se me han quitado automáticamente las ganas.
Me he reído con la expresión "un dibujo de mierda". A veces algunos nos ponemos tan políticamente correctos y eufemísticos que olvidamos lo que realmente queremos decir. Me alegra comprobar que no es tu caso ;)
Y para mí Queen empezó a flojear en "The Game", pero eso ya es otro cantar...
Lo de "un dibujo de mierda" lo he dicho con toda conciencia de lo que quería decir. Y sí, Queen flojean desde The Game, pero para mí The Works fue una decepción insondable sólo comparable al disco en solitario del Señor Farrokh.
Aunque estamos todos de acuerdo que los discos buenos son los de los 70, a mi el The Game sin tener la originalidad de los anteriores me parece que contiene todavía 10 TEMONES pop. Es que me gustan todos, le tengo cariño al disco. Luego los discos serán muy irregulares alternando temazos con bodrios infumables. Pero yo el único que desterraría a los avernos es The Miracle, que no lo salva ni el I want it all de marras.
Ah, y viva la incorrección política, todavía me acuerdo de su post sobre el vegetarianismo. Me está ganando Fran, jaja.
Honor que usted me hace, Mariano. Yo es que creo que todavía estoy marcado por cuando me compré con 13 años el vinilo de The Game recién salido y me encontré con la fotografía interior de Freddie después de años de haber admirado sus mallas de rombos en un poster en mi cuarto. Nunca pude escuchar números como Coming Soon, Rock It, Need Your Loving Tonight y Don't Try Suicide sin removerme con cierta incomodidad. The Works fue una decepción tremenda (¡se copiaban a sí mismos!), A Kind of Magic un trabajo de retales en el que fallaba hasta la portada, y sí, The Miracle fue el primer disco de Queen que no salí corriendo a comprar en cuanto salió. Y cuando por fin lo escuché... puf, qué manera tan penosa de comenzarlo...
Vaya vaya,si hubiera leido antes tu comentario...y es que la semana pasada compré el libro en la FNAC para mi hijo de 1 año,menos mal que aun no sabe leer y no me lo puede tirar a la cara!!jajajajaja
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