jueves, 11 de agosto de 2011

Sexo sí, gracias

Los sajones distinguen entre ass men y tits men. Hombres cuyas preferencias se decantan principalmente por las nobles posaderas femeninas, y hombres que antes de mirar a los ojos de una mujer, intentan recoger su nariz de dentro del canalillo donde se les ha caído. Yo, en realidad, no tengo tipo de mujer. Quedaría la mar de bien si dijera que lo que me interesa es un conjunto armonioso, que no me fijo tanto en los atributos de una señora como en la misma señora que va pegada a ellos, incluso si proclamara que el órgano sexual que más me pone de mi pareja es su cerebro. Y todo ello es cierto. Pero, ¿saben qué? ¿Recuerdan el otro día, cuando les dije que no me importaba el sexo? Mentí. Comprendo que está feo, pero he de reconocer que me gustan todas, qué quieren que les diga. Suena a topicazo, lo sé, pero muchos estarán de acuerdo conmigo si les digo que siempre se puede encontrar algo en cada mujer que la haga especial, diferente al resto, única. Sin embargo los hombres somos todos iguales. Todos tenemos aspecto de estar siempre sucios, de tener mal aliento. Aún así, si tengo que escoger un tipo de mujer, admito que lo primero que me viene a la cabeza es un pelo corto y unos pies bonitos. Es algo que siempre me ha llamado la atención. Cuanto más cortito, mejor. Cuanto más atendidos, más seductores. Pies y cabello. Esto suena espantosamente a fetichismo, pero hay otros que se licúan por la lencería, y a mí eso me trae al pairo, ya ven. Para lo que va a durar puesto el conjuntito a juego de Calvin Klein, me luce lo mismo uno del mercadito.

En verano nosotros nos apresuramos a asomar nuestras horribles pantorrillas peludas, o peor aún, depiladas como el pellejo de un pollo muerto. Y hacemos llorar al Niño Jesús enfundándonos unas chanclas que muestran aquello que parece que olvidamos asear de vez en cuando y que deberíamos ocultar con vergüenza eterna. Sin embargo para ellas es el tiempo de las sandalias como un delicioso toque de femineidad, como la insinuación de una delicadeza que sólo puede oler a vainilla y saber a hojaldre escarchado de azúcar glas. No hay nada más erótico que una mujer que descuidadamente deja caer una sandalia al sentarse, que se descalza en el tren. Un acto que en cualquier otro momento me hubiera parecido una cochinada, ahora es un movimiento absolutamente seductor. El mirón que anida en mí, pertrechado tras las gafas de sol, se regodea en la contemplación de unos pies morenos, con las uñas escrupulosamente atendidas y sin asomo de esa decoración de florecitas tan hortera que se ha puesto ahora de moda. Es un espectáculo cotidiano que se me ofrece gratis. Y si esa mujer lleva la cabeza rapada, coronando unos finos rasgos que contrastan con la leve acentuación de un suave maquillaje, servidor de ustedes es capaz de seguirla hipnotizado hasta donde me quiera llevar. Y es que una vida rutinaria y predecible, y la paella todos los domingos en el chalet de los suegros, se acerca mucho a mi idea de una condena. Me quedo con el calor que me contagian las puertas del infierno que abre una mujer con el pelo corto y los pies bonitos. Cosquillosas del mundo, venid a mí.

11 Comentarios:

Jero dijo...

Esto sí que sí. Que lo otro se me hacía muy raro, más aún cuando de nuestras mutuas preferencias capilares ya habíamos adelantado algo hace unas semanas por e-mail. Lo cual no deja de darme un poco de repelús, porque a veces te leo y me parece que me leo a mí mismo a través de un vórtice espaciotemporal abierto al año 2024...

P.D.: las mujeres, descalzas. Y las uñas floreadas, prohibidas.

Jero dijo...

(Uh, dicho así, parece que habitualmente nos escribamos e-mails soeces sobre mujeres con el pelo corto. En qué lugar te estoy dejando...)

Fran G. Lara dijo...

Reza por no parecerte a mí cuando llegues a mi provecta edad, pequeño Padawan.

Misty dijo...

Me encanta eso de pies bonitos y sin florecitas, creo tener unos pies bonitos por eso me gusta.
Como leo que sois dos hombres os dire algunas de las cosas que nos gustan a las mujeres, o al menos a mi me seducen:
Ese olor a limpio del hombre que no utiliza colonias, ese olor a el a su piel, limpia claro está.
Esa camisa blanca impecable, siempre de manga larga.
Esos jeans pelin descolgados.
Unas manos fuertes, una mirada limpia.
No soporto a los tios con la cabeza pelada, me recuedan a lso campos de exterminio, depilados? lo justo.
Un traje con corbata, para poder agarrarlo de la corbata y plantarle un beso y dejarlo temblando ...
Podria seguir y seguir jajaja pero sonaria todo muy superficial.

David dijo...

Ja,ja,ja...
El sexo está sobrevalorado, dicen por ahí.
A mí las que me gustan son las noventeañeras millonarias (acepto incluso hombres) que estén dispuestas a nombrarme heredero... Lo demás... Instintos animales y vanidad. Hay que usar la cabeza.

salva dijo...

Je, creo que en esto de la fascinación por los pies somos más de los que yo creía (el pelo corto me da un poco igual, aunque reconozco que me gusta más que largo).
Por cierto, te sigo la pista radiofónica en forma de podcast; "El país de los sueños" forever.
Creo que tengo mono de micrófono...

Fran G. Lara dijo...

¡Ja! Eso es porque te pasabas el programa toqueteándolo, Salva.

Alfonso dijo...

Que hartazgo,
El sexo es animal.
Irracional
Instintivo
No es mas que una treta biológica para perpetuar la especie
No es mas bello disfrutar de un amanecer que nos brinda un nuevo día, generalmente de trabajo, para el que lo tenga?
No nos hace mas racionales y menos bestias el disfrute de una buena lectura , como Los pilare de la tierra, por ejemplo ?

Fran G. Lara dijo...

Qué delicioso sentido de la ironía, Alfonso querido.

David dijo...

¿Y a mí no me dices nada?
Me siento ignorado.
No vuelvo más por este blog. Qué descortesía la de su anfitrión (ysq, por supuesto).

Fran G. Lara dijo...

Pues te digo que lo siento, Dave, que no das el tipo para que ninguna noventañera (ni noventañero, puestos a ello) te nombre heredero. Y que te curres (como tú dirías) un poco más los posts.