martes, 2 de agosto de 2011

Confessions: Más emos japoneses, más retorcidos

No me gusta especialmente el cine japonés de sustos. Y menos el reciente, con su tremendismo gore y sus víctimas pálidas, de ojos desaforados y pelo lacio como cadáveres pescados en una piscina. No le acabo de coger el puntito a la lenta tensión que pretende destilar a base de silenciosos travellings a primerísimos planos. Pero Confessions es una película sobre la que llamó mi atención alguien en quien confío, y una sola palabra suya bastaría para sanarme. Poco puedo decirles del director y de los actores. A lo máximo que llego es a que el film es una adaptación de una novela de serie B, o serie Z, o vaya usted a saber. El meollo de la cuestión es una profesora de instituto que decide dejar la docencia harta de sus alumnos, un rebaño apático, maleducado, de un egoísmo y una frialdad extremos. Todo muy moderno. El último día de clase les dice a los adolescentes que sabe quién asesinó a su hija y que fueron dos de ellos. Dos a los que ha inoculado el virus del SIDA en la leche del almuerzo. Toma castaña. En la parte positiva de la balanza pesa una complicada trama psicológica muy bien resuelta desde el punto de vista de diferentes personajes, todos con algo que confesar, hasta desmadejar el hilo. Pero se decanta hacia la negativa por su abuso de estética de video clip excesivo, exagerado y, como tal, demasiado largo. Y porque bajo el disfraz del alegato anti-impunidad de los menores protegidos por una ley excesivamente garantista, al final sólo queda otra exhibición de mal rollito a go-gó, y una secuencia final a lo Bola de Dragón (los dibujos, no la peli) totalmente pasada de rosca. ¿Recuerdan Tokio Blues? Pues eso, pero con mala hostia.

3 Comentarios:

Cinemagnific dijo...

Tiene una pinta perversa. Interesa :)

Int dijo...

Para servidor, la mejor producción de lo que he visto del 2010. Toda una radiografía de los males que asolan la sociedad nipona (y extensible a las occidentales) -las enfermedades terminales, el bullying, el artificioso mundo de las idols, internet como catalizador de los impulsos morbosos y destructores, las relaciones sentimentales como pasatiempos carentes de afecto-, sublimada por un trabajo visual esteticista que la acerca al cine fantástico.

La fragmentación de puntos de vista y saltos temporales nos descubre una realidad líquida y enrevesada, en el que los hechos y las fugas mentales, las verdades y las mentiras se funden y confunden según el prisma desde el que se mire.

Finalmente, "Confessions" se presenta como un film demoledoramente romántico, proponiendo al ser humano como una criatura desesperada por huir del vacío de la soledad, con el amor (en todos los sentidos) como única manera de encadenar al mosntruos que todos llevamos dentro.

BCNdays dijo...

La gracia de Confessions son todos sus excesos. La primera confesión es brillante y la composición del puzzle desde los distintos puntos de vista a medida que avanza la película también. Entiendo que la estética pueda cargar, a mi me encantó y la banda sonora es brutal. Soy consciente de que abusa, y mucho, las cámaras lentas y la estética videoclip son omnipresentes, creo que es necesario. Para una historia manga, una estética manga y la exageración de su guión se transporta a la pantalla a través de sus imágenes, su fotografía y su montaje, todos ellos componentes llevados tan al extremo que prácticamente entra en el terreno de la fantasía. Para mi es lo mejor que he visto en lo que llevamos de año aunque te doy la razón en lo del final, está pasadísimo de vueltas y no era necesario para nada, esa es la única pega que le veo a la cinta. Saludos!