Grabaciones en el Mar es una de las discográficas patrias más interesantes. No hace mucho reseñábamos en este mismo blog la nueva referencia de Copiloto publicada por esta disquera, El Inicio, el Desencanto y el Círculo de Confianza, una obra brillantísima de un talento mayor injustamente poco conocido. Grabaciones en el Mar es, además, la casa de Da Capo, El Niño Gusano, Elf Power, Grande-Marlaska, La Costa Brava, el grandísimo Malcolm Scarpa y así hasta un jugoso catálogo con más de cuarenta artistas tras más de tres lustros de labor incesante desde Zaragoza. A ellos se une Bigott, alias del mostachudo músico mañico Borja Laudo, con cuatro álbumes a sus espaldas. El último de ellos es el disco con el que más repercusión ha conseguido hasta la fecha, un título con ecos de Casablanca, This Is the Beginning of Beautiful Friendship.
La música de Bigott está conformada por un puñado de composiciones irónicas y a la vez sensibles, interpretadas por una voz profunda que igual se embarca en la Americana a lo Johnny Cash con (no se lo creerán) ecos de los Pink Floyd inmediatamente post-Barrett, ejemplificada en el número que abre el disco, Dead Mum Walking, que en el pop luminoso de Cool Single Weeding. El reputado productor Paco Loco y su cuadra dotan a las canciones de This Is the Beginning of Beautiful Friendship de unos arreglos singulares que llenan de color su folk con ecos de Smile, la obra magna perdida y recuperada de Brian Wilson. Un disco somnoliento, divertido y muy variado, ideal para esas horas de vuelta a casa en las que el anochecer y la alborada se confunden.
Otro fichaje pintoresco de Grabaciones en el Mar es Eric (agárrense) Cihigoyenetche, un francés afincado en la ciudad del Ebro que responde al nombre de guerra de (agárrense otra vez) El Brindador. Su propuesta puede resultar más sombría, que no austera. Comparte El Brindador con Bigott el fondo acústico, la voz grave y la inquietud compositiva, pero delata un pellizco de dolor que lo lleva a terrenos más melancólicos, incluso inquietantes, como una especie de Tindersticks formados por un solo hombre. Hasta en sus momentos más ligeros, como es el caso de Casual Day, destila un dramatismo subterráneo que encoge el espíritu. Y en los más tiernos, véase The Trick y sus arreglos de cuerda, recuerda a la obra en solitario de Colin Hare, preclaro miembro de Honeybus. Ahora bien, me da que de copas por ahí estos dos tipos tienen que ser un peligro.
La música de Bigott está conformada por un puñado de composiciones irónicas y a la vez sensibles, interpretadas por una voz profunda que igual se embarca en la Americana a lo Johnny Cash con (no se lo creerán) ecos de los Pink Floyd inmediatamente post-Barrett, ejemplificada en el número que abre el disco, Dead Mum Walking, que en el pop luminoso de Cool Single Weeding. El reputado productor Paco Loco y su cuadra dotan a las canciones de This Is the Beginning of Beautiful Friendship de unos arreglos singulares que llenan de color su folk con ecos de Smile, la obra magna perdida y recuperada de Brian Wilson. Un disco somnoliento, divertido y muy variado, ideal para esas horas de vuelta a casa en las que el anochecer y la alborada se confunden.
Otro fichaje pintoresco de Grabaciones en el Mar es Eric (agárrense) Cihigoyenetche, un francés afincado en la ciudad del Ebro que responde al nombre de guerra de (agárrense otra vez) El Brindador. Su propuesta puede resultar más sombría, que no austera. Comparte El Brindador con Bigott el fondo acústico, la voz grave y la inquietud compositiva, pero delata un pellizco de dolor que lo lleva a terrenos más melancólicos, incluso inquietantes, como una especie de Tindersticks formados por un solo hombre. Hasta en sus momentos más ligeros, como es el caso de Casual Day, destila un dramatismo subterráneo que encoge el espíritu. Y en los más tiernos, véase The Trick y sus arreglos de cuerda, recuerda a la obra en solitario de Colin Hare, preclaro miembro de Honeybus. Ahora bien, me da que de copas por ahí estos dos tipos tienen que ser un peligro.
1 Comentarios:
Orgullo maño. Qué grande es Bigott, madre mía. Y vecino. Compramos el pan en el mismo sitio y me tengo que aguantar para no parecer una fan loca.
Todo un hito lo de Grabaciones para la ciudad de Zaragoza.
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