lunes, 27 de junio de 2011

Work in progress 1

No creo haberles dicho que estoy escribiendo una novela. Aunque tal vez sería más adecuado decir que una novela me está escribiendo a mí. Debe de ser la misma novela que estoy empezando y abandonando una y otra vez desde que en el colegio aprendí el abecedario. Yo pensaba que estaba escribiendo un relato de amor, pero se ha transformado en una historia de violencia. Cada vez crece más, como un monstruo insaciable, y a veces pienso que no voy a saber encontrarme en medio del laberinto de personajes aborrecibles que he construido. Esta mañana estuve en la emisora discutiendo acerca del fallo del repetidor. Nos reímos de cómo estuvimos hablando solos, aunque maldita la gracia que tuvo. Armado de grabadora y sin guitarra, aproveché para terminar las dos canciones que empecé el viernes y bosquejé otras dos. Menos mal que el martes A les sacará brillo con esa forma intuitiva de tocar que tiene y eludiremos todo lo que suene a otra cosa. Cómo me gustaría contar con M, pero tengo miedo a repetir la historia, a caer en las mismas batallas de egos. Las cosas eran más sencillas con la vieja máquina de cassettes. Me hormiguea la piel con la irrefrenable ansiedad de crear y las eternas dudas sobre su futilidad. Además, siempre tengo sed y necesito un médico, cosas las dos que me preocupan más de lo que quiero demostrar. ¿Qué somos sin esperanza?

1 Comentarios:

Francisco Casoledo dijo...

Excelente noticia lo de la novela (bueno, y el resto también, pero me ha alegrado ésa especialmente). Siempre he visto en usted a un narrador de distancias largas pidiendo paso entre sus muchas actividades. Y es una maravilla ver que este blog sigue tan interesante y fructífero (ahora estoy un poco apartado del mundo y me he acercado menos a la red, pero volveré). Saludos, tocayo.