Hay que ver lo saludable que es de vez en cuando una dosis de pop sin complicaciones. Los suecos Friska Viljor (algo así como Cuerpos Saludables, tengo entendido, y toda una ironía por parte de estos muchachos en vista de lo que les gusta la juerga) se lo hicieron la mar de bien con su tercer disco, For New Beginnings, y en los círculos enteradillos If I Die Now se convirtió en un himno al optimismo. Jugando con el título de su anterior trabajo llega ahora The Beginning of the Beginning of the End para ofrecer más de lo mismo, pero mejor rematado. La cosa se mueve entre la aceleración urgente y nerviosa, los momentos más acústicos siempre con el entusiasmo por bandera, y remansos reflexivos en los que a mí me recuedan muchísimo a Beirut, el grupo de Zach Condon, sobre todo por el expansivo uso que hacen de la instrumentación. Tienen pinta de ser encantadores, derrochan un montón de ideas ingeniosas que proporcionan a sus canciones de ganchos a tutiplén, y son ideales para animar cualquier verbena alternativa. Eso sí, no cambiarán su vida. Si se los pierde, no pasa nada, pero si les presta atención a estos hits instantáneos, también puede encontrarles un hueco en su corazoncito de piedra. Y si escucha usted los primeros diez segundos de Larionov, la canción que abre el disco, y no se le mueve algo por dentro, es que tiene sangre de pez.
Calificación: 3
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