viernes, 24 de junio de 2011

El Inquieto Roque, más inquieto todavía

En la Historia del pop rock hay una tradición de finos artesanos que han grabado sus canciones en solitario sin mayor ayuda que la de su propio genio. Es la manera en que grandes personajes como Todd Rundgren y genios menos conocidos como Emitt Rhodes han parido maravillas imprescindibles de la música popular. El valenciano Roque Esteban es un músico con nombre artístico de ratoncito de cuento que puede codearse sin complejos con gigantes de la talla de los citados. A Estas Alturas, el álbum de debut de El Inquieto Roque, fue el protagonista de uno de los mejores discos del pasado 2010 en El País de los Sueños, pero Roque Esteban no es en absoluto un recién llegado al mundo de la música. Su extensa carrera engloba diversos proyectos desde dos discos al frente de Los Relevos junto a su hermano Pepe, hasta aventuras paralelas como Cokeroque y sus indiosincráticas versiones, pasando por The Beaters, una banda de homenaje a los Beatles. Estamos hablando del hombre que tocó junto a Neil Innes en el Beatlesfest, de un artista perteneciente a una promíscua melée en la que músicos como Coke Belda, Pepe Murgadas y los hermanos Esteban se entrecruzan en varias formaciones a lo largo de dos décadas.

Tras ese primer disco autoeditado, El Inquieto Roque ha sido fichado por la discográfica Rock Indiana para entregar un segundo trabajo en el que no se ha quedado estancado. Al contrario, Plan B presenta a un creador, enroquecido (discúlpenme el juego de palabras) netamente setentero, con las guitarras aserrando en primer plano desde el comienzo, y con divertidos toques de rock progresivo en los teclados, los justos para dar color sin caer en la pretenciosidad. Esto es mucho más que power pop. Si en los créditos de A Estas Alturas dejaba bien a las claras sus influencias, tampoco las oculta en la contraportada de Plan B, donde exhibe algunos de sus discos favoritos para dejar constancia de su buen gusto. Son, entre otros, vinilos de Teenage Fanclub, Extreme, The Rembrands, Redd Kross, Del Amitri… En definitiva, de creadores de excelentes canciones de aroma clásico extraordinariamente arregladas, exquisitamente ejecutadas y plagadas de voces y estribillos matadores. Este segundo trabajo refleja también la estructura de A Estas Alturas con un preludio y un epílogo, pero en esta ocasión nos enfrentamos a una obra más globalizadora, con una unidad temática (el viaje como metáfora, la constatación de ser la continuación del disco anterior, el amor como búsqueda a veces frustrada, pero sin perder nunca la esperanza) y letras recurrentes (curiosas alusiones a priori tan alejadas del mundo del rock como la ciencia y la tecnología, segundas oportunidades y su Plan B). Pero sobre todo destaca en esa foto trasera la imagen central de Jason Falkner. Y es que la gran influencia aquí, como queda bien claro desde un principio, son los enormes Jellyfish.


Así, los dos primeros números, Vuelo a Ningún Lugar y Viaje Sin Ti, comienzan con la pompa de los mejores Queen. Son apabullantes en su exuberancia de ideas y diversos movimientos. A partir de ahí los primeros Posies (Sin Ti Soy el 50%) se encuentran con el Paul McCartney de Ram (Tú Das Sentido). Roque salpica gotitas de los Who setenteros (Iniciativa Dharma), se transmuta en Eric Carmen y Wally Bryson cuando estaban al frente de The Raspberries (M.M.R. y Nada Será Igual, respectivamente), rescata el sonido de su primer disco (Hombre Prospecto) y hasta emula a la banda sonora de The Wonders (No lo Quisiste Ver). Todas las canciones una detrás de otra son inagotables, derrochan buen hacer y dejan alternativamente con la boca abierta y con una sonrisa de reconocimiento. El Inquieto Roque ha hecho un trabajo más elaborado, más rico y complicado que en A Estas Alturas sin perder por ello la brillante inmediatez que caracterizó a su debut ni las letras aparentemente naif que tras esa falsa sencillez revelan un esfuerzo por conectar con su audiencia y contagiar su joie de vivre.

Pero eso no es todo. Muy pocas bandas nacionales o foráneas poseen un juego de voces tan fantástico y versátil. Y no sólo en el estudio, donde Roque se encarga de todo lo que suena en el disco, aunque en esta segunda entrega disponga de colaboraciones muy puntuales por parte de su banda de directo, los sospechosos habituales que mencioné al principio, sino también en vivo. Sus actuaciones son de una calidad apabullante y reproducen su sonido con fidelidad, y con el plus añadido de su bonhomía y sentido del humor. Como Cheap Trick recreando el Magical Mystery Tour, sólo que mucho mejor. Háganse con los dos discos de El Inquieto Roque ya, y si toca en algún lugar cercano a ustedes, no se lo pierdan. Ganarán en calidad de vida. Y ya que estamos, échenle un vistazo a los agradecimientos de Plan B. Allí Roque Esteban menciona a un tal Fran G. Lara que estoy seguro de que en estos momentos debe de sentirse en las nubes. Todo fan soñó siempre aparecer en el disco de su artista favorito. Gracias a usted, maestro.


Calificación: 5

4 Comentarios:

Mayor para el fútbol-7 dijo...

Pues Roque actúa en Valencia el jueves de la semana que viene, 7 de julio, en la sala El Loco. A quien le pille cerca, ya lo sabe...

Pepe Esteban dijo...

Se agradecen y mucho esos comentarios tan positivos. Ayudan a mirar hacia delante (ya lo dijo Roque en una de sus canciones del segundo Lp de Los Relevos: "sin mirar hacia atrás")y más en la coyuntura actual.
Fran, un fuerte abrazo del hermano mayor (y por lo tanto menos inquieto) de Roque

Fran G. Lara dijo...

Un honor, Pepe. Y olvidé mencionar a Irrelevantes, o los hermanos Esteban marcándose unas versiones acústicas de quitarse el sombrero.

Sergio dijo...

Esta noche, por fin los madrileños caerán rendidos al talento de El Inquieto Roque y de toda su banda cuando escuchen la calidad de su directo.

Allí nos veremos.