
Tengo debilidad por el folk de las islas británicas, y en particular por Kate Rusby, una de las voces más maravillosas del género, cargada de tradición, pero a la vez irresistiblemente encantadora. Es la voz de un ángel. Sensible, expresiva, versátil, accesible, dulce y taaaaaan alejada de la de Amaia Montero. La música de Kate Rusby es pura y cristalina, profundamente enraizada en el sus orígenes, pero sin los misticismos de algunas artistas contemporáneas ni la plomiza aridez que se entiende por autenticidad en otras. Su obra no se ha movido un ápice desde sus comienzos en solitario en 1997. Previamente ya había desarrollado una carrera en diversas formaciones siempre dentro del circuito folk, pero para Make the Light por primera vez no sólo se produce a sí misma, sino que también compone todos los temas del álbum. El resultado es tan brillante como habitual en ella. Baladas que parecen tener siglos de antigüedad y números trotones acompañados de instrumentos tradicionales y acústicos: acordeón, banjo, cuerdas y vientos. Esta es la última entrega de una obra consistente y sin altibajos, la heredera más representativa del matrimonio Thompson, que impulsa unas irresistibles ganas de bailar a saltitos, besar pelirrojas, beberse unas pintas y liarse a puñetazos. Una a una, las piezas que componen Make the Light le arrebatarán el alma. Y es que cualquier disco de Kate Rusby es bueno, así que no pasa nada si no la conoce y empieza con este. Me lo agradecerá. Sólo hay una palabra para definir la obra de Kate Rusby, y es "belleza".
Calificación: 4
Calificación: 4
2 Comentarios:
Si esta voz y su música motiva a "liarse a puñetazos" pues sí, es muyyyy alejada de Amaia...
No sé si usted habrá visto El Hombre Tranquilo, anónim@ querid@.
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