miércoles, 11 de mayo de 2011

El Inicio, el Desencanto y el Círculo de Confianza de Copiloto

La música española está de enhorabuena. Llevamos un reguero de discos seguidos que reflejan un excelente momento de forma y de imaginación si escarbamos un poco más lejos de lo que se vende en la radiofórmula. Y en esto llega El Inicio, el Desencanto y el Círculo de Confianza, tercer disco del oscense Javier Almazán bajo el alias de Copiloto, para añadir otra gema en la corona de tantas pequeñas obras maestras que están siendo publicadas últimamente.

El trabajo de Copiloto se fundamenta en el inagotable legado de Abbey Road de The Beatles, y se deja conducir por el piano y las inconfundibles guitarras de la época. Todas sus canciones son una golosina para el paladar. Los guiños oblicuos a Penny Lane de Prêt à Porter, el universo de Fito Páez desempolvado para Dotes Innatas, el torbellino sónico que recuerda a Revolver (el disco, no la banda) envuelto en cierto aire folclórico de Se Lo Tengo Que Decir, y la directa cita a Paul McCartney con algunos ladridos de guitarra a lo Lennon de Lista de Convocados, son más que suficiente para dejar con la boca abierta. Y luego está, claro, El Modelo de Watson y Crick, una compleja maravilla que ya conocíamos, sobre las diferentes personalidades que anidan dentro de cada uno de nosotros, impulsada por una melodía por la que Jeff Lynne hubiera matado.

Déjenme que les diga que El Inicio, el Desencanto y el Círculo de Confianza es un disco exquisito, con letras cargadas de referencias literarias sin resultar pedante y un puntito de melancolía, rematado por un dueto con Ana Muñoz de Louisiana, y algunos apuntes de pop acústico ligeramente folkie que hacen equilibrios sin caerse sobre la cuerda floja que pende justo entre la sensibilidad y la blandura. Un triunfo que me tiene más contento que unas pascuas.

Calificación: 4