Desde que escuché los primeros compases de I'm Only Bleeding supe que tenía que hacerme con A Headful of Stars, el tercer disco de The Sails, una one-man-band compuesta por el genio multiinstrumentista de Michael Gagliano. Entrar en el mundo de The Sails es como sumergirse de golpe en lo mejor de la Invasión Británica circa 1966. La citada I'm Only Bleeding abre fuego como si fuera un corte más (y de los mejores) de Revolver, la obra maestra de The Beatles. Pero la cosa no se queda ahí. Gagliano sabe transmutarse para cada canción sin perder ni su propia personalidad ni la impresión de entregar una obra unitaria. A Headful of Stars no es una colección de retales. Travel es un número trippy que hubieran envidiado The Stone Roses, Dogs es puro The Hollies, Yesterday & Today recupera el espíritu de The Beach Boys en la época de God Only Knows, y para In My Head son The Small Faces los llamados a escena. Lo suyo, sin embargo, no es un pastiche. Gagliano no se limita a hacer un ejercicio de nostalgia, ni a regurgitar replicada la música que se hiciera hace casi medio siglo a la manera de las bandas de garaje tan celebradas antaño por el Ruta 66. Al contrario, de una despampanante suma de influencias da lugar a una colección que ya hubieran querido para sí los mismísimos Oasis o nuestros Stay. La voz solista es potente; los coros, exquisitos; las guitarras resuenan como campanadas y hasta asoma el mellotrón con deliciosos recuerdos a Strawberry Fields Forever. Es el sonido de mediados de los sesenta llevado al siglo XXI con resultados espectaculares como sólo lo consiguieron Ocean Colour Scene con su primer disco. Con A Headful of Stars llega la cima de todo un maestro, Michael Gagliano, aka The Sails. Un disco absolutamente recomendable que no deberían perderse, se les pasará en un suspiro. Calificación: 4
3 Comentarios:
Lo estoy escuchando en el Spoty y a cada canción me gusta más y más. Mondié (qué diría usted), qué pedazo de descubrimiento.
Siempre a su servicio.
Cierto, parece un corte más de Revólver. Gracias también por este descubrimiento. Estoy empezando a bajarme tus podcasts. Muchísimas gracias por las horas de placer que nos proporcionas (y gratis)tanto de lectura como de la música que nos presentas.Este mensaje es para que sepas que hay alguien al otro lado. Yo estuve en mi juventud(todavía soy joven) en una emisora local poniendo música y agradecía que de vez en cuando alguien me llamara y me comunicara las sensaciones que le hacía "sufrir".
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