martes, 5 de abril de 2011

Ryan Adams & The Cardinals: III / IV

Control de calidad nunca ha sido un término que se le pudiera aplicar al torrencial Ryan Adams. Lo suyo nunca ha sido la edición juiciosa, sino el abrir las compuertas y dar salida a todo lo que hubiera ido grabando durante una temporada. Cuando el material reunido era de una calidad superior, salían productos como Gold. Cuando había estado menos inspirado, aparecían obras más dispersas (y aquí cada uno puede poner los títulos a los que más tirria les tenga). Por eso su nuevo trabajo al frente de The Cardinals aparece como un disco doble. Ryan Adams & The Cardinals III / IV resulta en un batiburrillo sello de la casa grabado en 2006, durante la prolífica época (cómo no) que dio lugar a un chorro de discos con esa formación en cuatro años. Nadie que conozca la obra del de Jacksonville se va a sorprender con lo que encuentre aquí dentro: el power pop con los dejes hardrockeros à la Cheap Trick que tanto parece haberle interesado últimamente (Breakdown into the Resolve, Icebreaker), punkarradas como las de Manic Street Preachers en The Holy Bible (No, Numbers), finas melodías derivadas de Ron Sexsmith con guitarritas byrdsianas (The Crystal Skull, Death and Rats), ajustadas herencias de Tom Petty (Wasteland), temas pegadizos (Ultraviolet Light) y excesivamente facilones (Stop Playing with My Heart), guiños nuevaoleros (Star Wars), maquetillas arregladas (Dear Candy), idas de olla (Kill the Lights), el inevitable relleno (Users, Kisses Start Wars) y un cálido dueto setentero con Norah Jones, que es lo que más se acerca a ser un clásico (Typecast). Para mantener la atención durante 21 canciones hay que parir un London Calling, y este III / IV no llega a eso ni mucho menos. No es que sea desdeñable, pero la política del todo vale demasiadas veces acaba en un anticlímax. Lo último de Ryan Adams demuestra un ímpetu que recuerda a los momentos de estadio y puño en el aire del The River de Bruce Springsteen, pero la E Street Band no está detrás. Durante unos años pareció que el ex-Whiskeytown iba a ser campeón de los pesos pesados, pero a base de saltarse entrenamientos se ha quedado en eterno aspirante.

Calificación: 3