Marianne Faithfull se ha convertido en la Billie Holiday del rock. Su oxidada voz no es hermosa, nunca lo ha sido y cada vez lo es menos, pero lo que le falta en timbre lo compensa con expresividad. Tampoco es ya hace mucho aquella mezcla entre ángel y bomba sexual que fue en los años sesenta cuando se paseaba del brazo de Mick Jagger. Los largos excesos y el inevitable paso del tiempo la han convertido en una plácida matrona que, sin embargo, graba discos como puñetazos apadrinada por la intelligentsia del showbiz moderno. Neko Case, Nick Cave, Rufus Wainwright, Teddy Thompson, Antony Hegarty, Sean Lennon, Jarvis Cocker, PJ Harvey, Damon Albarn, Beck, Billy Corgan, Daniel Lanois y muchos otros más han asomado en sus últimos trabajos. No hay en Horses and High Heels, su nueva entrega, cameos de jóvenes admiradores, aunque las guitarras de Lou Reed y Wayne Kramer (de MC5) contribuyan en momentos puntuales. La obra de la Faithfull, sin embargo, gana en tamaño a cada disco que entrega. En esta última colección encontramos trazas de Bob Dylan, de The Rolling Stones (¡claro!) y del cabaret de Kurt Weill que tanto le ha inspirado últimamente en sus composiciones originales. Además hay un puñado de versiones seleccionadas con gusto exquisito que Marianne Faithfull hace suyas y que la llevan por derroteros tan inesperados como el soul a lo Dusty Springfield. Cuajado de toch songs, Horses and High Heels funciona como un perfecto mecanismo de relojería emocional. Introducirse en él es emprender un viaje hacia lo insondable del que uno puede volver embriagado o incluso quedarse perdido para siempre.
Calificación: 4
2 Comentarios:
Hará cosa de unos años me leí su autobiografía (me gustó)...
Recuerdo que valoraba mucho su Broken English (que no he escuchado todavía).
En Irina Palm me gustó y convenció.
Y qué guapa era de joven, por cierto... y qué vidas más... no sé... bueno sí, ya sabes.
Un saludito.
El tema que has puesto suena muy bien, pero su voz no me acaba de convencer. Pues vale, no cantaría muy bien cuando hacía As tears go by... pero esa voz me va más. Claro, la de ahora está muy cascada, ya sé y es otra historia.
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