
Menudo carrerón lleva Fernando Alfaro. De líder de los imprescindibles Surfin’ Bichos en los noventa, a fundar Chucho con la escisión de los primeros, hasta embarcarse en diversos proyectos en solitario al frente de Los Alienistas o bajo su propio nombre. Demostrado queda que Alfaro es un artista inquieto, además de un fino observador de sus contemporáneos y de lo que sucede a su alrededor. El título de su nuevo trabajo, La Vida Es Extraña y Rara lo deja bien a las claras. Un álbum con el que ha conseguido una nueva cima de melodías sensibles y letras inteligentísimas, reflexivas, muy personales y llenas de imágenes inusitadas como las que encontramos en El Dolor del Miembro Fantasma, y en la delicada meditación sobre el paso del tiempo y la mortalidad que es Extintor de Incendios. Tan variado que va desde los arreglos de cuerda al duduá, y de las citas musicales a algo tan lejano al lenguaje del rock and roll como el jazz atonal y el himno de la guerra civil inglesa al Tequila de los Champs. Tan primorosamente arreglado, con muchos más elementos de los que parece, pero sin que sobre ni uno, que igual remite a Paco Ibáñez que a Nick Drake, fusionando al cantautor de filiación francófila con el de tendencia anglosajona. En Los Héroes Podridos se atreve a combinar el clavicordio con el palmoteo, y en el single Camisa Hawaiana de Fuerza mezcla la bossa nova, las bandas sonoras de Alfonso Santisteban y los guitarrazos. Sin embargo esta conjunción de elementos dispares da lugar a una obra unitaria guiada por la temática del dolor y la inseguridad, y compuesta de hitazo tras hitazo tan tremendos como la desarmante Gol Psicológico. De quitarse el sombrero.
Calificación: 4
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