Miguel Ángel Martín, uno de nuestros autores más internacionales, ve reunido por
Reino de Cordelia en un tomo de edición exquisita,
Total OverFuck, una recopilación de sus páginas más extremas. Historias enfermas de estética industrial en las que con total amoralidad muestra el lado más inquietante del fetichismo y las perversiones sexuales. El látex, el
bondage y el
sadomasoquismo salvaje se dan cita en viñetas de una frialdad absoluta que parecen ubicadas en un mundo futurista y a la vez, ay, demasiado cercano. El deslumbrante trazo de
Martín, a medio camino entre
Joost Swarte y los dibujos animados de
Tex Avery, se pone al servicio de parafilias obsesivamente recurrentes en su obra. Relatos en las que una cámara objetiva muestra sin hacer juicios de valor lo más cercano que hay a una
snuff movie bajo una excusa artística. No esconde
Martín sus intenciones de escandalizar y no le resulta difícil hacerlo recurriendo a figuras infantiles. Niños que son unas veces encarnaciones de malignidad retorcida, mostrados otras tantas como tristes inocentes torturados.
Total OverFuck horroriza y fascina al mismo tiempo, y es fácil situarlo con los chirridos de
Throbbing Gristle sonando de fondo. Detrás de unas páginas que parecen meras anécdotas, simples pinceladas de alienación, se agazapa mucho más. Reflexiones sobre a dónde vamos y qué estamos haciendo que dejan a
El Silencio de los Corderos en mantillas. Otra cosa es que estemos dispuestos a hacerlas. Acérquese con precaución.
Calificación: 3
1 Comentarios:
Yo de Martín tengo algunos números de "Brian the brain" (me los había regalado un amigo que se deshizo de parte de su colección de tebeos por no tener donde meterlos) y reconozco que no me dijeron nada de nada. ni su guión ni su dibujo. Además, la transgresión descerebrada como recurso estilístico me aburre bastante. Quizás no he sabido ver esos otros valores que se agazapan tras la boutade, no sé...
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