Soy un cúmulo de defectos. Y no me refiero a nimiedades del tipo "tengo los dientes torcidos", "tengo orejas de soplillo" o "me pone pavimentarme la genitalia con azúcar glas para que las moscan vengan a libar". Nope. Mis defectos son chungos de verdad. Los Siete Pecados Capitales. Son míos. Los Pecados Mortales. He faltado a casi todos. Los Códigos Civil y Penal. Me faltan pocas leyes por incumplir. Pareciera que los Doce Mandamientos se hubieran escrito pensando en mí. Como dice la canción, “me persigue la pulisía y no le hago caso a naide”. Porque tengo que vivir conmigo mismo, que si me tuviese por vecino o por compañero de trabajo, me caería fatal. Jamás sería amigo mío. Tengo, lo que se dice, una viga en el ojo como un arquitrabe dórico. Soy el primero en admitirlo y tal vez por eso mismo tiendo a la benevolencia con las debilidades ajenas. No me gusta meter el dedito en la herida a ver cuánto dolor es capaz de aguantar el otro. Pocas veces me verán echarles en cara a los demás sus peculiaridades más incómodas. Creo que el arma afilada con la que más daño se puede hacer es la lengua, así que procuro mantenerla guardadita en su sitio. Sin embargo, aquellos que sobrevuelan sobre lo divino y lo humano, los que miran por encima del hombro sintiéndose seres angelicales libres de toda culpa, los que siempre están dispuestos a señalar con el dedo, a tirar la primera piedra, los que dicen, en suma, "Eh, menuda paja tienes en el ojo", esos sí que me revuelven las tripas. No se dan cuenta de que en ese preciso momento acaban de sacar a relucir su viga.
6 Comentarios:
... Bueno, pecador, por eso te gusta el rock n´roll. Estamos jodidos, todos. Pero somos buena gente, eh.
¡Un saludo!
¡La música del Diablo!
Hola. Me agrada ver como pensamos igual en aspectos que comentas. Yo mismo me he visto reflejado en tu descripción y en lo que pienso de los que van de sobrados y mirando al resto por encima del hombro; para ellos la perra gorda, como dicen los más viejos. Paso mucho de aquellos y de todo el circo por el que se hacen acompañar en su dia a dia, sin el que, por el contrario, serían nada en la vida. ¡¡Ya se lo harán!!.
Si que difiero en algún comentario tuyo, como es el que no te aguantarías como amigo. Seguro que si lo piensas, verás como no es tanto como dices; tus defectos, a los que supongo que ya te has acostumbrado a base de convivir con ellos dia a dia, van incluídos en tu pack, son parte de ti y de tu ser; ahora me viene a la memoria la frase de Ortega y Gasset, sobre que "yo soy yo y mis circunstancias".
Estoy convencido de que te aprecias como amigo a ti mismo más de lo que reflejas en tus palabras. Si seguro que hay por ahí alguien que te aprecie, es porque ve en tu mezcla de defectos y de virtudes, a una persona susceptible de ser apreciado. Otra cosa sería si no te quisiese ni el mismo aire, como para que este te esquivase en todo momento. Esto ya sería lo verdaderamente preocupante.
Desde aquí mis saludos.
SMM
Este SMM parece saber mucho. Los egos tan gordos es lo que tienen .... ven la paja en el ojo de los demás y no las vigazas en los suyos (en los dos). La perra gorda para ellos.
Yo parto de la base de que soy racista, machista, xenófobo, egoísta, satiriático, hipócrita, mediocre, falso, mala persona y todo lo que quieras añadir... y partiendo de ahí y sabiendo que eso es lo que está mal, trato de acercarme a lo contrario (no siempre lo logro).
Yo creo que las piedras hay que tirárselas a los que en lugar de reconocer sus pajas o vigas, van imponiéndoselas a los demás. Pero cuando alguien de algún modo reconoce (y digo reconoce, no me vale "sí, soy un hijodeputa pero es mi cáracter, lo tomas o lo dejas)... que tiene pues...llámalo como quieras... no sé... estoy contigo en lo de comentas de no meter el dedo en la herida. A medida que pasan los años cada vez tienes menos ganas de joder al personal (a veces es inevitable; en ocasiones la situación hace que las cosas deriven también en capulladas que podrían haberse resuelto de otra forma, pero...) No sé, cuánto rollo. Lo dejo. Me ha gustado el post.
Saludito.
En realidad creo que lo que me repatea son los repartidores de lecciones vocacionales. El fulano que suena el claxon de su coche y luego se pone a tu lado para bajar la ventanilla y echarte la bronca. Ya no tengo ni tiempo ni ganas ni edad de que intenten calibrarme la entrepierna. Esas cosas se las aguantaba a mi padre cuando tenía 12 años y de eso ya hace muuuuuuuucho tiempo.
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