martes, 8 de marzo de 2011

Día de la Mujer Trabajadora

6:30. Salto de la cama. Me gusta levantarme antes de que lo hagan los demás. Necesito ese ratito para mí, para estar sola, para prepararme para un día que no sé a qué hora acabará, y desayunar tranquilamente. No soy nadie sin mi café con leche y mi ducha. Pongo la cafetera y me enfrento con el espejo. Esa cuarentona con la cara hinchada y tumefacta que me mira no soy yo. Esas ojeras no son mías, esas no son mis arrugas. ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi cara? ¿Dónde está la chiquilla que yo era en el instituto? ¿Se la ha llevado por delante esta vida que llevo? Por cierto, me estoy acordando de que anoche no le dejé la ropa preparada a la niña. ¿Lloverá? Me asomo al balcón. Cada mañana la misma pelea: "Que si no quiero ponerme falda, que si esta camiseta no me gusta..." Le dejo dos mudas encima del sofá, y las botas de agua por si acaso. Se me ha enfriado el café.

7:00. Salgo de la ducha y me siento con el pelo aún mojado en el retrete. Rafa entra y pone la radio mientras comienza a enjabonarse la cara y saca la maquinilla de afeitar. Vaya, me ha bajado. ¿Qué día es hoy? Con razón anoche tenía tanta hambre. Me pongo un tampón y meto un puñado en el bolso. Un día de estos tengo que organizármelo, ¿Cómo habré acumulado tanto tiquet del súper? Me enfundo unas braguitas de regla y despierto a los niños. "¿Qué me pongo?", pregunta Carla. No respondo, no tengo ni tiempo ni ganas de discutir tan pronto. Salgo disparada a la cocina a prepararles el almuerzo. ¿Qué les puse ayer? Jamón de York. Hoy tendrá que volver a ser jamón de York. A ver si esta tarde puedo ir a comprar. Meto dos vasos de leche en el microondas.

7:15. Aún no me he vestido. Camino de mi cuarto les grito: "¿Habéis preparado la mochila? ¿Los deberes? ¿El estuche? La leche ya está caliente y el almuerzo está encima del banco de la cocina, que no se os olvide". Rafa sale corriendo por la puerta. "¿No desayunas?" "No, ya tomaré algo en el trabajo, que pierdo el metro".

7:30. Ya no llego. Tengo que ponerle gasolina al coche, no me he pintado y no me he secado el pelo. Dejo a los niños en la esquina del colegio. El pequeño se queja, como siempre. Le digo a su hermana que cuide de él. En la gasolinera pongo Súper 95. Cincuenta euros y ya tengo para el resto de la semana. Saco el eyeliner e intento hacer el milagrito en el espejo del retrovisor. No sé qué hacer con este pelo y no voy a llegar a las 8:00 ni de coña. Vaya tráfico. Tendré que avisar al jefe de que no llego. Saco el móvil y llamo a Tere. Tere es mi compañera y nos llevamos de maravilla. También es una chica jovencita y monísima con el culito más pequeñín de lo que yo lo tuve jamás. "Buenos días, Tere, perdona. Dile a Luis que estoy en un atasco, que llego más tarde". Ya veremos la cara que me pone cuando llegue. El mes pasado ya me dio un toque. Una furgoneta blanca cargada de trabajadores pasa por mi lado haciendo sonar el claxon todo lo que puede. Menuda pitada. El tipo que conduce, hecho un energúmeno, berrea algo desde la ventanilla que no consigo oír. No hace falta. Lo leo en sus labios: "¡Mujer tenías que ser!" Mis tripas se quejan. No he desayunado y no me he acordado de prepararme almuerzo para mí.

8:15. Llamo a Rafa. "Voy a llegar 20 minutos tarde y tendré que quedarme a recuperarlos. Es preciso que recojas a los niños y los lleves a inglés". "No puedo, tengo trabajo". Tiene trabajo. Vale. Y yo no. Como siempre, tengo la solución. Vuelvo a marcar el teléfono. "Mamá, te necesito..."

2 Comentarios:

Yourcenar dijo...

Me recuerda a un monologo de un tal Goyo, en el que parodiaba a una familia americana, la mujer siempre prepara el desayuno y nunca comen, todos comen o en el trabajo o en el colegio y ella con una sonrisa.

Este post deberia escribirlo una mujer, faltan algunas cosas y no son precisamente el pelo o no me he pintado o me ha venido la regla, eso son nñerias si lo comparamos con otras cosas.

Anna dijo...

Mi madre, para empezar, no se casaria con alguien llamado Rafa.