lunes, 7 de febrero de 2011

Mis Blogs Favoritos: La Bestia en la Jungla

No se dejen engañar por el nombre de este blog. Entrar en La Bestia en la Jungla es hacerlo en un remanso de calma. Francisco Casoledo regala desde su página su brillante curiosidad intelectual y su conocimiento de la literatura y de la cultura pop envueltos en agudas observaciones cargadas de bonhomía y de modestia. Pasear por sus entradas, escritas con exquisita sensibilidad, es una invitación al puro deleite lector, a dejarse acompañar por unas reflexiones en las que deja traslucir su fundamental poso cultural y su armonía con la vida. Esto no quiere decir que Casoledo sea un personaje contemplativo. Bien al contrario, la suya es la actitud de un luchador reivindicativo, pero sin pedradas. Un hombre tremendamente humano con un claro posicionamiento al lado de los más débiles, ya sea defendiendo la igualdad de la mujer o manifestando su profundo amor por el perrillo que es rechazado con una patada. En sus vivencias diarias deja traslucir un sentido de la justicia que no tiene por qué coincidir con la ley, y que tiene su reflejo en su labor como jurista. Pero Francisco Casoledo es además, como no podía ser de otro modo, un escritor inquieto que pone a su disposición su obra narrativa on line, una de sus novelas, incluso, con dos listas de reproducción en Spotify para acompañar su lectura. Su blog es la confirmación de que la ética y la estética siempre van de la mano como dos maneras diferentes de nombrar lo mismo.

3 Comentarios:

Elena Benito dijo...

Gracias por compartirlo. Es muy bueno.

Francisco Casoledo dijo...

Darle las gracias por su visión excesivamente buena de mis cosas (menudo misántropo está hecho usted)sería poco. Prefiero destacar que en el jardín de egos en que suele convertirse la blogosfera -y no hablemos de Facebook- hay alguien lo suficientemente generoso para abrir sus puertas y ofrecer su espacio a otros. De veras que no sólo es plausible, sino casi casi único. Al final eso es lo que mejor lo define: un tipo apasionado que con generosidad, inteligencia, humor y brillantez comparte sus pasiones. Quien quiera confundir la mutua admiración y respeto con el compadreo infantil, que lo haga. Nosotros, a lo nuestro. Gracias.

Fran G. Lara dijo...

Oiga, no, soy yo el que le estoy agradecido a usted por las cosas que comparte con los que nos pasamos por su casa.