miércoles, 9 de febrero de 2011

Honeybus, tesoro oculto

Pop Barroco. Basta con citar esa etiqueta para que acudan a la mente imágenes de delicada orfebrería pop exquisitamente orquestada. Canciones que hunden sus cimientos en los arreglos de George Martin para The Beatles y que parten del clavicordio de In My Life. El nombre mítico que sale a relucir cada vez que se habla de esta corriente es Left Banke, la banda que arrasó con Walk Away Renée, y que se separó tras dos sofisticados discos que fundamentaron un estilo. Pero probablemente el grupo más representativo, y el mejor, sea Honeybus, un combo aún más desconocido que los americanos de Michael Brown, y que confeccionó un puñado de discos sin desperdicio en los que que fusionaron el Canon de Pachelbel con maravillas de folk-pop psicodélico tocadas por la sensibilidad y el buen gusto. Sentidas melodías que parecen producto de la conjunción de Ray Davies y Paul McCartney.

Honeybus fue una agrupación de talentos londinenses. Multinstrumentistas poseedores de unas voces dulces y magníficas, todos ellos capaces de ocupar el puesto de solista. Pero es Pete Dello quien destaca. Compositor inspirado y cantante inspirado, hilvana una detrás de otra canciones incontestables. Sus tres primeros singles son un flechazo directo en el corazón del oyente en 1967. Delighted to See You, su debut teñido de ligera extravagancia; Do I Figure in Your Life, que sienta las bases de su sonido y que fue más tarde versioneado, entre muchos otros artistas, por Joe Cocker de forma irreconocible, y I Can't Let Maggie Go, un intento de refinar su anterior composición, y que se convertiría en su mayor éxito. Esta canción constituye la definición de la perfección y es la mejor introducción que se puede hacer a la banda. Maggie empieza a escalar las listas de ventas, lo que les fuerza a salir de gira y promoción hasta que Dello sufre el síndrome de Brian Wilson. Problemas de salud y cierta aversión a los conciertos en directo le hacen retirarse a componer en la sombra.

Con Ray Cane dando un paso al frente siguen adelante. Su single de 1968, Girl of Independent Means, les muestra algo (poco) más endurecidos y rockeros, utilizando de forma acústica un riff clásico que retomarían David Bowie en Jean Genie y The Sweet en Blockbuster años más tarde. Mientras, Pete Dello continúa grabando canciones que publicará bajo pseudónimo sin la menor repercusión. Al año siguiente, Cane sorprende con un single, She Sold Blackpool Rock, que replica milimétricamente todo el buen gusto compositivo de Dello y que conduce por fin un primer álbum como Honeybus, reforzados con la adición del igualmente talentoso Colin Hare. Ambos compositores desgranan un disco que es pura ambrosía pop, melodías elegantes arropadas por arreglos de orquesta y delicados instrumentos acústicos.

Story es un trabajo que rezuma sensibilidad sin pretensiones. Una colección de canciones que son el epítome de la belleza, que basculan entre el optimismo y la fragilidad, y que usan las cuerdas de manera lujosa sin caer en ningún momento en la grandilocuencia. Pero el esperado éxito comercial no llega y acaban por separarse. Aunque no del todo. Cada componente seguirá grabando bajo su propio nombre y contando con la colaboración de sus compañeros. En realidad nunca se disuelven, simplemente cambian de posición en el tablero para seguir interactuando juntos y aparecer los unos en los discos de los otros ofreciendo su mezcla de melancolía y bonhomía sonora.

En 1971 Pete Dello recopila todos los singles que ha ido publicando hasta el momento, los regraba y añade nuevos temas que compondrán su único álbum en solitario. Into Your Ears es una maravilla en la que The Beatles de Rubber Soul se encuentran con The Kinks de Face to Face y el aroma del sonido Canterbury. Estoy convencido de que David Bowie escuchó este disco tomando notas para la elaboración de su primer larga duración. Ese mismo año Colin Hare publica March Hare, una obra deliciosa que vira hacia el country-rock que ya apuntara en el disco de Honeybus, con bonitas melodías en la línea del mejor Dylan de la etapa folk-rock y el primer disco de Gene Clark en solitario, engalanado con los inconfundibles arreglos sello de la banda.

Tanta interacción lleva a que se reúnan para dar lugar a un segundo trabajo, Recital, que les ocupará un buen puñado de meses e incontables problemas para ser publicado antes de volver a desvanecerse. Aparecen singles aquí y allá, pero el álbum nunca llegará a ser publicado como tal hasta mucho después. Sus canciones se encuentran repartidas por diversos recopilatorios semioficiales y como bonus tracks en todo tipo de reediciones. El conjunto es una filigrana pop que no desmerece en absoluto de sus trabajos anteriores y que constituye un canon de éxitos que nunca fueron, pero que debieran haber sido. Parece mentira que este colectivo haya grabado discos tan buenos y sea tan desconocido. Si intentan resolver esta injusticia y buscan sus grabaciones me estarán eternamente agradecidos. Castle publicó en su momento un doble CD She Flies Like a Bird: The Anthology, con todo lo esencial, que no debería de serles difícil localizar.

2 Comentarios:

Manuel J dijo...

Una reseña muy interesante ;) Me gustan mucho Honeybus. No conocía el disco de Colin Hare y me lo apunto. En mi blog hicimos una reseña al disco en solitario de Pete Dello. Te dejo el enlace:


http://dylanbyrds.blogspot.com/2010/02/pete-dello-into-your-ears.html

Un saludo.

babelain dijo...

Maravillosos Honeybus. No es muy normal que se reivindique su obra en los blogs. Me ha gustado mucho este post. Seguiré dándome una vuelta con más tiempo. He visto algo sobre Erik Satie (soy fan suyo; de su música y de sus escritos/Memorias). Saludossssss