domingo, 13 de febrero de 2011

Bright Eyes: The People's Key

Desgraciadamente, para Bright Eyes los ochenta también han vuelto. Mientras seguimos esperando a que Conor Oberst entregue otro I'm Wide Awake It's Morning, o al menos otro Cassadaga, el que fuera niño prodigio de la nueva música de raíces norteamericana sigue dedicándose a publicar discos a medio acabar y a divertirse en colaboraciones como Monsters of Folk, para las que parece reservar lo mejor de su talento. El autor de obras tan extraordinarias como las mencionadas se descuelga en The People’s Key con un trabajo menor y con poco salero que en escasos momentos llega a emocionar. Las melodías resultan poco inspiradas y los arreglos con teclados de mercadito le ayudan bien poco a despegar. Como le sucede a Ryan Adams, Oberst se gusta demasiado a sí mismo y no tiene muy claro dónde queda el experimento divertido en su habitación y dónde empieza un tema con la calidad necesaria como para ser presentado a una audiencia mayor. Necesita o bien un editor juicioso, o bien un poco más de exigencia en el departamento de esfuerzo. Ha querido distanciarse conscientemente del sonido Americana en el que se le encuadraba y le ha salido el tiro por la culata. Lo mejor del lote reside en temas que curiosamente están más cercanos a Digital Ash in a Digital Urn que a su celebrada contrapartida de 2005. Queda la sospecha en un buen puñado de números de que con algo más de trabajo la cosa podría haber resultado mucho más lucida. La versión deluxe incluye dos canciones extras que lo son precisamente por eso, porque perfectamente podría habérselas ahorrado. Dice Oberst que este será el último disco de Bright Eyes. Pues vaya manera de despedirse.

Calificación: 1