La paleta de Anna Calvi es limitada, pero efectiva. En su disco de debut ha sabido reciclar lo mejor que ofrecieron los años ochenta para volver presentarlo de forma potente y cautivadora. Se trata de un primer trabajo homónimo que ha levantado cierto revuelo mediático entre una crítica con la suficiente edad como para estar inmersa en la nostalgia por un revival eighties, y que está aupando a tantas nuevas formaciones últimamente. Calvi es poseedora de una voz dramática que rezuma sexualidad, y su música retoma el sentido de la épica que propulsaba a bandas que hace un cuarto de siglo se encontraban en la cresta de la ola. Y es que la suya es una colección de canciones cargadas de intensidad que resuenan como himnos llamando a las armas en las que la deuda más evidente e inmediata es para con Siouxsie & The Banshees.El bloque central de álbum es impecable. Ya sea en el espacioso eco de la arrebatadora Desire, en la guitarra con trémolo evocadora de Duane Eddy y la banda sonora de Twin Peaks que puntúa Suzanne & I (¿será un guiño?), en los teclados y los devaneos vocales de First We Kiss, o en la tormentosa percusión de Blackout, el espíritu de Siouxsie Sioux sobrevuela todo el disco y lo insufla de su personalidad. Pero no todo es igual de bueno. Anna Calvi arranca muy bien para en su segunda mitad desinflarse un tanto y extraviarse por vericuetos efectistas de escasa sustancia. Es una pena que la promesa de este primer disco no acabe de cuajar del todo, porque si a ustedes les gusta Siouxsie & The Banshees lo escucharán con una sonrisa de reconocimiento. Y si no conocen el trabajo de Susan Jane Ballion aka Siouxie Sioux, no sé a qué esperan. Ella ya estuvo allí antes y lo hizo mejor.
Calificación: 3
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