sábado, 26 de febrero de 2011

Anna Calvi

La paleta de Anna Calvi es limitada, pero efectiva. En su disco de debut ha sabido reciclar lo mejor que ofrecieron los años ochenta para volver presentarlo de forma potente y cautivadora. Se trata de un primer trabajo homónimo que ha levantado cierto revuelo mediático entre una crítica con la suficiente edad como para estar inmersa en la nostalgia por un revival eighties, y que está aupando a tantas nuevas formaciones últimamente. Calvi es poseedora de una voz dramática que rezuma sexualidad, y su música retoma el sentido de la épica que propulsaba a bandas que hace un cuarto de siglo se encontraban en la cresta de la ola. Y es que la suya es una colección de canciones cargadas de intensidad que resuenan como himnos llamando a las armas en las que la deuda más evidente e inmediata es para con Siouxsie & The Banshees.

El bloque central de álbum es impecable. Ya sea en el espacioso eco de la arrebatadora Desire, en la guitarra con trémolo evocadora de Duane Eddy y la banda sonora de Twin Peaks que puntúa Suzanne & I (¿será un guiño?), en los teclados y los devaneos vocales de First We Kiss, o en la tormentosa percusión de Blackout, el espíritu de Siouxsie Sioux sobrevuela todo el disco y lo insufla de su personalidad. Pero no todo es igual de bueno. Anna Calvi arranca muy bien para en su segunda mitad desinflarse un tanto y extraviarse por vericuetos efectistas de escasa sustancia. Es una pena que la promesa de este primer disco no acabe de cuajar del todo, porque si a ustedes les gusta Siouxsie & The Banshees lo escucharán con una sonrisa de reconocimiento. Y si no conocen el trabajo de Susan Jane Ballion aka Siouxie Sioux, no sé a qué esperan. Ella ya estuvo allí antes y lo hizo mejor.

Calificación: 3