lunes, 14 de febrero de 2011

Amor, amor, amor...

Mis queridos lectores y sin embargo amigos, seguro que se estaban esperando algo así. Ustedes ya saben que en este blog somos gente de orden que gusta de mantener las tradiciones. Muchos de ustedes me dirán, y no con falta de razón, que un día como este no es más que otra excusa para darse al mercantilismo y abusar de nuestros buenos sentimientos convertiéndolos en burdo consumismo. No me sean amargados. Sin duda alguna ustedes estarán o habrán estado alguna vez enamorados. Celebren conmigo ese momento, recuerden a la persona que amaron y/o tengan un detalle para con la persona que aman. Por mucho que él o ella les diga que este es un día como todos los demás y que el Día de los Enamorados son todos los días, si hoy se acuerdan de manera especial de su amad@, notarán en sus ojos un centelleo de ilusión. Y si no lo hacen, íntimamente saltará la costura de una pequeña decepción.

I Will Always Love You, Siempre Te Amaré, es una canción hecha célebre por Whitney Houston. Para algunos se trata de una belleza interpretada de manera escalofriante, para otros es el epítome de lo hortera. Si escarbamos en su origen, la canción fue compuesta por Dolly Parton y su letra relata la desgarradora emoción de una persona que decide abandonar a su pareja porque se ha dado cuenta de que ya no es amada y de que se está convirtiendo en un lastre para la otra mitad de la relación. Se simboliza así lo más hermoso del amor: la renuncia, la entrega total del propio ser por la felicidad del otro. No se confundan, Dolly Parton no es sólo esa rubia exageradamente neumática y oxigenada que ven aparecer en los programas más kitsch de la televisión norteamericana. Es, fundamentalmente, una impepinable artista de country que desde sus comienzos ha escrito temas como puños y ha roto no pocas barreras antes de revolcarse en el mainstream. Un respeto.


I Will Always Love You fue grabada dos veces por su autora. Una en 1974 y otra después de que Whitney Houston pegara el pelotazo con ella. En esa segunda e inferior versión Parton retomaba los arreglos pirotécnicos que habían copado las listas y hacía que la canción perdiese todo su mordiente y su carga emotiva en pro de un derroche vocal. Houston la hizo famosa en la película El Guardaespaldas, protagonizada por ella misma y por un entonces en la cima Kevin Costner. Pero en la película había otra versión de la canción interpretada por John Doe. Es una historia curiosa. Un nombre tan estrafalario (John Doe es el equivalente al Juan Nadie español) dio pie a que se especulara con la identidad que se ocultaba tras ese pseudónimo. Nada más lejos de la realidad. John Doe es el nombre real de un importante músico de punk de Los Ángeles que se curtió en X una demoledora banda en la que militaba también Exene Cervenka, ex-esposa de Viggo Mortensen (un poco de cotilleo rosa, que para eso estamos hablando de cuestiones del corazón). Con el tiempo, como les pasa a todos los rockeros cuando envejecen, Doe se fue calmando y su sonido evolucionó hacia el country. Su versión recuperaba toda la fuerza primigenia de la canción y fue grabada para la película, pero jamás fue editada en disco, quedando encerrada sólo en el celuloide y convirtiéndose en un fetiche de coleccionistas.



La música ambientaba una secuencia en la que los protagonistas bailan juntos. Todo baile es una metáfora del rito de la seducción y por ende del sexo. Excepto los bailes regionales, que por ser tan castos tan buena prensa tenían antaño. Ese baile es su primer contacto y la demostración manifiesta de que hay algo contenido entre los dos. Un recurso que es llevado a su plena efectividad en El Hombre que Susurraba a los Caballos una película de Robert Redford con un argumento regularcillo y un desarrollo a salto de mata, pero con una secuencia que por sí sola hace que toda la película funcione. Redford interpreta a una especie de Cocodrilo Dundee de Montana que trata de curar al psicológicamente destrozado caballo de la hija de una elegantísima y arrebatadora Kristin Scott Thomas. El amor surge inevitable entre la casada ejecutiva agresiva de ciudad y el soltero rudo vaquero imperturbable. No sucede nada entre ellos, apenas llegan a tocarse, jamás se dicen una palabra romántica. Pero lenta e inexorablemente se van enamorando el uno del otro.

En una fiesta en con el típico baile rural en el granero. Redford y Scott Thomas bailan un lento ante la mirada ausente del marido de ella. Los ojos de los enamorados lo dicen todo mientras rehúsan enfrentarse abiertamente y se mantienen a una casta distancia. La tensión es palpablemente dolorosa con la conciencia de un amor imposible y desesperanzado, un amor arrasador como un vendaval que tienen que reprimir. Bailan sin mediar palabra mientras ocultan sus sentimientos divididos entre lo que sienten y la desesperación que les produce no querer herir a nadie, sin el valor necesario para romper con todo. Sus rostros y sus manos muestran una mezcla de angustia y consuelo. Los dedos de él rozan la camisa en la espalda de ella, las manos de ella se posan sobre el pecho de él. Se estrechan casi con crispación, entre la tremenda agonía y el hondo amor de un abrazo sin palabras. Y finalmente, el jirón interior de dos corazones sangrando por la impotencia, hasta que lentamente se separan y cada uno vuelve a su rincón. Es mi secuencia más romántica y casi diría sensual del cine. Cada vez que la veo me fundo como si fuera de mantequilla.

5 Comentarios:

Jero dijo...

Mi versión favorita del "I will always love you" es la original de Dolly. Mi padre es, desde siempre, un gran fan suyo (de sus primeros discos, más bien, aunque a veces aún lo soprendamos escuchando guilty pleasures como su "Stairway to heaven", jajaja), así que en mi casa le llamamos así, simplemente Dolly, o también "la tetas". Me disgusta la imagen actual que se tiene de la pobre. Y eso que ella se la ha ganado a pulso. Pero le pasa un poco como a Neil Diamond, todo el mundo ha olvidado lo que hizo en su día...

Y, para bailes románticos en el cine, creo que yo me quedo con éste (en una onda muy distinta, lo sé, pero me encanta como resuelve la escena el tito Harrison...)

David dijo...

Me quedo con el baile de Jero. No porque sea mejor... Tal vez sea nostalgia. Esa peli la vi en el cine con... no sé, no voy a buscarlo. De crío. Iba a ver una de Harrison Ford!!!
Te has puesto un poco cursi con lo de la peli de Redford, pero bueno, te lo paso.
No conocía la versión del ex-cantante punk ahora country capriano.
Me gusta la de Dolly (aunque ya la conocía). La de Whitney también está bien, pero sonó como demasiado. Y además tuve que tragarme El guardaespaldas (a Aintzane le gustaba Kevin Costner...y a muchos niños por aquí les llamaron Kevin)
No me había fijado en la letra de la canción.
Una que a mí siempre me ha parecido como muy triste es la de Lost that loving feeling... pero
anda que no hay canciones de amor de todos los tipos y motivos. Más
que bailes cinematográficos... que también hay unos cuantos. El de Fred y Cyd en The Band Wagon, cuando los dos se "acoplan" en sus estilos de baile, por ejemplo.

Yo con lo que me fundo es con el final de Luces de la ciudad. El mejor final de la historia del cine(y no estoy exagerando en este caso, como sueles hacer tú siempre) y una gran historia de amor (que más da que sea correspondido o no al final).

Fran G. Lara dijo...

Cursi y exagerado, tú.

David dijo...

Ja,ja,ja...
No es verdad, cari (y lo sabes).

Luis Prado dijo...

yo también me revolcaría en el mainstream con Dolly Parton...