De verdad te lo digo, tío, estoy harto ya de esta guerra. Me tienen frito los madrugones y las órdenes de avanzar cada vez que le rota al sargento. Estoy cansado de dormir con el uniforme y las botas puestos, y de la comida de lata. Pero de lo que estoy hasta la pelotas es de los saqueos. Los jóvenes todavía les veis la gracia, pero cuando llevas un tiempo se convierten en siempre lo mismo. Yo creo que os reís ya por puro atrezzo, hacéis como que lo pasáis bien. No es que me moleste quemar casas y eso, qué va, aunque lo tengamos más visto que el tebeo. Ni tampoco el rollo de arrasarlo todo buscando cosas de comer. Como si fuéramos a encontrar algo. Esta gente ya no tiene de nada y a nosotros nos sobra. Chunga, pero nos sobra. Estos no tienen ni vergüenza. Total, hace meses que no nos encontramos un soldado. Ya no quedan nada más que mujeres, mocosos y viejos. Y no aguanto más gritos. Hay que ver el escándalo que montan. Que si venga a llorar, que si venga a suplicar. Joder, ¿acaso no saben que va a dar lo mismo? Además, ni siquiera entiendo lo que dicen. Ya me he cansado de juntarlos para fusilarlos, ¿sabes? Ahora me ha dado por pegarles un tiro donde me los encuentro y a tomar por culo. Con los más flojos paso de malgastar una bala. Con dos patadas o un pisotón los revientas. A los bebés me vale con lanzarlos contra las paredes y punto. Por lo que no paso es por lo de las violaciones. Eso de ponerse en marcha sin ganas no hay quien lo soporte. La última vez sólo las penetré con el cañón del fusil. Menudos chillidos. Macho, es que hay que ver lo desmejoradas que están las tías ahora, están que dan asco. Y encima con el frío que hace. Así no hay quien la saque. En fin, que es todo una lata y con las torturas me pongo perdido. Siempre es igual, no se me ocurre ya qué más puedo hacerles. Por mí podría tocarle a otro. A ver si me dan permiso para Reyes y me voy a mi casa, que quiero llevarle algo a mi chiquillo. Si tengo suerte hoy a lo mejor me encuentro a algún crío con un peluche o algo así. A ver si puedo cargármelo sin que salpique mucho. Mira, igual lo estrangulo, que hace tiempo que no lo hago. Estaría guay. Un peluche sí que me alegraría el día.
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