Entonces todavía vivía en la ciudad, en un viejo apartamento de menos de cincuenta metros cuadrados en pleno centro. Tenía un trabajo que detestaba y que me hacía sentir muy desgraciado. Lo llevaba como una penitencia con la que cargaba por mis pecados. Cuando flaqueaba me repetía a mí mismo que eso era lo que me pagaba el alquiler y me permitía los pequeños caprichos que me hacían la existencia más llevadera. Cada día salía de casa a las seis de la mañana y no regresaba hasta pasadas las diez de la noche. Vegetaba durante la semana esperando a tener tiempo para mí mismo.
Es viernes y está lloviendo. Vuelvo caminando. Llego mojado, cansado, arrastrando los pies. Me siento infinitamente triste. El silencio y la soledad me pesan. Mientras me quito la ropa húmeda coloco un CD en el reproductor y me seco el pelo con una toalla. Desde que era un crío he seguido la tradición de que el viernes es el día sagrado en el que se cena algo especial y sin prisas. Por el camino he comprado un azulejo de foie y un ladrillito de Gorgonzola. Destapo una Grimbergen y dejo que mi estómago se inunde de calorcillo. El tempo pausado de la música me hace sentir feliz y en paz. Cierro los ojos con una leve sonrisa y creo que salgo de mi cuerpo, me elevo y floto. Mi pecho se llena, puedo respirar mejor. La pequeña habitación rebosa música y vida. Los compases finales caen sobre mí como un réquiem que lava mi culpa. Asomado a mi ventana saboreo la cerveza mientras contemplo cómo llueve sobre los tejados.
Es viernes y está lloviendo. Vuelvo caminando. Llego mojado, cansado, arrastrando los pies. Me siento infinitamente triste. El silencio y la soledad me pesan. Mientras me quito la ropa húmeda coloco un CD en el reproductor y me seco el pelo con una toalla. Desde que era un crío he seguido la tradición de que el viernes es el día sagrado en el que se cena algo especial y sin prisas. Por el camino he comprado un azulejo de foie y un ladrillito de Gorgonzola. Destapo una Grimbergen y dejo que mi estómago se inunde de calorcillo. El tempo pausado de la música me hace sentir feliz y en paz. Cierro los ojos con una leve sonrisa y creo que salgo de mi cuerpo, me elevo y floto. Mi pecho se llena, puedo respirar mejor. La pequeña habitación rebosa música y vida. Los compases finales caen sobre mí como un réquiem que lava mi culpa. Asomado a mi ventana saboreo la cerveza mientras contemplo cómo llueve sobre los tejados.
5 Comentarios:
El favorito de mi chica. Ya está diciéndome "Oyendo a Bach, eh? Te estás pasando a mi terreno"
Con tanta música clásica, si no fuera por el texto empezaría a creer que esto es el blog de Mr.Lombreeze (pero él pone vídeos).
Leído el comentario anterior de Jero, tengo ganas de pillar ese cómic. Por cierto, ayer leí uno que me ha gustado mucho-mucho-mucho. Muchísimo. El Spirou Diario de un ingenuo de Émile Bravo. Una maravilla.
Dave, en el anterior comentario me llamas atractivo y ahora me descubres que ya estás emparejado? No sé si mi frágil corazoncito va a soportar esta ducha escocesa.
Ja,ja... Déjate de chorradas. Tienes que leer el Spirou de Bravo (si no lo has leído ya... que me da que no, porque por aquí no lo reseñaste, que recuerde).
David, yo no lo he leído pero vi unos originales hace unos meses. No sé qué tal estará de guión (si te digo la verdad es lo que más me tira para atrás porque yo de Spirou sólo he leído "El pequeño..." y no quería meterme en un berenjenal), pero de dibujo va sobradísimo... ¿Se puede leer como neófito?
El "Daytripper" lo voy dosificando y hasta ahora (capítulo 7) me está gustando bastante, aunque tengo la impresión de que al final no va a rematar bien la faena y se va a quedar a medio camino en todo. Veremos...
Hola, Jero.
El guión es una auténtica delicia.
Te aviso que no tiene nada que ver con "El pequeño..." y tampoco mucho con el viejo Spirou de Franquin.
A tu pregunta... pues sí, claro. Lo que pasa es que si conoces mínimamente al personaje y su historia, pues me da como que lo disfrutas mucho más. Puede ser que a alguien que no esté relacionado con la historia de Spirou o conozca al personaje igual no le parezca tan bueno, pero no sé, a mí me parece una gozada, y me ha gustado tanto que si puedo hoy haré una entrada sobre el tebeo en cuestión.
Saludos.
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