
A
Gerry Rafferty le gustaba echarse un trago al coleto. Al final, copa tras copa, su hígado ha dicho basta y se lo ha llevado a la tumba. Pocos recordarán a
Gerry Rafferty hoy en día.
Los oyentes de
Kiss FM quizá lo reconozcan como el autor de esa obra maestra de la elegancia de vaso largo que es
Baker Street. Los más avispados lo identificarán como el 50 % de
Stealers Wheel, intérpretes de
Stuck in the Middle with You, una canción que sirve de fondo a la secuencia más impactante de
Reservoir Dogs, la
opera prima de
Quentin Tarantino. Y algunos más inquietos sabrán que
Gerry Rafferty fue confeccionador de deliciosas miniaturas de orfebrería
pop durante cuarenta años y tres encarnaciones diferentes. Los dos álbumes que grabó con
The Humblebums, su primer disco en solitario, otros tres trabajos junto a
Joe Egan, y los cuatro LP’s que publicó entre 1977 y 1982 quedan como testamento de su talento.

El ahora humorista, actor y presentador de televisión
Billy Connolly había fundado el grupo
The Humblebums a mediados de los años sesenta.
Rafferty se uniría a él en 1969 para grabar juntos
The New Humblebums y
Open Up the Door, un par de discos amables, dulcemente arreglados y suavemente orquestales. A ellos
Rafferty aportó lo que sería una constante durante toda su carrera: su amor por
The Beatles y por las canciones del
folklore popular de su
Escocia natal que le enseñó su madre, y su voz a medio camino entre
Paul McCartney y
Emitt Rhodes. Tras la disolución de
The Humblebums,
Connolly acabó apareciendo en
Una Proposición Indecente,
El Último Samurai y
Una Serie de Catastróficas Desdichas de Lemony Snicket. Ahora mismo está en las pantallas de todo el mundo como el Rey de
Lilliput en un
remake de saldo de
Los Viajes de Gulliver protagonizado por
Jack Black.
Rafferty inició su andadura en solitario en 1971 con
Can I Have My Money Back, un álbum bien recibido por la prensa, pero que vendió poco, en el que continuaba todo aquello que había apuntado en
The Humblebums.
Pop-Rock McCartneyano con toques célticos cercanos al gran
Richard Thompson que luego desarrollará en solitario. El disco luce ya una portada que correría a cargo de
John "Patrick" Byrne, un ilustrador que permanecería al lado de
Rafferty durante el resto de su carrera en cualquiera de sus proyectos, desplegando sus bonitas imágenes de mundos de ensueño. Para este
debut, además,
Rafferty se había reunido con su amigo de la infancia,
Joe Egan, con quien ya había grabado un
single que pasó sin pena ni gloria en 1966. Las segundas voces de
Egan se convirtieron en la promesa de una nueva banda juntos que recibiría el nombre de
Stealers Wheel.

Entre 1972 y 1975
Raffery &
Egan dejaron un legado de tres álbumes producidos por los reputados veteranos
Jerry Leiber y
Mike Stoller. Pequeñas maravillas a la altura de
Badfinger que quedaron sepultadas bajo el éxito de
Stuck in the Middle with You. En una época dominada por el
hard rock de
Led Zeppelin y el
progresivo de
Pink Floyd,
Stealers Wheel pasaron al recuerdo como meros
one-hit-wonders. Sin embargo el primer disco homónimo,
Ferguslie Park y
Right or Wrong merecen ser rescatados por los degustadores de canciones clásicas y atemporales. Al final
Raffery &
Egan no fueron capaces de ponerse de acuerdo en casi nada y la falta de éxito no contribuyó a mejorar su relación, así que cada uno tiró por su lado. Tras tres años sin permiso para grabar nuevo material por problemas contractuales, a finales de la década de los setenta
Joe Egan se despidió con
dos discos injustamente vapuleados por la crítica antes de perderse en el olvido.

También
Rafferty consiguió en 1977 volver a meterse en el estudio. El resultado fue
City to City, un excelente ejemplo de
soft-rock sofisticado con voces gloriosas y tintes de
folk inglés. En él se incluía
Baker Street, un tema que evoca rascacielos iluminados en la noche y rubias en minifalda sobre patines despachando combinados. Una de las pocas canciones de
rock en la que un solo de saxo no parece una insensatez.
City to City fue seguido de
Night Owl y
Snakes and Ladders, discos que conforman una trilogía prácticamente perfecta. En ellos
Rafferty, quien siempre ha tenido buen gusto a la hora de rodearse de colaboradores, era asistido por miembros de
Fairport Convention.
Richard Thompson contribuyó con su distintiva guitarra que tanto ha influído en el trabajo de
Rafferty, y su esposa
Linda se encargó de los coros.

A raíz de esta colaboración,
Rafferty, gran admirador de los
Thompson, se empeñó en producir el siguiente trabajo del matrimonio. Lo que después se ha conocido como
Rafferty’s Folly fue el inicio el declive del músico escocés.
Thompson abortó las sesiones descontento con los resultados excesivamente limpios,
Rafferty dejó de actuar en directo, algo que nunca le había entusiasmado, y su larga duración de 1982,
Sleepwalking, no obtuvo el éxito esperado. A excepción de una colaboración con
Mark Knopfler en la banda sonora de
Local Hero, donde cantaría un tema,
Gerry Rafferty desapareció del mundo de la música hasta 1988.
Cuando regresó, su música había derivado por por los mismos derroteros autocomplacientes y trillados que han seguido artistas como
Alan Parsons,
Mike Oldfield o
Steve Miller. Aún así,
Rafferty continuó entregando discos irregulares de forma intermitente hasta fin de siglo.

Los últimos años de
Gerry Rafferty vieron su reunión con
Joe Egan, regrabaciones de viejos éxitos, más colaboraciones con el ex-líder de
Dire Straits, canciones publicadas a través de su página web y algunas producciones destacadas como la del
single de
debut de
The Proclaimers. Pero lo que marcó definitivamente el final de su vida fue una constante lucha contra la adicción al alcohol. Los médicos le habían advertido de que o dejaba de beber o podía ir despidiéndose de todo. El bueno de
Gerry decidió vivir menos, pero vivir como quería. Tras una temporada ingresado en el hospital,
Gerry Rafferty volvió para morir en su casa, un suceso que acaeció el 4 de enero del presente año. Como siempre ocurre en estos casos, ya hay voces que anuncian que en el momento de su fallecimiento se encontraba trabajando en una nueva colección de canciones que aparecerán de manera póstuma.

6 Comentarios:
Siempre reconoció ser más de Lennon que de McCartney.
"North & South" del 88 y "Blood & Glory" del 99 son dos obras maestras, casi a la altura de sus primeros dicos en solitario.
He de reconocer que me quedo con Egan, "Out Of Nowhere" y "Map" son escucha obligada para todo amante de la buan música.
La noticia de su muerte me impactó de verdad.
Un abrazo y aunque no te guste mucho, ENORME POST.
Mmm... pues habra que probar con la trilogía esa en solitario que dices. A mi los Stealers me parecen una de las mejores bandas de esa época. También se me ha pasado por la cabeza la comparación con Badfinger, y yo casi que los pondría por encima.
Con todo el respeto, Mr. Phillips, Rafferty podía decir lo que quisiera, pero su música tiene mucho más en común con McCartney que con Lennon, y su voz no digamos. Yo también digo que me parezco a Al Pacino y en realidad estoy más cerca de Torrebruno. Sus discos a partir de Sleepwalking incluido, para mí, sufren un bajón bien perceptible. Y conste que los tengo y que los he escuchado atentamente para escribir este artículo. Y eso de ENORME POST... En realidad son sólo siete párrafos, no?
En una cosa tienes razón, te pareces más a Torrebruno. Enormes siete párrafos.
Oh, se me olvidaba. Blood & Glory es una recopilación de su primerísima época. No computa.
Pues yo reconozco que no conozco mucho la obra de este hombre aparte de un par de temas. Instructivo y ameno post (el enorme de johnphillis no va a depender de si escucho los enlaces, que aún no lo he hecho, o profundizo en la discografía de este hombre).
Un saludito a los dos.
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