jueves, 27 de enero de 2011

El Concierto: Picaresca en la Rusia post-Soviética

Un director de orquesta enfrentado al régimen soviético es relegado a limpiar el teatro en el que antes era una estrella. Tras 30 años sin dirigir, intercepta un fax dirigido al Bolshoi y decide suplantar a la orquesta en un concierto en un prestigioso teatro de París con un grupo de antiguos músicos represaliados que sobreviven haciendo todo tipo de trabajos. Radhu Mihaileanu dirige esta película franco-rusa que es tanto una encantadora historia sobre los sueños humildes de gentes con corazones sencillos que aman el arte en tiempos deprimidos, como un retrato costumbrista de la Rusia post-perestroika, una fábula contra la dictadura comunista que va del disparate caricaturesco lleno de chistes humildes, al cuento de hadas protagonizado por la chica de Malditos Bastardos de Quentin Tarantino.

El Concierto es una película de personajes y de conversaciones. Un reflejo de unos tiempos en los que la gente lleva con dignidad el tener que hacer lo que sea para sobrevivir. A este respecto es revelador ver cómo el protagonista va rescatando a su orquesta de los ambientes más diversos. Los que antes eran músicos glamourosos ahora tocan en las calles, alcoholizados, como vagabundos que siguen adelante entre la picaresca y los trabajos basura. Pero no olvidemos que El Concierto es una comedia, así que también encontramos todos los tópicos que podríamos esperar de los rusos: nuevos ricos abrazados a modelos neumáticas, mafiosos rodeados de lujos y guardaespaldas, el pueblo en condiciones míseras, troupes de gitanos y nostálgicos del partido comunista. Todos, claro, bebiendo, gritando y bailando sin parar.

Hacia el final al director se le va la mano y llega a rozar el esperpento. Entre el exceso de minutaje y la búsqueda del humor por contraposición de contrastes, se cuela un drama sentimental y la crítica social que muestra los tejemanejes en el submundo, los sobornos con los que se consigue todo bajo mano, y una Rusia en la que ha florecido el mercado negro. La comedia se entrecruza con la denuncia en la penosa reunión del Partido Comunista Francés envejecido y decadente. Pero a la vez se descubre que el protagonista no fue represaliado por sus ideales, sino por su obsesión por representar una obra de manera perfecta. Y es que la moraleja es que a la gente le trae al pairo quién mande, pues con todos van a tener que adaptarse para aguantar bajo la bota. Una visión tan humana que hace que El Concierto nos reconcilie con nuestros congéneres y deje un buen sabor de boca.

Calificación: 3

2 Comentarios:

David dijo...

No la he visto. La que si vi el otro día fue la de 500 días juntos. Te dejo mejor comentario allí.

Lady Blue dijo...

La ví por casualidad hace unos meses y lo cierto es que me encantó. Yo la recomendaría.